Antonio Ortuño Sahagún (n. Guadalajara; 1976) es un escritor mexicano que pertenece a la "Generación inexistente".
Es autor de las novelas El buscador de cabezas (Joaquín Mortiz, 2006) y Recursos humanos, Anagrama, 2007), así como de los libros de cuentos El jardín japonés (Páginas de Espuma, 2007) y La Señora Rojo (Páginas de Espuma, 2010). El periódico Reforma eligió su primera novela como mejor debut en la literatura mexicana de 2006. Sus libros se han traducido al francés, al rumano y al italiano. La crítica ha elogiado su humor negro, la agilidad y precisión de su prosa y su capacidad para explorar las contradicciones de sus personajes.
El buscador de cabezas narra la historia de un joven fascista renegado, enamorado de una fotógrafa punk, que se debate entre lealtades cruzadas cuando un grupo fascista llega al poder en su país. Con mayor malicia incluso, Recursos humanos aborda la lucha de un empleado de oficina por derrocar a su jefe, recurriendo incluso a tácticas terroristas.
En octubre de 2010 fue elegido por la revista británica "Granta" como parte de su listado de los mejores escritores jóvenes en lengua española y la edición mexicana de la revista "GQ" lo eligió como escritor del año. En noviembre de 2010 apareció en España y México su segundo libro de relatos "La Señora Rojo" (Páginas de Espuma). En el 2013 publica su cuarta novela, La fila india
No han sido descargas de rock estruendoso, no me han hecho tambalear, pero he percibido cómo nacían algunas melodías interesantes con esta colección de relatos sin conexión, de diferentes estilos y temas. Tengo curiosidad por saber cómo escribe una novela.
Me gusta el estilo de Ortuño, es cínico, irreverente y divertido (maneja bastante bien el humor negro). Estos cuentos se leen de forma rápida y amena. Me gustaron todos, aunque estos un poco más: Agua corriente, jardín japonés y El horóscopo dice. Muy recomendable.
Yo no entiendo como es que le han dado tantos premios a este autor.
Ya había leído su libro llamado Recursos humano y no me gustó, pero decidí darle una nueva oportunidad y me arrepiento de ello.
Sus historias son poco creíbles, sus personajes son caricaturas con diálogos ridículos, y tal vez su peor error es que se contradice con mucha facilidad, como en el cuento AGUA CORRIENTE. En donde narra que su familia es muy pobre, de modo que no tiene luz, ni gas y llevan ropas remendadas. Y por arte de magia, en el siguiente párrafo la madre ya está mirando televisión y trae la bolsa llena de billetes.
Inconsistencias como estas se repiten en muchas de sus historias.
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Quisiera contar que lloré allí mismo, inclinado sobre su trasero o después, a salvo en casa, en el hombro de mi madre. Quisiera decir que rechacé los sobornos de mi padre a partir de entonces o siquiera que volví al día siguiente a la escuela, hice amigos y tuve una conmovedora novia. Pero es absurdo recurrir a la mentira cuando uno ha decidido no presumir de bondad alguna. No lloré entonces ni lo hago ahora.
Como bien dice Antonio, estos relatos son como una descarga de rock estruendoso. Personajes bordados con hilos de ironía van tejiendo distintas realidades mostradas en forma de relato. Mis preferidos: El grimorio de los vencidos. Historia. Y Agua Corriente, pero en realidad todos son muy disfrutables.