A personal essay on exposure, auto-fiction, internet feminism and the anxiety epidemic. Last year Olivia Sudjic published Sympathy, a novel about surveillance and connection in the internet age. If a debut novel is written by a woman, it is often read and discussed as if it were a memoir. Suddenly Sudjic found herself shoved under the microscope, subject to same surveillance apparatus she had dissected in her novel. In this incisive personal essay, Olivia Sudjic draws on her experience to examine the damaging expectations that attend any young female artist, as well the strategies by which they might be evaded.
Olivia Sudjic was born in 1988 in London. She studied English Literature at Cambridge University where she was awarded the E.G. Harwood English Prize and made a Bateman Scholar. Her debut novel, ‘Sympathy’, will be published in 2017 by Houghton Mifflin Harcourt (USA/Canada), ONE (UK), Kein & Aber (Germany), Minimum Fax (Italy) and Wydawnictwo Czarna Owca (Poland). She is one of The Observer’s ‘New Faces of Fiction’ for 2017.
Después de muchas recomendaciones decidí hacerme con él y —con sinceridad – ha sido una tremenda decepción. Mis problemas con el texto empiezan en el propio título; No, no estamos ante un análisis de la ansiedad como síntoma universal del capitalismo tardío, estamos ante una narrativa personal, una vivencia y además dentro de un contexto muy concreto: el privilegio de clase. La autora es una mujer burguesa que admite en diversas ocasiones que su familia puede mantenerla sin problemas, además de tener acceso a becas internacionales etc. En este punto, resulta obvia una de las carencias que observo en el libro: la falta de un análisis de la ansiedad desde una perspectiva de clase; nadie con cierta coherencia (ya ni siquiera digo económico material) puede negar que no significa lo mismo crear para una artista atravesada por la precariedad que para una mujer que–por los motivos que aduce la autora– no tiene ese peso a las espaldas. Es por esto por lo que, presentar la ansiedad como motor creativo me parece que es algo ventajista, que no se puede permitir la gran mayoría de personas afectadas por ella. Creo además, que estetizar de esta manera la ansiedad no hace más que remarcar el sesgo de clase de la autora. ¿No es acaso la estrategia del realismo capitalista la de fetichizar los trastornos mentales hasta convertirlos en lo mismo que hace la autora, un motor estético? Por otro lado, la cuestión de género planteada en el texto no nos lleva a nada que no podamos conocer – y mucho mejor expuesta– en otras autoras como Joanna Russ o Rachel Cusk, por poner algunos ejemplos. Su análisis es vago y no aporta mucho por no decir nada. En definitiva para mí no ha merecido la pena, sobre todo por la desconexión absoluta entre las pretensiones y la realidad. Como narrativa personal, puede ser interesante entre sus pares,pero para la mayoría de personas que poblamos el planeta, es una experiencia a la que no podemos acercarnos porque la sombra de la precariedad es muy alargada
Las personas que hemos sufrido ansiedad en alguno (o muchos) momentos de nuestra vida somos, generalmente, incapaces de explicar a las demás como nos sentimos, en la mayoría de los casos ni siquiera a las profesionales que nos atienden o nos tratan. Leer a Olivia ha sido como si de pronto, por fin, alguien te diera las palabras que faltaban en tu diccionario. Asusta verse reflejada y por fin entendida, pero también es un alivio enorme darte cuenta de que no estás sola. Viajar por estas páginas, subrayando compulsivamente, acompañada de esos seis talismanes (Nelson,Kraus,Cusk,Offill,Lispector y Ferrante), aprendiendo no solo sobre la soledad, la exposicion y la angustia, sino tambien sobre el feminismo, el miedo y la esperanza, ha sido sencillamente MARAVILLOSO. @olivia.sudjic : “A mi tambien” GRACIAS 💜 🔥 *”Trato de mirar a través de sus ojos cuando siento que los míos no son fiables, atrapada en una espiral de dudas de mí misma. Cuando estuve encerrada fuera de lo familiar, leer a estas autoras fue como ser bien recibida por desconocidas. Cuando me sentí atomizada y expuesta, leerlas fue como sentirme abrazada. Si una vez quise menos gente en mi cabeza, ahora espero invitar a más voces femeninas a la multitud.”.
I bought this book at Foyles after an event where the author of it (whose fictional work I already knew from her very good second novel “Asylum Road”) was interviewing, with great skill and insight, the equally perceptive Natasha Brown for the paperback launch of her brilliant novel “Assembly” (my Golden Reviewer book of 2021 and the Foyles book of 2021).
Coincidentally on the day “Assembly” had been shortlisted for the Society of Authors Betty Trask award for debut writers under 35, and “Asylum Road” was shortlisted for the Society of Authors new Gordon Bowker Volcano Award for a novel focusing on the experience of travel away from home – and the next day shortlisted for their well-established Encore Award for second novels.
This book was published by the UK small press “Peninsula Press” in 2018 as one of their non-fiction Pocket Essay collection.
It was written after the author’s debut novel “Sympathy” – a book which itself featured on the influential Observer Debut Novelists feature in 2017 alongside the to-be literary phenomenon’s Sally Rooney and Gail Honeyman – with the author herself being seen as something of the literary voice of the Instagram generation.
The book starts as more of a personal examination of anxiety and how the author’s own anxiety interacted with the exposure she felt after putting her writing in the personal space, and from there goes on to examine topics such as internet feminism, autofiction and how male and female authors are treated very differently when informing their novel from their own lives rather than seen as representing a Universal “I”, private and public spheres – and how these topics interact.
Through this she draws heavily on the writing of authors I know such as Rachel Cusk, Jenny Offill, Olivia Laing (and interestingly also Chris Kraus given the Kathy Acker bio link in Crudo) and Elene Ferrante.
Much of the discussion around Ferrante in the essay is in support and explanation of her decision to use a pseudonym – and I found this amusing as, doing the same on Goodreads, my first and only interaction with the author was with her laughing (so much so her signature went a little wrong) when Natasha Brown (hearing my real name) exclaimed “you are not a dog!”.
Overall I found this an interesting book – perhaps best read in small sections as the writing can be intense, and one to revisit alongside reading future work (or revisiting past work) of the featured authors and Sudjic herself.
Cuenta Olivia Sudjic en este ensayo que, después de escribir su primer libro sufrió ansiedad, tanto por la presión de lo que la publicación de la novela supuso para ella, como por el hecho de tener que volver a escribir otra nueva historia. Comenta que las redes sociales y la sobreexposición no la ayudaron, al contrario, fueron otra carga más, algo con lo que le resultaba prácticamente imposible luchar. Este es un ensayo que me llamó la atención desde el primer momento. Me gusta que haya autoras valientes, que den la cara y que hablen de la ansiedad sin pelos en la lengua. Olivia ha sabido construir libro ameno, contundente y sincero. Habla de su propio problema y de cómo ha aprendido, en cierto modo, a convivir con él. Es un libro que sobre todo está enfocado a la ansiedad en mujeres, ya que, Olivia añade algunos datos estadísticos que confirman que nos afecta mucho más a nosotras. Me ha faltado que tratara con más profundidad el "Síndrome del Impostor" y me ha sobrado que hablara de la ansiedad, casi exclusivamente, enfocada a su profesión. Quizás haberlo hecho de forma más generalizada me hubiera generado una mayor conexión con la lectura. Es un ensayo que recomiendo por el tema que trata, por sus pinceladas claramente feministas y porque en él nombra a muchas autoras interesantes que también han padecido ansiedad.
Es enloquecedor que sea presuntuoso para una mujer escribir más allá de sus límites (invariablemente los de su propia experiencia) e igualmente presuntuoso escribir sobre esa experiencia o a partir de ella.
this is exactly my type of nonfiction - bite sized, referential, and reflective. exposure is a synthesis of so many ideas and writers that are prominent in my own reading, as a backdrop for olivia sudjic’s own struggles with the need to create an online identity and put herself out there into the publishing world.
in the first part of the book, sudjic writes with such clarity about her experiences with anxiety after the publication of her first novel (which is also a 5 star banger), accurately describing the way that the feeling manifests for me, even though we’re anxious about different things. the focus then shifts to a group of women writers (maggie nelson, chris kraus, rachel cusk, jenny offill, clarice lispector, and elena ferrante) whose works are her talismans in navigating the double standard that women writers face: their fiction is taken to be the absolute truth about their lived experiences, and their nonfiction isn’t believed to be true.
i’m someone that tends to prefer more personal writing, and this slim book challenged my thought processes surrounding that preference. i found this to be incredibly applicable to rachel cusk’s newer work, which i have struggled to formulate thoughts about due to the detached style that has prevailed in her work since the outline trilogy. sudjic’s quotations about cusk obscuring herself in her recent works due to the negative critical reception of her more personal works really helped me wrap my head around her recent novel, parade: “She describes the reception to Aftermath as threatening her with total silence: I have lost all interest in having a self, being a person has always meant getting blamed for it.” how can a writer balance the risk of self-annihilation due to exposing too much about themselves with the need to create? why do we as readers feel such a strong pull to devour these self-exposing narratives?
if you’re a fan of asking these same types of questions about the books we read, or if you love any of the authors mentioned above, you truly can’t go wrong here. sudjic is such an underrated author in my opinion and i hope we get more nonfiction from her in the future.
“Like most people, I read not only to encounter difference but to find communion. To feel as if my inner life and the author's have briefly merged. To find skinlessness communicated on paper.”
'It's maddening how it's both presumptuous for a woman to write beyond her limits (invariably those of her own experience) and equally presumptuous to write about or from that experience.'
I've been all aboard the small books train this year, and Olivia Sudjic's Exposure is thoughtful, energising proof of how much can be said in relatively few pages. In this accomplished essay Sudjic grapples with themes of anxiety, shame, female subjectivity, auto-fiction, literary gender bias, and impostor syndrome. She suggests explanations but not solutions for these conditions, as they relate to her own experience as a young woman writer, and those of other women whose books are her talismans – Rachel Cusk, Chris Kraus, Elena Ferrante, Maggie Nelson, Jenny Offil, Clarice Lispector. Exposure's impact is much bigger and richer than its short length.
a brilliant thought-provoking piece on the self in the modern world, mental health, literature, social media, and the challenges that a female writer faces today.
La ansiedad es una de las grandes epidemias de nuestra época, y en este libro Sudjic bucea en las razones sociales y sobre todo en las personales. Me gustó su recorrido individual y como eso puede extrapolarse a tantas otras vidas. También es interesante como lo relaciona con las mujeres, como humanos más propensos a vivir la ansiedad, y a las escritoras en particular. Siempre debiendo esforzarnos en ser la mejor versión de la mejor versión posible, y uffff si eso no da lugar a ansiedades, no sé qué más pueda hacerlo.
Hay ideas importantes en este ensayo, sobre todo en el último capítulo, en el que con claridad se señala cómo la baja consideración que entre ciertos sectores de la crítica literaria se tiene de la introducción de elementos autoreferenciales en novelas y ensayos esconde, en realidad, una baja consideración de la escritura de las mujeres. Ningún texto puede escapar de su autor, toda producción deja al descubierto a quien produce: lo que realmente escuece son las vivencias que las mujeres empiezan a compartir, no que se hagan referencias más o menos directas a las experiencias de quien escribe. Pero es justamente en este ejercicio de compartir el dolor y la vergüenza y el temor y tantos otros sentimientos y/o experiencias, que se lleva a cabo en ciertos textos de mujeres, en el que la autora dice encontrar comunidad, refugio: esas obras son sus "talismanes". Entiendo perfectamente este recurso, porque también necesito esa comunidad, pero no he logrado encontrar ese refugio en este libro, lo cual ha sido una pena. No he podido diferenciar ningún orden o nexo claro que justificase los saltos de un tema a otro que se hacen a lo largo del libro: los tránsitos entre partes del libro se sentían más como tumbos que como líneas, más o menos rectas. Supongo que para la autora estaban claras las conexiones entre la hipervigilencia a la que nos sometemos especialmente en estos tiempos en los que frecuentamos las redes sociales, entre la información que obtienen las empresas de nosotras mediante nuestro uso de internet, entre el miedo a la exposición y el desprecio al que se ven expuestas las mujeres que escriben... pero al lector no se le hacen llegar cuáles son estas conexiones, y la lectura acaba siendo borrosa y abrumadora por la cantidad de puntos dispersos que se van transitando. En fin, el libro está lleno de momentos en los que parece que se van a hacer apuntes importantes, pero como las ideas están malamente conectadas entre si, no se puede alcanzar ninguna conclusión clara ni novedosa.
A pesar de que el subtítulo me llevó a engaño, me ha gustado mucho. No es un ensayo sobre la ansiedad en general, es la experiencia subjetiva de la autora, y como tal es estupendo. Pero no es eso lo que más me ha gustado, si no todo el ejercicio de GENEALOGÍA. Es algo que llevo echando de menos hace tiempo en los últimos ensayos que han salido. Hay temas concretos en los que directamente hacen como si no existiese de hecho (pero en este jardín no me meto) Mencionar autoras, hablar de ellas y sobre ellas, darles el espacio que merecen sin desmerecer tu propia experiencia y saber diferenciarlo. Lo he agradecido mucho.
(...) el doble constreñimiento en el que la tecnología nos tiene a todos como “esa sensación por la noche, cuando las ventanas se transforman en espejos”. Podrías estar sola o podría haber alguien observando.
Desde luego que expuestos estamos, pero nosotras más.
Malgrat encetar la lectura amb la idea que es tractava d'un assaig exclusivament sobre l'ansietat (com semblava intuir el subtítol de l'obra), ha resultat ser molt més ampli del que inicialment esperava. Si d'entrada el punt de partida, el material del qual es val, és l'ansietat que pateix l'autora com a dona (i) escriptora, aviat centra l'atenció en la mirada i la perspectiva 'femenina' a l'hora d'escriure, i els entrebancs amb els quals es topa.
De fet, és a través de la literatura que Sudjic exposa una problemàtica de genère que transcendeix el món literari, i ho fa a través de la pròpia experiència -dels seus dubtes i angoixes-, acompanyant-se d'altres novel•listes que cita al llarg del text per exposar la seva crítica. Tot i semblar una temàtica molt suada amb poc espai per a noves aportacions, el cert és que Sudjic ho aconsegueix, i no li calen gaires pàgines per a demostrar-ho.
Un librito interesante, sobre lo que se espera de nosotras allá afuera y cómo eso construye lo que esperamos de nosotras acá adentro. Lo hablaba con Cristina, quien me lo dejó: es el primer título que leemos sobre el miedo de una escritora a la página en blanco, a la mirada ajena, a entregar un pedazo del acá al allá. Me ha gustado el repaso que hace por distintas formas de huida, desde Zadie Smith a Rachel Cusk o Elena Ferrante. También su apertura a la vulnerabilidad, que tanto me falta y sobre la que tanto admiro leer. Pero además su búsqueda de un equilibrio entre la soledad, el encierro, y el mundo, los otros. Me quedo con una cita: «Si una vez quise menos gente en mi cabeza, ahora espero invitar a más voces femeninas a la multitud».
As someone who wants to write and was experiencing a spell of anxiety while reading this, I was grateful to have honest insight into an anxious writer’s life. Very easy to read. It sometimes drummed up more anxiety than I had when I entered the text, but Sudjic definitely succeeded in doing more good than harm. She uses perceptive images and I love how much she is informed by such strong women authors who I look forward to learning more about. It’s also short so I’m sure I will come back to this and reread it several more times.
"talented, brilliant, incredible, amazing, show-stopping, spectacular, never the same, totally unique, completely not ever been done before, unafraid to reference or not reference, put it in a blender, shit on it, vomit on it, eat it, give birth to it".
Desde que lo leí, tengo la piel libre de impurezas y respiro mejor.
la descripción de la ansiedad es brutal aunque el libro está totalmente enfocado al proceso de escribir de la autora. Dejando de lado que romantiza la ansiedad me ha molao aunque esperaba más
This book is basically a long assay on anxiety and self consciousness, but it’s also about feminism. Idk. Three stars feels fair as it wasn’t a particularly enjoyable read throughout, and the first half was very repetitive.
«Cuando una persona es solitaria —dice Olivia Laing citada por Olivia Sudjic—, anhela ser aceptada, deseada, y al mismo tiempo se vuelve extremadamente temerosa de la exposición». Leyendo la traducción de ‘Expuesta’, el ensayo de Sudjic sobre la ansiedad que es excepcional si uno tiene interés en el tema (pero quién no tiene interés en el tema), a menudo pensaba en la imprecisa noción del concepto ‘escritor joven’: antes que hablar de ‘escritor joven’, quizá deberíamos hablar de ‘escritor prematuro’, aquel cuya obra ha sido divulgada antes de alcanzar su plenitud. Digo esto porque Sudjic tiene 30 años pero es la antítesis de autoría prematura: no es que no pueda escribir mejor, es que no tiene necesidad de hacerlo —considerando sus fines, ‘no se puede escribir mejor’—. ‘Expuesta’ es la clase de libro que vigoriza nuestro amor por la escritura de ideas: traza briosas curvas en esa trinidad que componen la escritura, Internet y la ansiedad; actúa como faro y espejo (como lectores ansiosos nos reconocemos en sus palabras, pero en ellas también encontramos luz y consuelo), y su fuente de conocimiento se provee con justicia de una cultura amplia y distinguida y de su propia primera persona (algo que felizmente está cambiando en los últimos años, al menos en España, donde la escritura de ideas, capitalizada por la subjetividad masculina, consistió durante un tiempo en la sola exposición de insustancial bibliografía acumulada, lo que en la práctica solía traducirse en la empatía literaria de un extractor de grapas). El ensayo de Sudjic, además, tiene el don de recordarnos que a veces no hay mejor remedio farmacéutico para un humor inestable que la exposición a cierta literatura. Subrayo: «Los talismanes me aseguran que esa ansiedad impulsa gran parte del arte que me hace sentir más viva». De entre los ensayos publicados este año, ‘Expuesta’ quizá sea el que más me ha atravesado. Eso era. (vía/ https://www.instagram.com/p/B2rLOE3jSFQ/)
Tenía muchas ganas de leer este libro, tantas que me lo terminé en una tarde. Pero no ha sido lo que me esperaba. Para mí, este libro no habla sobre la ansiedad, sino sobre la escritura y sobre los mecanismos machistas que ponen en duda la escritura de las mujeres hasta tal punto que son ellas las que dudan de sí mismas.
Desde mi punto de vista, la autora empieza hablando de su problema de ansiedad para luego virar hacia otro lugar, y en ese viraje hace cosas tan problemáticas como romantizarla y llegar a describirla como una fuerza creativa, beneficiosa para el proceso de escritura. Y es ahí cuando me enfado, porque romantizar cosas como esta es, cuanto menos, peligroso.
Siento que hubiese disfrutado más del texto si se hubiese descrito como lo que es. Creo que es un buen libro, que la autora escribe estupendamente y que hace reflexiones muy necesarias. Pero me enfada que hable de la ansiedad en esos términos.
Estoy bastante confusa después de leerlo. Siento que no he entendido lo que quiere decir la autora, dudo de si he leído bien. Entiendo que cada cual puede vivir sus problemas como quiera, pero hablar de algo tan tremendamente paralizante como una parte más del proceso creativo hace que me sienta enfadada y engañada.
Como persona que vive con la ansiedad día a día y que ha sentido en sus propias carnes la profunda parálisis que supone, no puedo entenderla como “un modo de percepción intensificado”. Tampoco como “una fuerza dual que parece esencial no sólo para vivir, sino también para la creatividad”. Me parece peligrosísimo pensarla de esa manera.
A mi modo de ver, aparte de la romantización, el mayor error de este libro es su título. Este libro no es de ninguna manera un ensayo sobre la ansiedad. Es otra cosa y no pasa nada, pero el título hace que pienses que lo que lees está enmarcado dentro de unos parámetros que luego no encuentras y resulta un poco frustrante.
feels appropriate to have read this in the middle of a week-long anxiety attack about your writerly inadequacy! my god is it refreshing to hear a suggestion more substantive than ‘just ignoring’ your self-doubt. i’m growing kinda tired of the insistence to behave ‘with the self-confidence of a mediocre white man’, because it turns out… these men are assholes, and also, you know, mediocre. sudjic’s ultimate project is to examine that self-doubt and consider whether there’s something to be gleaned from it. turns out, there is. she elaborates a kind of anxious writerly approach, one that sees the value of uncertainty, of never being one thing only.
she’s very interested in exploring the female gaze in writing without reducing it to essentialism, which, again, shouldn’t sound so wild as it does! she argues for a ‘female subjectivity’ approach to writing, which she defines as a sort of fragmented, multiplied approach, taking her cue from elena ferrante. she could have been more boring with it, as multiple ‘women’s writing’ critics have been in the past, but instead she locates this multiplicity as forming in response to a lifetime of reading men’s writing and finding oneself outside of that. ‘where being an insider seems to serve the male gaze, being an outsider seems to serve the female.’
i really like sudjic’s essay style. she’s sparse in a way that feels very capable, and she weaves together her arguments v tightly, fitting a surprising amount into a tiny little book. nevertheless….. i think the reason this stuck with me, in the end, is that i can’t not respond to a text that talks in detail about just how excruciating the writing process is. ‘a panel of ornery, paternalistic men still seemed to convene in the back of my mind every time a word doc was opened, quizzing me on what i could have to say that would transcend my own experience.’ olivia don’t we all!!!!!
A critical examination of anxiety, writing, what it means to construct a self online and how female subjectivity (in writing) is created, dismissed and grappled with, using a core of writers such as Elena Ferrante, Rachel Cusk and Chris Kraus. Fans of Maggie Nelson and Olivia Laing should apply.
Intricately written with many insights and jumping off points for further thought.
Debo agradecer a Harold, por recomendar tan maravillosa autora. Resultó inevitable organizar en un breve listado que contiene pensamientos evocativos y citas favoritas a lo largo de mi lectura:
1. La manera en la que describe el vivir sola, sus efectos y sentires.
2. La manera en la que describe el peligro por experiencias pasadas, sentir que ha desatendido señales y entonces duda de sí misma. ¿imaginamos acaso siempre el vaso medio lleno? ¿No aprendemos de nuestros errores? ¿Seguimos confiando en quienes quizá no deberíamos?
3. Cuando describe la manera en que quedamos autoexpuestos por redes sociales, y es que en proyectos editoriales digitales lo que no se publica no pasó, lo que no se expone no nos permite entrar a la cola divulgativa del mundo. Trabajar en comunicación es paradójicamente lo que menos me gustaría hacer, estar expuesta cansa, aturde, colapsa. Es estar en medio de la mirada pública en todo momento.
4. Justo sobre hacer esto y no otra cosa, Olivia menciona que, "si bien puedo desear ser una persona diferente o una escritora diferente, no se me ocurre nada que quiera hacer tanto como escribir, por perverso que sea el impulso".
5. Cuando dice: "¿por qué lo hago? Por qué continúo ganándome la vida escribiendo si escribir es tan solitario y la publicación es tan masoquista como lanzar el contenido de tu propia vida a la calle para que la saqueen los que pasan".
6. He tenido el clásico debate interno, cuando llegó ese momento en el que desperté mi instinto materno, que además sucede en esa etapa de la vida en donde se supone el reloj biológico empieza a correr de manera amenazante. A mis 32 años, paso los días pensando en sí tener o no un bebé, porque ahora quisiera, pero al tiempo, no sé. Y Olivia dice: "Según la idea que Internet tiene de mí, ahora mismo lo único que me preocupa es el embarazo (evitarlo o permitirlo)".
7. 🤯 "Ser blanca entre otros accidentes de nacimiento, significa que me he ahorrado un montón de los obstáculos y dudas de sí mismos que inhiben a muchas personas, pero todavía parece que hay un comité de hombres irascibles y paternalistas que se reúne en la parte de atrás de mi mente cada vez que abro un documento de Word para cuestionarme qué puedo tener que decir que trascienda mi propia experiencia, por limitada y privilegiada que sea. Esto era algo interiorizado hasta el punto de la autocensura".
8. ❤️🔥 "La experiencia femenina te cuenta que lo personal es político, mientras que el mundo te cuenta que hay algo mal en ti personalmente y el sistema esta bien".
This entire review has been hidden because of spoilers.
Olivia Sudjic em va captivar amb “Asylum Road” -un viatge emocional de la protagonista molt intens- pel seu estil introspectiu i reflexiu. El 2019 l’autora va publicar l’assaig “Expuesta”, on analitza un dels problemes de salut mental més comuns, sobretot en els darrers anys: l’ansietat.
L’escriptora parteix de la seva experiència personal. Després de l’èxit i la promoció de la primera novel·la, Sudjic va instal·lar-se a Brussel·les per treballar en una segona obra, on van assaltar-la el bloqueig i l’ansietat. D’aquí va néixer aquesta investigació sobre l’ansietat en relació amb l’escriptura femenina.
És molt valuós el punt de vista de l’autora -la transformació de l’ansietat en creativitat- i el to feminista de l’assaig, que explora la dinàmica de gènere en el món de la literatura i els obstacles que es troben les escriptores (com l’assetjament digital o la síndrome de la impostora).
A més de tot això, la lectura també és molt enriquidora per la quantitat de referències d’autores contemporànies que, per a Sudjic, són els seus talismans. “Cuando estuve encerrada fuera de lo familiar, leer a esas autoras fue como ser bien recibida por desconocidas”. I crec que ella ha aconseguit tenir el mateix efecte en mi. Llegir-la és reflexió i em recorda la importància de trobar la meva pròpia veu en un món tan complex.
In this little book, Olivia Sudjic examines the anxiety derived from the constant exposure of oneself to social media, especially from women. She also examines the shared experience of women writers (or creatives) under public scrutiny.
The point that Olivia tries to make does get across: the out-of-body experience of exposing yourself to the public, the loneliness from social media which claims to “bring people together,” and that overall social anxiety in a world that scrutinizes every action that you do — these experiences are familiar to me as posting about yourself or curating a piece of your personal life for the public induces anxiety. She also relates her experience as a woman writer in a field that is dominated by men. How generally readers assume that when a woman writes, especially fiction, they share pieces of themselves in their work, concluding that they are who they write, while men get to have a cape of subjectivity.
While I think the points she raised were good and relevant, I kind of find the writing a little difficult to digest. Some paragraphs weren’t as direct to the point as I wanted them to be. All in all, though, it was a very informative read. It gives a glimpse of a writer’s process in creating their work.
Empecé el libro con muchas ganas y, al final, me he llevado un chasco. Empezando por el título: en el libro no habla "sobre la epidemia de la ansiedad"; habla de un tipo de ansiedad muy concreta y muy reducida a una clase social a la que pertenece la autora y que, como es obvio, no pertenece la mayoría de la población.
La autora sufrió ansiedad tras la publicación de su primera novela. A partir de ahí, en mi opinión, se centra demasiado en el feminismo y en la ansiedad de publicar y exponerse siendo mujer. No digo que esté mal, pero a ratos me pareció más un ensayo feminista que uno sobre la ansiedad y otros problemas de salud mental.
Finalmente, como digo al principio, la autora pertenece a una clase social privilegiada. No digo que los ricos no sufran de ansiedad, pero estudiar en Cambridge, tener unos padres y abuelos millonarios, casa con vistas a Central Park y acceso a becas que te costean un año en Bruselas no está al alcance de cualquiera. La ansiedad, teniendo un trabajo precario y sin un respaldo económico familiar, creo que es muy diferente del que describe la autora.