Muy buenos apuntes específicos sobre la famosa miseria alemana, la apuesta por la unión de la ilustración francesa y alemana en la aparición de la dialéctica y la superación de la tragedia de los grandes escritores pre revolución francesa y post humanismo desencantado con la prosa de la vida burguesa. Las justificaciones de Goethe y Hegel sobre Holderlin no son tan acusadas como las ve Zizek, a su manera Lukács defiende y condena a ambos. No sé cómo de sólida es la comparación Goethe-Stalin Trotski-Holderlin. Hay sin embargo un buen cuadro del humanismo burgués, probablemente influido por el reciente descubrimiento de los Manuscritos del 44 de Marx en el momento en que Lukács escribe estos textos, que se concreta en la contradicción entre la necesidad de métodos plebeyos, simbología épica y heroicidad para la política de alianzas que posibilitó la revolución francesa, pero el rechazo de sus consecuencias por parte de la burguesía tardía y la intelectualidad alemana carente de Revolución.
Apuntes muy interesantes sobre el suicidio y la muerte en el Werther o en Holderlin como paralelo directo de las revoluciones sociales, que tienen mucho recorrido. El derecho al suicidio tiene muchas implicaciones a la hora de elaborar sobre el problema del Bourgeois y el citoyen (166), a lo que Lukács también dedica varios apartados de un interés enorme por lo que hace al análisis de la religiosidad institucional y simbólica de la política de alianzas. En eso también juegan las diversas lecturas de la Antigüedad griega (mirar al pasado remoto a veces contiene una amenaza de futuro más fuerte que la mirada a antes de ayer, Antigüedad vs Edad Media). De ahí que el problema central en el que Lukács enmarca a los Goethe, Schiller o Holderlin sea el de una realidad burguesa directamente contrapuesta al despliegue de la personalidad individual, la contradicción fundante del humanismo burgués en el periodo post heroico de la burguesía asentada.
Sobre la ingenuidad como pariente de la épica y del Realismo hay apartados directos y referencias muy explícitas del propio Goethe y de Schiller, la comparación de la ingenuidad y la presencia fantasmática como narrador del realismo de Homero con la de Balzac es fundamental como programa metodológico. Ese clasicismo realista y objetivista contra la oscuridad y la arbitrariedad subjetiva que Lukács ve en Goethe y en Schiller es su propio programa del realismo leninista. Su Engelsismo literario a este respecto es muy ilustrativo y muy recurrente en todos sus escritos estéticos, contra la imagen habitual del Lukács anti engelsiano de HCC. Lo ingenuo-sentimental de Schiller sirve a Lukács para hacer un alegato de la ingenuidad moderna mediada por el leninsmo anti sociologista: ampliar lo espontáneo, dirigirlo (198). Por eso critica a Schiller no ver en Goethe más que un ingenuo clásico, de afinidades griegas, lo que equivale a relegar la ingenuidad y al propio Goethe a la antigüedad.
Un apunte más es la importancia para Lukács del Meister como modelo de novela pedagógica, contra el pedagogismo directo que en otros lugares achacará a Zola (105, 101), vinculado a la oposición moral vs ética y la preferencia por la Segunda, concreta y espontáneamente configurada.