Soy fan de los cuentos de Franco Félix, pero lo que más me gusta de él es su visión de la novela como algo que puede ser, más que una simple historia, un vehículo para la reflexión capaz de transgredir las fronteras de los géneros literarios. En este relato histórico y tompynchoneano hacen cameos Bill Murray, Bruce Willis y aquel papa con doctorado en filosofía y cara de satánico, ¿lo recuerdan? Además, cuenta con las conspiraciones demenciales de los rinofílicos, una secta apocalíptica que rinde culto a las narices exóticas.
Lo que no me gustó de Maten a Darwin es que sentí que le faltó más ambientación, especialmente a los parlamentos. Acotaciones, al menos, para hacerla más narrativa.