Opinión impopular (o, al menos, que se suela decir abiertamente): he encontrado el somnífero perfecto, jajajaja. De verdad, me lleva la vida leerlo por dos razones, que me da sueño el modo en que está escrito (o, mejor dicho, traducido), y que se me va el santo al cielo cada dos por tres y tengo que releer. Luego está en abismo en la manera de pensar, valores, cantidad de comas considerables no ya correctas, sino soportables (y ojo, que me encanta el uso desaforado que es da José Luis Sampedro, que las coloca donde bien podrían ir puntos y seguido, puntos y coma, etc.), que las historias de machotes decimonónicos haciendo absurdeces no me entran bien... En fin, que voy a por el segundo tomo...