Es posible que ya hayas sentido Octubre, sólo que aún no lo sabes. La autora ha creado un mundo real que puedes leer en el vagón del tren, en la cama, entre descanso y descanso. Un mundo en el que tú has vivido y que recoge pensamientos que tú también has tenido. Es una mirada introspectiva a los sentimientos y sus etapas, una carta abierta al amor propio, romántico y tóxico; a veces muy poético y otras veces no tanto. Un llamamiento a la importancia del papel femenino en el mundo artístico y una búsqueda de la inspiración que a veces tanto perdemos por el camino.
'Octubre' llegó a mí casi de casualidad. Visité aquí en Madrid 'La Berlinesa', cafetería de la editorial Libros.com, y con un café en la mano ojeé 'Octubre'. Solo me hicieron falta un par de poemas para saber que quería, o más bien necesitaba, llevármelo a casa.
Lo devoré en una hora, abrumada por lo mucho que me sentía identificada con las palabras y sentimientos de Patricia Agüero. Fue como una charla íntima con la autora, en la que ella me contaba cómo se había sentido y yo asentía porque la comprendía perfectamente. Me gustó encontrar muchos temas en el libro: amor, desamor, feminismo, familia. Además, está lleno de imágenes, fotografías y dibujos de los que la autora te habla brevemente en la introducción diciéndote que así es como escribió este libro en una libreta. Sus versos son tiernos, sinceros, claros y actuales. Incluso tiene prosa, como por ejemplo una carta muy bonita escrita a su yo del pasado.
A mí me suele costar conectar con la poesía si no me siento identificada con ella. Es como si lo que leyese no fuese conmigo y no pudiese verme reflejada (y, he de decir, que es lo que me gusta de la poesía). Hasta ahora solo había sido fácil para mí conectar con la poesía de Sara Búho, cuyos poemarios he releído mil veces y ya casi me se de memoria. Con 'Octubre' me ha vuelto a pasar y ha sido una experiencia maravillosa. Ahora tengo el libro lleno de post-its de poemas que quiero releer una y otra vez.