Tantos deseos por saber qué nos depararía la historia de Ana Luna y Eric Grau, tengo que decir que la espera ha merecido la pena, total y absolutamente.
Ha sido una lectura tremendamente disfrutada porque los dos protagonistas no pierden ni un ápice de su esencia, son lo que son y cómo son. Con sus inseguridades,sus imperfecciones, con su amor llevado cómo pueden, cómo saben y bajo unas circunstancias que no son fáciles al igual que fáciles no son ellos.
Ha sido una lectura sentida, emocional porque me ha tenido sintiendo un nudo, de desesperación y angustia porque según qué amores y desamores son tremendamente complicados y mezclados con según qué circunstancias y presiones son como una olla en ebullición, un sentir constante de que vas a explotar, de rabia, de dolor, de impotencia o de puro amor.
Los he sentido mucho, a los dos,la inseguridad, los miedos, las corazas, la presión. Los he disfrutado y no esperaba menos pero, los se me han presentado tan reales y tan humanos que he tenido momentos de esos en los que piensas “así es, tal cual, así te sientes y actúas cuando tu cabeza dice una cosa y tu cuerpo da una respuesta tan distinta. Está tan bien descrito, tan bien dibujado y tan bien escrito que era muy difícil para mi, para el tipo de lectora que soy, no sentirlo.
Hay muchos momentos muy emocionales, duros y maravillosos que para mí están tan bien escritos, tan bien reflejados que ha habido momentos de esos en los que inspiras fuerte y sueltas el aire poco a poco.
Ana Luna en su pura esencia, con sus creencias, inseguridades y tan humana, con un sentir desgarrado para bien y para mal y que finalmente resulta de una fuerza y madurez que hacen que te quites el sombrero.
Eric Grau con sus luces y sus sombras y consciente de que lo ocurrido entre ellos no tiene más que un camino para llegar a un buen fin. Tras ese hombre de apariencia inalcanzable, se esconde alguien muy humano. Nos da momentos fabulosos que nos despiertan, rabia, desesperación....
Para mí ha sido una historia muy vivida y sentida y me quito el sombrero por la manera en la que está escrito.
Maldito Síndrome de Estocolmo me encanto y Azul Estocolmo es, para mí la guinda perfecta. Dos protagonistas que son como dos hilos que van juntando una tela, cosiendo un traje. Vas puntada apuntada, pero a veces hay que descoser porque te has equivocado y el traje no está saliendo cómo tú quieres. El traje tienes que terminarlo a tu gusto, no al de los demás que te marcan un patrón y a veces es muy complicado y duro dar puntadas de rebeldía y sinceridad cuando siempre has estado presionado.
He disfrutado muchísimo porque la historia me parece estupenda y me encantan los dos protagonistas y el reflejo del mundo laboral es muy real y eso me encanta.
La delicia que a sido la aceptación y el disfrute de Ana y Eric disfrutando de sus sentimientos, no tengo palabras. La crudeza de los sentidos cuando no es solo desahogo, es vaciarte, es dar lo que eres y lo que tienes. La aceptación de que estás con quien quieres y cómo quieres, que ahora si estás en tu casa... me parece que está escrito tan bien y tan bonito que me quedaba sin palabras.
La descripción que hace Carmen Sereno del lugar, de lo que allí se siente es como ir viendo fotografías porque, señoras mías, las fotografías no son sólo imágenes, contienen mucho más si las miras bien. Igual que estos dos personajes, igual que su historia.
Me dejo cosas, seguro y no sé si expreso bien lo que he sentido pero lo que sí quiero decir es que vale la pena leer a Carmen Sereno, vale la pena conocer a estos dos protagonistas y digo conocerlos, leerlos bien porque es así como realmente los conoces, los disfrutas y los sientes, a ellos y a su historia.
Carmen, mi más sincera enhorabuena y el orgullo que siento que es muy grande, muy sentido, muy de corazón