De caracoles y escamoles. La apasionante historia de un cocinero francés en tiempos de Don Porfirio, es una novela de Jacques Paire en donde la historia y la gastronomía se funden para dar vida a la época del Porfiriato en México, desde la perspectiva de un extranjero.
A través de los ojos y el paladar de un chef, en este colorido relato Jacques Paire narra con sensibilidad las experiencias de un inmigrante que descubre otra cultura, a la vez que da cuenta del afrancesamiento ocurrido durante el periodo histórico recordado como la belle époque mexicana.
Se trata de una gran investigación histórica que contiene recetas de la época, y es la primera reedición de un autor que ha vendido más de 10,000 ejemplares.
Este libro tiene varios elementos que resultan súmamente atractivos: la comida, la época, extranjeros enamorándose y desencantándose de México.
No es la gran obra maestra pero es una lectura muy entretenida, casi casi anecdótica pero interesante ya que describe la visión de un extranjero acerca de México.
Y claro... la comida, la comida siempre es un tema atractivo.
Lo primero que tengo que decir es que esta novela histórica me pareció extraordinariamente bien lograda. En lo personal, no logré identificar si el protagonista de la obra realmente existió o no, pero la investigación que hay detrás del escrito está muy bien realizada. Con una pluma ligera, el autor es capaz de insertar al lector dentro de una Ciudad de México que se encuentra en los albores del Porfiriato. De esta manera, logra construir y presentar el día a día de una sociedad en la que el gusto por lo afrancesado es la característica principal de la élite capitalina. Además, nos describe un país que es gobernado con mano de hierro por el Gral. Díaz, hombre que guía su visión de mando bajo la idea de alcanzar, cueste lo que cueste, “la modernidad y el progreso”.
Por supuesto que no es una obra perfecta. En ese sentido, considero que el mayor mal se encuentra en el hecho de que algunos de los pasajes se sienten fuertemente forzados; el autor trata de lograr que su protagonista siempre esté inserto en los acontecimientos políticos, culturales y sociales más trascendentales de la época, como lo fueron: el baile de los 41, el atentado en contra del Gral. Díaz y hasta los Festejos del Primer Centenario de la Independencia. No digo que sea algo inverosímil, pero sí se siente bastante forzada y apresurada la manera en la que describe y enlista todos estos eventos y la participación que ejerce en ellos su personaje principal.
No obstante, recomiendo ampliamente leer la obra porque la pluma de Jacques Paire es muy ligera y es sencillo picarse con todos y cada uno de sus capítulos en los que logra retratar a la perfección a un chef francés que se atrevió a cruzar el Océano Atlántico en busca de nuevas oportunidades. Lo que más me encantó (SPOILER ALERT) es que al final logra tener una vida plena, es decir, encuentra el amor, vive aventuras, aprende de México y regresa a su patria como un hombre muy distinto al que zarpó en barco hace más de 20 años. En otras palabras, el autor realiza una extraordinaria labor al construir un personaje entrañable con el cual el lector fácilmente llega a encariñarse.
Descripción del libro en tres palabras: Porfiriano, Ligero y Afrancesado
Cuando encontré De caracoles y escamoles en la sección de libros de cocina y recetarios de una librería en Oaxaca, me sentí completamente atraído por él. El gusto por la cocina y la vida del México porfirista son dos intereses que he heredado de mi madre. Desde pequeño, ambos temas me han parecido fascinantes y por ello encontrarme con Jacques Paire fue una afortunada coincidencia. Quizás De caracoles y escamoles no sea una pieza maestra de la literatura, pero es cierto que lo he disfrutado tanto que desde que lo terminé lo he recomendado a muchas personas, como si se tratara de una experiencia gastronómica inolvidable.
Tal y como su portada lo describe, la novela de Paire narra la vida de “un cocinero francés en tiempos de Don Profirio”. Y lo hace de una manera que recuerda a un banquete de la época, comenzando con las entradas y aperitivos, con complicados platillos franceses y un rico postre que deja al lector con un sabor dulce, pero melancólico. Tanto es así que la misma estructura del libro lo sugiere; al final de cada capítulo el autor incluye las recetas de platillos preparados por el protagonista siguiendo, precisamente, el orden lógico del menú de una fiesta que bien pudo ser servida en el castillo de Chapultepec a finales del siglo XIX.
La historia comienza con la llegada de un aprendiz de cocinero francés a Veracruz buscando la suerte que en París le había sido arrebatada. En los primeros capítulos del libro, que hacen las veces de aperitivo, narra sus primeras impresiones y descubrimientos de un país, una cultura y una cocina completamente distinta a la de su país natal. Comienza a explorar el México rural y alcanza una cierta fama como cocinero en la región de Orizaba que poco tiempo después lo lleva a adentrarse en la sociedad francesa en México y a ser el cocinero de grandes banquetes que se sirvieran, incluso, en honor del entonces presidente de la república.
caracoles y escamoles
Sin embargo, la historia (a la par de los platillos presentados en la obra) parece complicarse conforme a su viaje hacia la capital y los estratos más altos de la sociedad francesa en México. Con su llegada a la ciudad de México, descubre una alta sociedad contradictoria y adicta a los lujos y pretensiones de la época. Aunque desde sus inicios en México ingenuamente se proclama desinteresado por la política del país, el lector se dará cuenta junto con el protagonista, de que la vida social de las altas esferas mexicanas es apenas el entremés para un complejo ambiente lleno de problemas políticos y sociales en los que pronto el héroe se verá atrapado.
Pareciera evidente la comparación de Caracoles y escamoles con otras “novelas gastronómicas mexicanas” como Cómo agua para chocolate de Laura Esquivel, sin embargo las similitudes no son tantas como podría suponerse. De caracoles y escamoles pinta con ingredientes de cocina y platillos tan franceses como mexicanos, un paisaje político y social distinto al de tantas otras novelas costumbristas. En él se aprecia el sabor de la decepción y la injusticia disfrazado con el del champagne y el caviar que se sirve en las fiestas y restaurante más lujosos del país; todo ello apreciado desde el punto de vista de un francés que parece despreciar la hipocresía con la que muchos mexicanos ocultan sus propios orígenes tras una mala pronunciación de palabras francesas y un gusto excesivo por todo lo extranjero.
“Tal vez de ahí derivara el chic mexicano, reflejado en actitudes frívolas que fungían como una especie de escudo ante la realidad” (p. 146)
A decir verdad, si un lector espera encontrar en De caracoles y escamoles vastas imágenes de cocina mexicana o francesa, descripciones singulares de platillos y escenas costumbristas adornadas con el romanticismo de la época porfiriana, es posible que se lleve un amargo sabor al terminar la lectura. Aunque si tiene la comida una gran importancia en la obra, no se trata del personaje principal. Sería más acertado decir que el protagonista de la obra no es otro que México. Paire describe a México como un país impetuoso y contradictorio, muy parecido en su gente y su cultura a su propia comida llena de choques y contrastes. Así el conocimiento del protagonista sobre la cocina mexicana se convierte también en su juicio por el mexicano en sí mismo; un ser tan fascinante que participa en un banquete donde pueden convivir tanto caracoles como escamoles, y donde un platillo puede recibir mayor importancia por su origen que por su sabor mismo.
Se trata de una lectura muy fácil y cautivadora que lleva al lector por un viaje histórico de la colonia francesa y su importancia en el desarrollo político y económico de México a finales del siglo XIX y principios del XX. Para quienes buscan una novela histórica con dramas y amores “de época” podrá parecer una historia lenta y sin muchos acontecimientos, sin embargo los últimos capítulos del libros son un verdadero postre que deja al lector con un sentimiento de melancolía y desencanto por los lujos del México porfiriano. Es una obra muy recomendable para quienes gustan de una lectura sencilla, rápida acompañada de sabores y anécdotas políticas de la historia mexicana.
Es un libro más de política que de gastronomía, pero el eje de todo es la cocina. Plantea la realidad de una época de bonanza y deterioro a la vez. Fascinante la narrativa
Estaba muy emocionada por este libro porque me gustan mucho las novelas del porfiriato/revolución y sobre cocina. Esperaba encontrar muchos personajes, incluyendo la cocina francesa, la cocina mexicana, la fusión, las costumbres, la ciudad, un pais en cambio.
En realidad el libro solo tiene un prersonaje. Un extranjero no particularmente agradable. Todo lo demas solo es de adorno.
Para ser la historia de un chef la ausencia de la cocina y de información sensorial es notoria. Las ilustraciones son muy buenas, pero lamentablemente las recetas también son nada mas de ilustración. No parece que hubieran hecho siquiera el intento de prepararlas para describirlas.
Probablemente el problema es la sinopsis. No encontré nada de lo que dice en la sinopsis en el libro. Es publicidad engañosa.
El libro tuvo un par de buenos momentos pero lo demas fue muy aburrido. Esperaba un libro que me hiciera soñar y lei uno que me puso a dormir.
Un libro cautivador desde la primera página, sobre todo para quienes como yo disfrutamos de la comida, la historia y la lectura. Nos remonta a finales del siglo XIX y principios del XX, adentrándonos al papel que jugó la comunidad francesa en el desarrollo de nuestro país, con instituciones tan conocidas como Fábricas de Francia, el Palacio de Hierro, etc. así como la creación de los telares en Río Blanco que posteriormente fuesen un parte aguas en el inicio del movimiento revolucionario. Una lectura recomendable sin que se espere encontrar una obra maestra. Sin duda hay mucho que esperar del autor más adelante.
Es un libro interesante. Es la descripción desde el punto de vista de este cocinero del México y los tiempos de Porfirio Diaz. Aquí coocerá el porque de algunas costumbres de los Mexicanos, y la influencia de los franceses en la cultura mexicana. Y la descripción de las recetas es muy de antes, así como la describiría mi abuelita :)
un excelente libro sobre México en tiempos del porfiriato visto a través de un cocinero francés así como de la presentación de oportunidades en el nuevo mundo. También nos retrata el México de sabores,costumbres y de otros sentidos.
Me gusta mucho el contexto histórico y los eventos que describe el protagonista del libro. Un chef francés en México. Una visión muy interesante de un extranjero en la época de Porfirio Días! Además de enterarse de muchos datos culturales. Lo disfrute bastante
Un libro agradable donde podemos acercarnos a la vida de la colonia francesa en México a finales del porfiriato, donde entre recetas y posturas políticas presenciamos la agonía del siglo XIX mexicano.
Una novela que profundiza demasiado en la historia de México durante el porfiriato, desde el punto de vista de un extranjero, sin embargo tiene la esencia del descubrimiento en el ámbito gastronómico que realiza el protagonista y que puede llegar a transmitirte esos sentimientos.