Con este libro, querido lector, usted se va a reír. Y bastante. David Remartínez y Gonzalo Díaz-Rubín, ambos periodistas, ambos cuarentones, ambos algo descerebrados, plantean un relato de la alcaldía de Gabino de Lorenzo tan exhaustivo en sus datos como disparatado en su interpretación. No encontrarán otro libro parecido: sus autores idolatran al que fuera regidor de Oviedo entre 1991 y 2012, un político tan amado como odiado cuya biografía y milagros repasan con pelos y señales y absoluta admiración militante.
Esta defensa a ultranza de las dos décadas en las que De Lorenzo transformó la capital de Asturias, una apología dirigida a las nuevas generaciones, expone ante los ojos de sus mayores un retrato de la ciudad que no dejará impasible a nadie, ni a los gabinistas ni a los antigabinistas, porque resume una época frenética, un populismo infalible y una forma de manejar el erario público cuyas consecuencias todavía hoy son palpables (lo de aquella célebre frase: «La ciudad está hecha, ahora solo hay que pagarla»). El retrato de ese Oviedo endeudado hasta las cejas pero hinchado de satisfacción es fundamental para entender esta Asturias nuestra de hoy. Si usted todavía no tiene una opinión al respecto, este es sin duda el libro más adecuado para empezar a formársela.
David Remartínez (Zaragoza, 1971) es periodista y escritor, aunque en el fondo entiende ambas dedicaciones como la misma. Ha trabajado en diarios (El Comercio, El Diario Montañés), revistas (Vanity Fair), radio y televisión (Cope, Antena 3), especializándose en comunicación digital. Ha publicado ensayos sobre política (El gabinismo contado a nuestros hijos), gastronomía (La puta gastronomía) y consumo (Culo veo, culo quiero). Actualmente escribe para El Comidista y la Guía Repsol.
El libro ejemplifica, a través del caso ovetense y asturiano, el actuar del bipartidismo en toda España durante 4 décadas de control político casi absoluto.
Fundamental para entender la situación política en Oviedo desde finales de los 80 hasta la actualidad. Con cada página te ríes y alucinas más a partes iguales.