La lectura es rápida, como un mes o menos, aunque me tomé casi un año en leerlo por motivos personales.
Dudo que el público objetivo de este libro haya sido bien pensado: sé que es para argentinos, pero un kirchnerista, peronista o socialista (79% de la población argentina según mis cálculos) no va a leerlo y con tiradas de 2.000 ejemplares parece que Espert apuntó a liberales (0,5% de la población argentina según mis cálculos) o algún argentino sin idea de Economía ni Política que por azar compró este libro en el supermercado como el primero para aprender de cero sobre los problemas argentinos. Este libro no sirve para estudiantes universitarios de Economía porque se trata de una opinión profesional condimentada con la explicación de algunos conceptos económicos.
Espert respeta al lector: lo trata como un adulto para el que toda explicación debe ser racional, nada de ideologías, nada de apelación a las emociones. Incluso si su interpretación histórica sugiere liberalismo, es innegable su esfuerzo por ser imparcial: no cae en un infantil "capitalismo bueno" versus "socialismo malo" que se ve en otros autores argentinos actuales (un ejemplo de este infantilismo es "Filosofía a martillazos" de Darío Sztajnzsrajber que dice "capitalismo malo" versus "socialismo bueno" e "individualismo malo" versus "colectivismo bueno").
Con este libro se aprende algo nuevo a pesar de que tiene aspiraciones tan poco ambiciosas como explicar que los argentinos no queremos aprender de nuestros errores ni nociones básicas de Economía. Me encantó el teorema de simetría de Lerner.
¿Tal vez debió enseñar Economía al comienzo, luego historia argentina, enunciar en ítems concisos los mitos económicos y después como conclusión su tesis del libro quedándole en igual o menor cantidad de páginas?
Cosas que dificultan la lectura es que sea tan reiterativo (sobre todo en el tópico central de empresarios prebendarios, políticos ladrones y sindicalistas mafiosos), que se extienda tanto en refutar cada mito económico y que desencaje el apéndice.
Cuando leí que el apéndice empezaba con una explicación de ciencia fáctica en general, pensé que a continuación listaría leyes económicas (principios que rigen las economías empíricas) y las diferenciaría de las teorías económicas (modelos ideales que por contraste enseñan sobre economías empíricas, no confundir con ideologías económicas), pero fue una divagación marginalista con abundante terminología económica abrupta y un final anticlimático que reexpone el tópico central ya tan reiterado (la reexposición es un elemento ortodoxo en artes, docencia, libros académicos y varias cosas más, pero si en un concierto se toca un rondó formato "abaca...ayaza", incluso variando "a" es lógico que el oyente del rondó vomite al final su hastío si es que no se durmió ni abandonó su butaca antes).
La parte del estrés está de más. Se aprecia la buena intención, pero toda esa parte de economía y salud pudo ser reemplazada por un "no te amargués la vida por la economía argentina: hacé deporte y meditación".