Me gustan los ensayos de filosofía, especialmente aquellos que promueven la revisión de la historia tradicional y que proponen nuevas ideas justificadas por un consistente trabajo intelectual. Averroes el inquietante es uno de ellos y lo mejor de todo es que tiene una tesis clara: Averroes, el filósofo cordobés que hizo una interpretación polémica de Aristóteles, fue “el padre de una teoría degradante y antirreligiosa sobre el hombre”. Esa tesis es que el intelecto es único y separado, la cual será un fantasma para la teología occidental, para los aristotélicos e incluso para el psicoanálisis.
Confieso que no tenía mucho conocimiento de Averroes, pero el libro me sirvió mucho para saber una historia distinta contada por Aristóteles, Tomás de Aquino y Freud. Una tríada de autores que no es muy común. Al principio no entendí la relación con Freud, pero después se hace más patente cuando llegué al capítulo de los energúmenos y de los poseídos.
Obviamente no hay que exagerar la importancia de Averroes para el canon tradicional, pero sí hay que reconocer que su teoría es un fantasma al cual toda la epistemología y metafísica se deberían enfrentar. No creo que Averroes sea particularmente interesante, pero si el conocimiento es una creencia verdadera justificada vale la pena tener razones para adherir a los supuestos que los averroístas atacan.