—¿Es necesario ser ambicioso para ser exitoso?
—No sé a qué le llames ambicioso. Ya te dije que exitoso no es tener dinero. Exitoso es algo más que eso. Vamos a decir: para prosperar profesionalmente, para trabajar, más que ambición es necesario que tengas una vocación definida, que definas bien tu rumbo, qué quieres hacer, y que te esfuerces en lograrlo. Entonces, un problema de trabajo, de talento, de vocación y de equipo, porque al final, si tú no tienes equipo, no puedes hacer bien las cosas. Entonces, tener un equipo bueno, que esté identificado y que tenga los mismos objetivos. O sea que, más que ser ambicioso, tienes que crear un liderazgo. Tienes que ser un líder que puedas organizar a las personas y que puedas hacer que las cosas pasen. Yo creo que ésa es la diferencia entre un empresario y ser un soñador, un planeador y hasta un político. El empresario, para prosperar, para desarrollar lo que está haciendo, necesita tener un buen equipo y hacer que las cosas pasen. Que si vas a hacer un programa de tal o cual situación, que no quede en el papel: que sea de ejecución rápida, que tenga flexibilidad.
—Dice que es un asunto de vocación. Usted, por ejemplo, estudió ingeniería, pero su vocación es el mundo de los negocios.
—Pero yo hago negocios desde los 12 años.
—Le voy a hacer una pregunta más simple. En la historia de su vida, ¿quién ha sido la persona más generosa con usted?
—¿Qué es eso de generoso?
—Pues que le ha dado algo que es importante para usted.
—No, pues mi papá. Mi familia, mi papá, mi mamá. ¿Generosa? ¿Que me ha dado qué? Es que te enriqueces de todo mundo. Estamos hablando de personas, porque lo material es secundario. Aprendes de todo mundo, pero no sólo de personas, sino también de lo que lees, de lo que ves. Luego muchas veces aprendes de las malas experiencias o de los malos ejemplos.
—¿Hasta de los enemigos aprendes?
—Sí, claro. Mira, por ejemplo, hace un año y medio que participé con los muchachos, con los becarios Telmex, en el auditorio, y algo me preguntaron sobre educación y eso. Yo les decía que la maravilla, lo importante, es que los seres humanos podemos discernir cuando hay un buen maestro, que lo reconocemos, que le aprendemos, que lo queremos, etcétera, y los malos maestros quedan como anécdota, como el ejemplo de lo que no debemos hacer. Hasta los malos maestros no te hacen daño. No sé si me hago entender.