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La Pasión y Muerte con que nuestro Rey y Salvador Jesucristo dio fin a su vida y predicación en el mundo es la cosa más alta y divina que ha sucedido jamás desde la creación. Vivió, padeció y murió para redimir a los hombres de sus pecados y darles la gracia y la salvación eterna. Por cualquier parte que se mire es así, por parte de la persona que padece o mirando la razón por la que sufre es tan grande el misterio que nada igual puede ya suceder hasta el fin del mundo.
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El sacrificio del Señor fue ofrecido sólo una vez, fue suficiente y sobrante para todos los hombres y todos los siglos. Con este solo sacrificio quedó aplacada la ira de Dios. Se hizo Justicia. Se abrieron las manos de la Misericordia. Se perdonaron los pecados. Los hombres se hicieron amigos de Dios. La gracia y la vida eterna fueron una conquista conseguida a los hombres.
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No debemos pensar que ofreció su sacrificio en general, por todos nosotros en conjunto. No fue así. Cuando estaba en la cruz nos tuvo en cuenta a cada uno en particular, y amó a cada uno, y por cada uno murió, para que a cada uno se le perdonasen los pecados y recibiera la gracia. Murió por cada uno como si cada uno estuviera solo en el mundo. Y no sólo esto, sino que en la cruz vio cada uno de nuestros pecados, cómo los cometíamos, los vio antes de la misma manera que los ve ahora cuando suceden. Esto afligió de un modo indecible su Sagrado Corazón, y rezó al Padre, y suplió por cada uno para que, a cada uno, se le perdonaran los pecados.
Un libro maravilloso escrito por el jesuita Luis de la Palma hace unos siglos. Recoge la crónica de los días más santos para los cristianos, los misterios de la Pasión y Muerte de Jesucristo. El libro no se limita a repetir lo que ya conocemos por los Evangelios, sino que ayuda a entender el por qué de cómo se sucedieron los hechos, profundizando incluso en la psicología de sus protagonistas. Pero por lo que realmente destaca el libro es por el tono espiritual y de meditación constante que el autor imprime al libro; una obra que, por encima de todo, mueve a la oración y la contemplación del lector. Casi cada página es un tesoro, así que si hay que destacar alguna parte, me quedo con las últimas páginas que se centran en cómo la Virgen María vive con fe y fortaleza la espera del Sábado Santo convirtiéndose en verdadera Madre de la Iglesia naciente. Un libro altamente recomendable para los creyentes que quieran una lectura potente.
Si tienes devoción a la pasión de jesus, es una narrativa sencilla y hermosa, acompaña a Jesús en cada momento de su determinación por cumplir la voluntad de su Padre, por amor a nosotros. Yo me la pasé llorando y emocionada.