JOSÉ TOLENTINO de MENDONÇA nasceu no Machico, a 15 de Dezembro de 1965. Licenciou-se em Teologia na Universidade Católica Portuguesa, em Lisboa, com uma tese sobre a poesia de Ruy Belo. Concluiu a Licenciatura Canónica em Estudos Bíblicos no Pontifício Instituto Bíblico, em Roma. Foi ordenado padre em 1990. É, desde 1990, capelão e professor na Universidade Católica de Lisboa. Viveu e estudou em Roma, onde preparou a sua tese de doutoramento em Teologia. Além de poeta, é também ensaísta e tradutor. Foi condecorado, pela Presidência da República, com a Comenda da Ordem do Infante D. Henrique, em 2001.
José Tolentino de Mendonça, como muitos poetas da geração dos anos 80/90, retoma uma certa tradição lírica portuguesa. Lirismo todavia assaz particular, delicado, envolto em recato.
En un mundo donde abunda la rapidez de palabras, reacciones y sentimientos, el autor es partidario de una retirada hacia la lentitud. Entiéndase lentitud como un recogimiento hacia lo íntimo y sencillo, desprendiendo lo egoísta y acelerado para tratar los asuntos con la bondad requerida. Se propone construir diversas "artes", que no son sino miradas de cuidado hacia nuestros actos humanos arrastrados por la rutina.
Se invita al lector a promover la gratitud más que la envidia sin sentido, a aprender a escuchar el verdadero deseo vital, a no perder nunca el tiempo propio ni el de los demás o a agradecer todo aquello que no se tiene.
Realmente entra más en el género del ensayo, lejos de la sombra filosófica o teológica. Se proponen reflexiones profundas de frases cortas, que apelan a cualquier conciencia. Un rescate lento y delicado hacia lo más humano que se escapa en nuestros tiempos de prisa.
Pequeña, sin duda lo es, 80 páginas. Teología, no lo sé, no es tan claro, a no ser que el autor hable de Dios sin mencionarlo o que insinúe que la lentitud es el modo de Dios o la actitud necesaria si se quiere conocer a Dios. La lentitud abre el libro, dividido en pequeños capítulos, mínimos, dedicados a conceptos como la espera, el cuidado, el perdón, la alegría, el agradecimiento, etc. Conceptos en conflicto con las inercias de la sociedad actual. El libro se incardina en la creciente bibliografía en torno a la necesidad de ralentizar el ritmo vital. Libros que, como esas señales que te indican a qué velocidad vas y que casi siempre devuelven una cifra en peligroso rojo, nos advierten de lo mal que vamos por el camino de la aceleración. El opúsculo contiene valiosas reflexiones expresadas con riqueza y tino. Requiere, eso sí y pese a su brevedad, masticarlo con lentitud si se quiere obtener provecho.
Muy bonito e interesante, habla de cosas pequeñas pero te hace pensar mucho en cositas rutinarias y más mundanas. De paciencia, saber y querer esperar, contemplar la vida, felicidad... Las cinco estrellas probablemente estén muy influenciadas por la opinion positiva de mi padre
Un libro que no necesita prólogo ni epílogo. De forma clara y amena, nos revela esa forma ahora desdeñable para la modernidad de cuáles deben ser los principios a los cuales aspirar como humanos, en donde la modernidad alaba el perfeccionismo, el éxito y el bienestar, el autor rescata la lentitud, el perdón, la compasión y la perseverancia. La brevedad del libro no va en desmedro de su calidad. De pronto me hizo falta una breve conclusión que diera un cierre al texto pero al parecer esta queda a juicio del lector.
Hace mucho tiempo que no me devoraba un libro con tanta ansia en una librería y lamentablemente me fuera sin poderlo comprar, sin embargo los torrentes místicos llenos de sabiduría no tienen precio.
Esta preciosa obra deja en manifiesto que la lentitud intenta huir de lo cuadriculado; que se arriesga a trascender lo meramente funcional y utilitario; que elige en más ocasiones convivir con la vida silenciosa; que registra los pequeños tránsitos de sentido, las variaciones de sabor y sus minucias fascinantes, el palpar tan íntimo y diverso que puede tener luz.
No se rata solo de vivir el instante, tarea inútil, porque la vida es duración. Lo que nos ha sido dado dura, y nosotros dentro, con y por ello. No nos perfuma la flor del instante, sino el presente eterno de lo que dura y pasa, de lo que dura y no pasa. Como enseña el magnifico aforismo de Angelus Silesius, el místico alemán del siglo XVII: -“La rosa es sin porqué, florece porque florece. No se preocupa por sí misma, no pretende ser vista.”
Libro ligero, de fácil y rápida lectura, pero no por ello carente de profundidad. Su prosa hace vibrar el corazón, ese anhelo tan humano de la trascendencia. Pone en evidencia nuestros apuros y ansiedades, y nos recuerda la belleza del instante, de la gratitud, del perdón, del deseo, de la espera, de la perseverancia, de la alegría… Viene muy bien para reconectar con lo trascendente y poner en orden nuestra actitud ante la vida.
Conjunto de ensayos breves sobre temas cotidianos con la carga de profundidad que aporte una visión teología de la vida. Muy recomendable para gente inquieta o para despertar a gente aletargada.
Hermoso libro que se construye con pequeñas reflexiones acerca de temas sustanciales de la vida como la alegría, el cuidado, la escucha, el agradecimiento, la lentitud, etc.