Cada obra de Ramón J. Sender supone una nueva búsqueda desmitificadora de las motivaciones de la conducta humana, individual o colectiva, y Carolus Rex se inscribe dentro de esta tendencia. La presente novela, que podríamos calificar de histórica, tiene el mérito de estar escrita con documentación de primera mano y de lograr con ella, y sin apenas la intervención de la fantasía poética, la reconstrucción de un carácter histórico tan peculiarmente lamentable como el de Carlos II el Hechizado, con cuyo reinado la decadencia española, presentida un siglo antes, se encamina hacia la catástrofe. Aparte, pues, de sus valores literarios, que justifican por sí solos su categoría, este libro de Sender tiene el de ser un documento vivo de primerísima importancia para entender el cambio de rumbo de la historia en un período tan lleno de funestos acontecimientos para España.
Ramón José Sender Garcés fue un novelista español. De espíritu rebelde y autodidáctico, se sintió siempre atraído por la ideología del anarquismo, incluso cuando, avanzada la vida, se apartó de las actitudes izquierdistas de su juventud. Tras realizar el servicio militar en Marruecos, se inició en el periodismo y colaboró en publicaciones radicales y libertarias.
Sus primeras novelas son de testimonio social y propósito denunciatorio: el antimilitarismo de Imán (1930), sobre la guerra de Marruecos; su ataque al régimen policiaco en O.P.: orden público (1931); la lucha anarquista en Siete domingos rojos (1932) y el relato de la insurrección cantonal de Cartagena (1873) en Mr. Witt en el cantón (1935). Durante la guerra civil luchó en Sierra de Guadarrama y publicó el documental Contraataque (1937), sobre el cual se inspiró en parte Malraux para su novela L'Espoir.
Exiliado primero en México (1939-42), residió el resto de su vida en los Estados Unidos, con trabajos docentes en Alburquerque (1947-63) y en Los Ángeles (1965-71). Dejando a un lado su intensa actividad periodística (en la revista antifascista y anticomunista Cuadernos de París, por ejemplo), su copiosísima producción narrativa prosiguió por numerosas y variadas rutas.
Por un lado están sus novelas alegóricas de intención satírica o filosófica; entre ellas cabe citar El lugar del hombre (1939), La esfera (1947), El rey y la reina, de 1949, El verdugo afable (1952), Los cinco libros de Ariadna (1957) y Nocturno de los catorce (1971). Un sector aparte se halla constituido por sus novelas históricas: Bizancio (1956), Jubileo en el Zócalo (1964) y La aventura equinoccial de Lope de Aguirre (1964), entre otras. El marco geográfico latinoamericano le inspiró una gran novela, Epitalamio del prieto Trinidad (1942), historia de una rebelión en una isla-presidio, notable por la recreación de las pasiones humanas y la descripción de una atmósfera alucinante y de exótica sensualidad.
Pero el sector narrativo más importante de Sender procede de su memoria histórica. Junto a una obrita perfecta, Mosén Millán (1953), luego titulada Réquiem por un campesino español, publicada en 1960, conmovedora historia de un sacerdote que quiere salvar a un joven del pueblo en los inicios de la guerra civil, destaca la serie Crónica del alba, compuesta de nueve novelas aparecida entre 1942 y 1966, autobiografía de José Garcés, personaje bajo el cual se oculta de modo transparente el propio autor. Destaca, dentro de esta serie, el primer tomo, con la evocación del mundo infantil.
En general, la obra escrita en su vejez -incluso títulos tan difundidos como La tesis de Nancy (1962), En la vida de Ignacio Morell (1969), y Nocturno de los 14 (1969), El fugitivo (1972), La mirada inmóvil (1979)- muestra un descenso de su capacidad creativa y una tendencia incontrolada a manifestar a modo de prédica sus fobias ideológicas.
A medio camino entre la novela histórica y la crónica de mismo apellido, la novela se esfuerza en hacer retrato sociocultural de un rey decadente, de un país en crisis y de unos valores corrompidos por la ignorancia y la superstición -no ya solo religiosa, que también, sino metafísica. La voz narradora es mayormente un estilete descriptivo de escenas, temporalmente inconexas, aunque narrativamente unificadas en un mismo ramillete literario. Esta temblanza cronológica es uno de los mayores defectos que, como acontece en otras novelas de Sender, no sabe a veces si pertenece más al tiempo del narrador o al tiempo de la narración. Aun así, se lee con gozo, disfrutando de ese fino humor irónico que hace de las obras de Sender siempre una gozosa experiencia literaria -si bien en este caso menor respecto a otras de (mucha) mayor altura.
Carlos II, o último rei da dinastia dos Austrias, derradeiro quartel do século xvii, foi um personagem controverso. Sender, o autor, teve acesso a algumas fontes novas e constrói aqui um interessante relato da 'loucura' dum rei a quem chamaram o enfeitiçado. Meio século mais tarde, os historiadores, parecem agora dividir-se. Muito embora o reinado de Carlos II represente o momento por excelência da perda de hegemonia da Espanha e do seu Império, a gestão do reino, naturalmente por interposta pessoa, parece ter sido a todos os níveis, séria, objectiva, ponderada, remediando muitos dos erros de períodos anteriores e conseguindo mesmo um superavit nas finanças públicas. O personagem é tão bizarro que por vezes, o que Sender nos deixa é a caricatura, do homem, da sociedade, do poder.
un libro raro. probablemente no le encontraría interés alguno si no lo hubiese estado utilizando para documentarme; y es curioso, porque lo que me llamó de este título fue la supuesta labor exhaustiva de documentación, y hay errores históricos flagrantes desde las primeras páginas (Mariana de Austria no era la esposa de Felipe IV cuando este concibió a Juan de Austria; ni fue esta Mariana quien mandó el exorcismo de Carlos). Bastante decepcionante, suerte que es corto