Tras un polémico proceso posterior a la intervención de Banesto, que incluyó la encarcelación del autor, Mario Conde escribió El Sistema, un compendio de reflexiones que explican la etapa más polémica de la reciente historia económica de España y aporta claves, sobre los entresijos de un sistema que rige los destinos de la sociedad. Han pasado más de quince años desde su publicación, y el libro no ha caído en el olvido. Muchos son los que sienten un ligero escalofrío al comprobar que sus predicciones se cumplen.
Mario Antonio Conde Conde es un jurista, empresario y político español. Conde se hizo conocido en los década de 1980 por hacerse con relativa rapidez primer accionista y más tarde presidente del Banco Español de Crédito, a los 39 años de edad.
Impresionante relato del funcionamiento de las relaciones de poder en España. Una compleja historia que Conde relata de la manera más sencilla posible, centrándose única y exclusivamente en los hechos de mayor relevancia.
Comienzo comentando mi impresión general del libro, desde una visión filosófica, y lo que te hace pensar tras su lectura: Mario Conde relata su experiencia en el mundo empresarial, y más concretamente en el sector bancario, como parte accionarial de un banco español, Banesto. Narra su vivencia con el poder real, al que define como el Sistema, dejando su visión sobre los límites de la libertad en la toma de decisiones, cuando el conjunto de instituciones políticas y órganos del Estado, como los ministerios de Economía y Hacienda, actúan como meros utensilios de un ente mayor.
Ese ente, y aquí reside la clave, opera desde organismos de difícil o imposible trazabilidad: grupos de personas que poseen estructuras supranacionales e inidentificables, que, a través de rostros conocidos, trabajan de manera escalonada, desembocando en regulaciones nacionales. Estas son respaldadas por leyes e instituciones del Estado —políticos, medios de comunicación, sistema judicial, etc., conformando un entramado perfecto. Así, el eslabón más bajo y dependiente del sistema, el ciudadano, es inducido a creer y obedecer sin cuestionar nada fuera del marco de pensamiento en el que ha sido previamente encerrado.
Podrían trazarse muchos símiles, pero en esencia, es como si, en lo legal, económico y regulatorio, la vida de una persona se viera limitada a unas pocas opciones “oficiales”. Más allá de ellas, no existen opciones. (Con el ganado se hace algo similar: se le garantiza comida, reproducción y refugio, para que nunca falte carne en el matadero. El problema de la vaca es que, si se decide saltar la valla, se enfrenta a un mundo que no ha sido diseñado para que sobreviva por sí misma, un mundo sin el cual probablemente no existiría. La otra opción es seguir perpetuando su especie al servicio del matadero).
Voy a analizar ahora varios puntos concretos derivados de la lectura:
1. Poder del Estado y/o poder del Sistema.
¿Quién mueve realmente el engranaje de un país? ¿Las leyes, los políticos, la sociedad? ¿Y si quienes realmente moldean las condiciones del cambio son élites financieras, organismos supranacionales como el BCE, la UE, el FMI, o determinadas familias, lobbies o redes institucionales? ¿Y si todo está ya diseñado?
2. ¿Qué es el Sistema?
a. Redes de poder interconectadas —económicas, mediáticas, judiciales, políticas, académicas— que se retroalimentan. El individuo no vence al sistema: es absorbido por él. b. Lo que podría parecer una conspiración, puede ser una dinámica estructural donde los grandes centros de poder se protegen como prioridad. c. Órganos supranacionales y lobbies. d. Medios de comunicación: vehículo que transmite los deseos del sistema a la sociedad, legitimándolos a través de las urnas y la percepción pública.
El libro nos lleva a replantearnos si vivimos realmente en una democracia, o si ésta es solo una apariencia legitimadora de decisiones previamente tomadas.
3. El Estado como organización mafiosa
El Estado es presentado como la mayor organización mafiosa que conoce la sociedad. Y, quizá, como un mal necesario para la gobernabilidad. Quien controla los organismos del Estado tiene a su disposición todos los medios públicos para atacar a determinados individuos sin pagar el precio, pues el coste lo asume toda la sociedad.
4. La clave: Economía y Banco de España
Conde afirma: Cualquiera que tenga experiencia en la Administración Pública sabe perfectamente que el verdadero poder radica en el Ministerio de Economía y Hacienda y en el Banco de España. La independencia de este último [...] es, en muchas ocasiones, un puro eufemismo.
El Ministerio de Economía fija el marco fiscal, las prioridades presupuestarias y muchas políticas públicas. El Banco de España, aunque teóricamente neutral, responde a agendas nacionales o supranacionales y sus informes “técnicos” tienen una fuerte carga ideológica.
Los verdaderos nodos de poder no están sujetos a ningún juego democrático.
5. Sociedad civil débil e inoperante “No existe una sociedad civil organizada capaz de formular iniciativas o contrapesos al poder del Estado.” La sociedad civil está pasiva, desarticulada o controlada: ONGs, sindicatos, movimientos sociales, colegios profesionales… ninguna de estas estructuras tiene la fuerza suficiente para contrarrestar el poder del sistema.
Si el poder real está en manos de instituciones no electas (como el Banco de España o el Poder Judicial), y la sociedad civil carece de influencia sobre ellas, el círculo de control se cierra.
6. El despertar del lector
“Si el lector llega a la conclusión de que ese sistema de poder existe, que no es una mera conceptualización y que sus efectos no son beneficiosos para las libertades reales en España, mi objetivo quedará cumplido.” Conde no señala con el dedo a culpables concretos, pero sí busca despertar el pensamiento crítico del lector.
7. El monopolio de la inteligencia
Esto alude al control del pensamiento legítimo: ¿Quién define qué ideas son aceptables, moralmente válidas o técnicamente viables? ¿Quién controla universidades, medios de comunicación, centros de decisión? ¿Qué temas pueden ser debatidos públicamente? Si el sistema domina los espacios de legitimidad intelectual, no hace falta represión física: ya ha moldeado lo que la gente considera razonable. “No es que las ideas liberales no funcionen. Es que no pueden ni siquiera discutirse.”
8. La ortodoxia como dogma incuestionable La ortodoxia del pensamiento se convierte en un “sentido común fabricado”. Nadie lo discute, aunque pocos recuerden por qué se sigue considerando válido. El efecto: silencio y obediencia. “El auténtico poder reside en un conjunto de personas que son capaces de conseguir que sus afirmaciones dogmáticas se transformen en modelos políticos de actuación.”
Conclusión
Para Conde, el problema estructural de España es que el verdadero poder —político, económico, mediático e intelectual— está concentrado en élites que se reproducen a sí mismas, impidiendo una sociedad civil libre, innovadora y meritocrática.
“Yo creo que la estructura actual del Sistema es un freno a la existencia de mayores dosis de libertad.”
Sobre el estilo del libro
A mí me ha parecido que el lenguaje es demasiado recargado al describir su experiencia en la banca. En ocasiones, su estilo artificioso entorpece la claridad del mensaje.Siento que lo simple, entendido como elegante, como la ausencia de los superfluo y eficientemente escogido sin adornos, transmite mayor pureza y belleza al contenido.
Un estilo de redacción exageradamente difícil de seguir, la lectura no resulta amena, pero deleita a aquellos que busquen frases eternas y llenas de recursos. El contenido es sencillamente brillante, Mario Conde, desde su experiencia ya en los años ‘90 ayuda al lector a abrir los ojos y descubrir cómo se reparte el poder en un país moderno como España.
En El Sistema, Mario Conde narra sus experiencias tras la intervención de Banesto por el Banco de España y su posterior encarcelamiento. El libro presenta una tesis central: existe un sistema de poder que actúa tras bambalinas, manipulando instituciones políticas y económicas para preservar su estructura.
Conde combina memorias con ensayo político-económico, denunciando las tramas y la opacidad del sistema que él sufrió desde dentro. Sostiene que el poder no reside en leyes o estructuras oficiales, sino en redes de influencia informales. Describe cómo actores anónimos y estructuras opacas influyen decisivamente en decisiones clave.
Ofrece su propio testimonio como figura central del poder en España durante los 80 y 90, ofreciendo una visión interna del sistema. Muchas de las situaciones que describe siguen siendo relevantes y actuales, y sus predicciones parecen cumplirse con el paso del tiempo, reforzando su mensaje crítico.
Todo esto lo ha convertido en un clásico del género político‑económico español, siendo referencia obligada para entender relaciones entre política, poder y economía.
Pero también tiene evidentes puntos débiles. Al estar escrito como una combinación de memorias y ensayo, el libro resulta denso y poco fluido, exigiendo un esfuerzo extra al lector. Aunque proporciona ejemplos concretos, su estilo es más académico, con poca elaboración literaria.
Conde evita la autocrítica. En su denuncia no aborda con profundidad sus propias limitaciones o posibles errores, y acaba anclándose en su versión personal. La falta de contraste con versiones alternativas y de perspectiva plural, junto con un tono académico y hermético, puede desencantar a los lectores más críticos.
Aun así, El Sistema es una obra esencial si deseas comprender desde dentro cómo funciona la maquinaria del poder en España. Es un libro de denuncia con fundamento, que combina vivencias personales con reflexión política. Sin embargo, su estilo lo convierte en una lectura exigente y sesgada. Para apreciarlo plenamente, es recomendable complementarlo con otras fuentes y contrapuntos históricos o políticos.