4,5⭐
Cuarta entrega de la serie que protagoniza el comandante Martin Servaz. Ha sido una buena lectura por más de un motivo. Me ha tenido enganchada a prosa, trama, ambientes y personajes. Pocos peros, el mayor, de carácter subjetivo.
Importante. No soy una fanática de leer las series en orden de publicación. En este caso, sin embargo sí lo aconsejo. Las tramas de cada uno son independientes, pero de no leer en orden vamos a perder contexto.
Una joven aparece asesinada en una iglesia en el norte de Noruega. La agente Kirsten Nigaard, de la Policía de Oslo, se hace cargo del caso. La investigación la conduce a una plataforma petrolífera del mar del Norte, donde descubre que uno de los operarios ha huido, dejando una serie de indicios que apuntan a Julian Hirtman y al comandante Servaz. ¿Golpe de azar o giro sospechoso del destino? Ajena a la historia solapada bajo el caso, Nigaard se traslada a Francia para unirse a Servaz en la búsqueda y captura de Hirtmann. Hasta aquí lo que nos dice la sinopsis.
Mis impresiones
Lo primero que quiero destacar es lo bien que escribe Minier. Tiene una prosa bonita, elegante, armoniosa y diáfana. Leerlo es un disfrute. Las descripciones, de las que ya no abusa, son envolventes. Los diálogos, adaptados a los interlocutores, están muy lejos de ser planos. Las escenas de acción, los pensamientos de los personajes, da lo mismo, siempre es una delicia. Leer a Minier es para mí una experiencia global, me atrapa por la trama, la ambientación, los personajes y porque escribe de maravilla.
La trama, de las cuatro que llevo leídas, es la que presenta mayor complejidad. Tres subtramas, a su vez complicadas, que van a converger. No es fácil adivinar ni cómo ni cuándo. Minier tiene oficio, no se saca conejos de la chistera, pero tampoco se autodescubre pronto. Es un novela inteligente. Todas las pistas están ahí, el autor las va diseminando poco a poco. Otra cosa es que las sepamos interpretar. Es un libro para prestar atención a los detalles. Nada está dejado al azar. Desde el prólogo hasta el trepidante final, todo cuenta.
Se divide en varias partes tituladas con el nombre de los personajes en los que se focaliza. "Kristen", "Martin", "Kristen y Martin", etc. Una estructura bien pensada, que es uno de los puntos fuertes de la novela.
El ritmo tiene altibajos. Minier no es un autor de ritmos frenéticos. Es más bien de los sin prisa pero sin pausa. El patrón que suele seguir es comenzar con una buena puesta en escena. A continuación, de manera sosegada, presenta el contexto. A medida que avanza, aumenta progresivamente el ritmo hasta llegar al desenlace.
En este caso ha roto el patrón. Alterna partes de ritmo muy vivo, como la primera, con otras más lentas, como la segunda. Estos altibajos son una constante más o menos hasta llegar al 70%, momento en el que ya nos nos da tregua. La irregularidad en el ritmo es el pero objetivo que le pongo. Lo compensa con ese 30% final de no parar de leer.
La ambientación de nota. Nos sumerge de lleno en paisajes o lugares. Tiene una especial habilidad tanto para ambientar como para crear ambientes. Estos pueden ser brillantes y luminosos como los paisajes pirenaicos, desmitificadores como su descripción invernal de Hallstatt, pero también de contener la respiración y hasta opresivos. La escena que transcurre en lo alto de un tren y muy especialmente las del albergue y el parque, son de las que, al menos a mí, no me dejaron indiferente.
Los personajes son otro de los puntos fuertes. Destaca el protagonista, Martin Servaz, con el que resulta fácil empatizar. Muy humano, muy a pie de tierra. Es un policía diferente de lo que se estila en el género. Un personaje de sentimientos complejos y en continua evolución.
En esta entrega, los dos miembros de su equipo, Esperandieu y Samira, le ceden el protagonismo a Kristen, la policía Noruega. Kristen es así mismo un personaje complejo, que Minier maneja con gran acierto.
Por último tenemos a Julian Hirtmann, el psicópata que nos ha acompañado desde el primer título y al que, reconozco, ya tengo ganas de perder de vista. En esta entrega es coprotagonista junto a Servaz. Cuando leí la sinopsis estaba convencida de que aquí finalizaba el tema. No ha sido así y lo siento. Este es mi pero subjetivo a la novela y la razón por la que le quito la media estrella.
El final bueno, de los mejores que le he leído. La trama principal queda cerrada. Veremos si con la quinta de la serie, que acaba de publicarse, Hirtmann por fin pasa a la historia.
Recomendable.