La narradora viaja por primera vez a Japón para visitar a su joven hijo, quien se ha ido a vivir a ese lejano país. A la extrañeza y fascinación por esa cultura tan distinta, se le suma el descubrimiento de su propio hijo, ahora un adulto independiente que ha armado su vida en otro lugar, en otra dimensión. Okasan, que significa "madre" en japonés, es una experiencia de vida y un camino hacia la aceptación del rol materno que pone cuestiona viejas categorías sociales.
«Un viaje a la belleza de un país lejano y a la belleza de nuestros lazos, tan misteriosos como los territorios desconocidos.» Inés Garland
«¿Qué pasa cuando un hijo habla un idioma que a la madre le resulta incomprensible? En un marco de paisajes misteriosos e imponentes, el diario de viaje de Mori Ponsowy enhebra relaciones tan sutiles como profundas e invita al lector a participar de la aventura que implica descifrar lo desconocido.» Irene Chikiar Bauer
«Mori Ponsowy es una poeta exquisita. Y esta crónica confirma que ha logrado llevar la poesía a otra dimensión formal. Con Okasan no solo viajé a Japón: viajé, principalmente, al abismo personal, melancólico y bello de una madre que mira a su hijo.» Josefina Licitra
Mori Ponsowy nació en Buenos Aires, pero vivió gran parte de su vida en Venezuela. Es autora de los libros de poesía "Enemigos afuera" (Premio Nacional Iniciación de la Secretaría de Cultura de la Nación y Mención de Honor del Fondo Nacional de las Artes) y "Cuánto tiempo un día", y de las novelas "Los colores de Inmaculada" (Premio Diputación de Cáceres) "Abundancia" (Premio de Novela LETRA SUR 2010), "Busco un amigo" y "La nueva vida de Valdi Bonetti". También publicó "Okāsan. Diario de viaje de una madre", de enorme repercusión y numerosas ediciones, que está siendo adaptado al teatro y al cine. Ha traducido dos libros de poetas norteamericanas: "Lo que hacen los vivos", de Marie Howe, y "El padre", de Sharon Olds. Actualmente vive en La Lucila (Buenos Aires), cerca del río.
Una crónica sobre el viaje de una madre que va a visitar a su hijo a Japón. Una lectura hermosa empapada de cultura oriental, experiencias y reflexiones. Todo bajo la prosa delicada de Mori Ponsowy.
Llegué a este libro con muchos prejuicios. Había recibido críticas muy buenas y otras -pocas-, intermedias. Aún así, elegí que pesara más el prejuicio. Pero lo leí y lo terminé. Y no sé por qué se me ocurre una idea extraña, que nunca había pensado en relación a la literatura: okasan es un libro que podría no existir. No es un libro necesario, si se me permite esta categoría. Necesario como por ejemplo definiría al último libro de Camila Sosa Villada, Las Malas. O como El nadador en el mar secreto. Libros con testimonios que son impensables si no es a través de su narración. Por eso necesarios. Pero qué suerte que existe Okasan. Qué belleza regala a veces lo injustificado. Qué fuerza tiene aquello que te atraviesa aún pudiendo no existir Cuán necesario es, entonces, lo innecesario. No dejen de leer este libro.
Este libro demuestra la potencia de la escritura. Basta decir que escribir que algo sucedió para que suceda y también demuestra que todo lo que nos pasa es valioso y que al documentarlo y compartirlo (en formato libro o en cualquier otro) tenemos el poder de generar vínculos, de despertar emociones. ¡Me encantó!
Es lindo, no me parece para nada descollante pero porque no hay nada que me de mas terror que el subgénero MAMÁS DE VARONES. Lo que sí disfruté fueron las descripciones de Japón.
si quieren leer una reseña fundamentada vayan a buscar las de otras usuarias que comentaron cosas más profundas y/o serias. a mí me encantó. me resultó amoroso y tiene varias cositas que me interesaron sobre "ser mujer" y lo que cada una puede y logra hacer con la vida. algunas descripciones de Tokio me hicieron acordar a la serie "Midnight Dinner: Tokyo Stories", que les recomiendo enfáticamente.
Mori piše poput virtuoznog pijaniste. Njene rečenice su poput stakata, kratke i direktne, snažne kao jagodice prstiju koje udaraju po dirkama klavira. Ona prelazi iz dura u mol na najprirodniji način, često pribegavajući krešendu kako se kratka poglavlja bliže kraju. Emocije su čist forte fortissimo koji je u potpunom kontastu sa introspekcijskim pianissimom koji ovu knjigu čini elegičnom i neprestano setnom.
“Okāsan” je priča o majci i njenom sinu sa neurednom frizurom koji se iz Buenos Ajresa seli u antipodni Tokio. Ona je besprekorna studija dva lika i preispitivanje majčinstva i prolaznosti vremena, te i načina na koji to vreme utiče na odnose deteta i roditelja. U isto vreme Ponsovi se bavi temama istrajnosti i vere u sopstveni san i straha koji se u svakome od nas budi svakog puta kada nogom kročimo u nepoznato.
Intimna pripovest okāsan je u isto vreme i (kako podnaslov sugeriše) dnevnik putovanja jedne majke u kome se pored klasičnog putopisa susrećemo i sa sudarom dve oprečne kulture. Njen doživljaj Japana više puta mi je izmamio suze na oči jer sam u njenim opisima prepoznao svojstveno potencijalno oduševljenje ovom zemljom u slučaju da je nekada budem posetio. Osetno je autorkino poznavanje japanske književnosti (spominjanje Kafke Tamure je bilo veliki plus), te su na sličan način i njene rečenice i opisi gradova i sela (i svega ostalog) jako svedeni, ali upečatljivi. Na momente sam poželeo da pustim muziku iz Vendersovog filma “Perfect Days”, koji me je na sličan način oduševio činjenicom da je jedan “stranac” uspeo da pronikne u suštinu života u Japanu.
“Okasan” je za mene jedna od najboljih knjiga ove godine i drago mi je da sam je ugledao na polici u knjižari i bio privučen kanđijem sa naslovnice iako za nju nikada pre nisam čuo ni od koga, što je velika šteta za jedan ovakav dragulj od romana.
Liviano, poético. Un paseo por paisajes de Japón. Marcando las diferencias con la cultura occidental.
El vestido. “La señora me indica que, antes de entrar al probador, debo sacarme los zapatos. Me da una tela blanca, translúcida, muy ligera. Me habla en japonés con dulzura. La miro, sin entender. Entonces me muestra: esa especie de tul es para que me cubra el rostro y la cabeza cuando me pruebe el vestido. A la única otra persona a la que he visto hacer esto -cubrirse el rostro con un pañuelo de seda para no manchar la ropa con el maquillaje- es a mi madre. A mi madre, hace muchos años. Me sorprendía que lo hiciera. Parecía una costumbre de otros tiempos.”
Lavarropas. Dejé pasar algunas semanas antes de volver a preguntarle por la ropa sucia. “¡Ya lavé”, respondió esa vez. Me explicó que en la residencia estudiantil había varios lavarropas que funcionaban con monedas. “¿El jabón sale automáticamente de la máquina o tuviste que comprar?”, quise saber. Él se quedó callado un instante. “¿Tenía que ponerle jabón?”, preguntó. “¡No puedo creer que hayas lavado sólo con agua!”, dije. “La ropa quedó perfecta, Ma. El jabón es del todo innecesario.”
La historia de una madre y su hijo. Una madre capaz de volar 36 horas de Argentina a Japón por un abrazo. Llena de excelentes frases que nos vuelve el amor o la construcción de lazos con nuestras madres. Las entendemos. Sus miedos, sus pesares y su amor incondicional.
"Okāsan" quiere decir "madre" en japonés y este es el diario de una madre que registra su visita a su hijo de 21 años, argentino, que ha decidido estudiar en Japón.
Pero, sin dudas, es mucho más que eso.
También es un diario de viaje a los abismos de la maternidad: a las preguntas que no se ha formulado hasta hoy, a los sentimientos que aún no ha reconocido ni ha dejado salir, a las mujeres que podría haber sido y aún no es... Y quizá nunca sea.
La autora le ha puesto poesía a todas esas incertidumbres y ha logrado que el viaje sea a tierra compartida.
Quizá, sin quererlo, me alojé en ese sentir tan suyo... Quizá, sin quererlo, yo también soy esa madre... Quizá, sin quererlo, este diario llegó en el momento justo en el que estoy soltando infancias, en el que mis hijos comienzan a reinventarse y mirarme desde otro lugar, nutriendo esa distancia que llega para quedarse. Aunque duela.
Lo terminé de leer en mi estadía en Japón y coincidí mucho con varias cosas que le pasan a Mori en este país. Eso y la mezcla con el trasfondo de su historia principal, ese reencontrarse con un hijo que ya no es un niño y que es quien le explica un mundo para ella desconocido, forma una conjunción linda. Un diario de viaje, pero también de una vida, de su rol de madre. Se lee muy rápido y es sencillo y cercano.
Que lindo arrancar el 2022 con esta lectura. Me encantó de principio a fin, si no le pongo 5 estrellas es porque no pude conectar con lo materno de la historia pero la escritura tan profunda que tiene Ponsowy me llegó en cada capítulo, es una historia muy amena y emocional. conecte mucho desde mi lugar como hija y mujer, este diario que escribe la autora es una secuencia de narraciones, entrelazando pasado y presente, de ella contando su relación con Matias, su hijo, su posición como madre soltera que cría sola a su único hijo, sus miedos, inseguridades, así como sus motivaciones y alegrías.
"Quién dijo que somos libres cuando escribimos o creamos? Escribimos y creamos desde el misterio, no desde un lugar al que decidimos ir, sino desde uno que nos llama y nos atrae sin que tengamos la menor idea de lo que encontraremos allí"
Lo que más me gusto de la historia fue que la mayor parte de las narraciones de este "diario de viaje" transcurren en Japón, ella siendo turista y visitando junto a su hijo (que reside ahí) distintos lugares, en tan pocas páginas personalmente aprendí mucho de la cultura Japonesa y me motivó a querer saber aún más, la manera de contar que tiene la autora me pareció muy hermosa, me sentí ahí, pude imaginarme los edificios, las calles, la paz, la desolación. La edición del libro acompaña, se nota que hay mucha dedicación detrás, en fin, lo recomiendo mucho y ciertamente no necesitas ser madre para empatizar con la narradora o la historia, porque aunque ese sea el tema principal por así decirlo, lo atraviesan muchos otros que nos acompañan en el día a día.
“Ese es el espíritu de aventura que vamos perdiendo con el paso del tiempo. El espíritu de aventura: el salto que dió mi hijo. El salto que lo hace hombre. El salto que lo alejó de mí.”
conmovedor, agridulce. siempre vemos estas historias de crecimiento y descubrimiento desde los ojos de quién lo vive, pero ser la persona que observa eso es definitivamente distinto. y casi sin percibirlo, la madre es también quien atraviesa un enorme cambio. un poco me sentí identificada, no soy madre pero si soy hija, y pude reconocer retazos de mí propia madre en la narradora. no debe ser difícil dejar que aquel niño que dependía totalmente de vos, se enfrente al mundo, y el impacto al ver hacerlo, es otro tipo de dolor, uno que se mezcla con el orgullo y quizás tranquilidad de saber que puede hacerlo.
linda historia, breve y con matices en el medio. casi me da sensación de que soy yo la que ve crecer a mí hijo.
Un libro muy bello que muestra apenas unas pinceladas de Japón, sin intentar abundar ni justificarlo, pero que da pequeños vistazos muy elocuentes sobre su cultura y el choque cultural de una persona latinoamericana que visita ese país por primera vez. Al mismo tiempo, con ese tono tan poético y esas imágenes tan hermosas que describe, se desenvuelve la historia de una madre que vio a su único hijo crecer y convertirse en hombre para luego irse a vivir al otro lado del mundo.
1.Estoy convencida que Japon es el mejor país del mundo. Con este libro me dieron más ganas de conocerlo. 2.Este libro me hizo plantearme muchs cosas de la maternidad. Puedo sentir como esta mamá está duelando el paso a la adultez de su hijo, y me conmueve.
Una madre y un hijo que se le escapa. El amor y la comunicación como base de la construcción de los vínculos. Proximidad y lejanía, cuerpo y alma, materialidad y espíritu. Este precioso diario de binomios que pronto veré en el teatro.
Me encantó. Me pasa que no suelo sentirme interpelada ni me atrapan los libros de madre/hij@ y sus relaciones pero este libro me conmovió muchísimo. Hermoso y tierno, muy muy visual.
Una belleza. Una madre que describe con mucha ternura y melancolía lo que siente al ver que su hijo creció y ya no la necesita como antes. Un diario de viaje honesto y profundo.
Para llorar de la ternura, la futura nostalgia y el dulce dolor del paso del tiempo en la relación madre - hijo. Un diario precioso que narra ese momento en que tu hijo deja de ser tuyo para ser hijo del mundo.
Belleza de libro! Es un diario de viaje pero también es un diario amor, de miedos, de familia, de culturas. Lo leí dentro del marco de un taller y generó debates. Nada mejor que pase eso!!!!
Diario de viaje, pero también relato de iniciación y de duelo. La autora nos cuenta de su visita a su hijo en Japon, quien vive en tierras niponas con un beca de estudio. Mori Ponsowi nos relata el crecimiento y desarrollo de Mati (su hijo) hasta convertirse en este joven adulto que persigue un sueño. Al mismo tiempo la vemos lidiar con una próxima perdida de su madre y un reciente fallecimiento de su ex esposo y padre de su hijo.
El valor de este libro esta como Mori encara y ve el valor de qla(s) perdida(s) que esta atravezando como nuevas oportunidades. Ella misma marca en diferentes oportunidades que un lugar vacio es ideal para que ingrese algo nuevo y como lo novedoso siempre trae un gtado de belleza que hay que asimilar y disfrutar.
Los capitulos cortos (que alternan entre presente y pasado, entre pensamiento y reflexiones de medianoches y entre caminatas y paseos por Japon) marcan un ritmo calmo y pausado que permite un clima calido y pausado que me hizo acordar a la Leila Guerriero mas íntima de "Teoria de la Gravedad" y al "Estas muy callada hoy" de Ana Navajas al reflexionar sobre su posición de mujer, hija y madre.
No me quiero olvidar de destacar el retrato impecable que hace de Japon, ese maravilloso lugar donde uno puede desaparecer y ser uno con el oceano de gente, ese oasis multitudinario y silencioso. Conocerlo es una experiencia única.
Mori Ponsowy deja en el papel sus impresiones de su primer viaje a Japón, el país que eligió su único hijo para vivir. Pero esto es mucho más que un diario de viaje.
Ponsowy abre su alma, mostrándole al lector sus miedos, angustias y tristezas como madre. Porque el hijo crece, y ya parece no necesitarle, porque pareciera que, en su nueva dinámica dentro del país oriental, la madre irrumpe la cotidianidad y estorba.
En el transcurso de los días, damos un vistazo al pasado, a los primeros años y a la relación tan cercana, íntima y amorosa entre madre e hijo. Entonces el lector entiende por qué a Mori le cuesta tanto el desapego, el crecimiento e independencia del hijo.
Además, como un preciado regalo, en su diario la escritora hace una comparación de culturas e inunda las páginas con paisajes, costumbres y particularidades japonesas. Entonces mezcla el sentimiento de descubrir un nuevo lugar, conocer nuevos modos, con la tristeza por el tiempo pasado y la incertidumbre del porvenir.
Poética, conmovedora y muy real, esta breve novela de Ponsowy enternecerá al lector, aún sin ser madre.
Para las madres debe ser una experiencia totalmente diferente. Porque, sin serlo, sé que cuando el hijo deja el “nido” la madre siente que ha sido despojada de su labor y le toca también redescubrirse.
Es el relato de una madre que, extrañando a su hijo, va a visitarlo por unas semanas en Japón. Todo lo que la conecta a ese extraño país es ese hijo, Mati, a quien ella enseñó a desenvolverse y quien, ahora ella reconoce, es un hombre independiente y del que ella depende enteramente en este viaje.
• "Me doy cuenta de que en este país -en el que los niños deben estudiar durante quince años su propio idioma antes de ser capaces de leer y entender lo que está escrito en un diario- sólo podré comunicarme con los otros a través de mi hijo. Yo le enseñé a hablar: ma-má; ár-bol; ca-sa. Ahora es él quien habla por mí."
Las reflexiones son hermosas, las imágenes representadas en sus palabras, la relación con su hijo adulto... me conmovió mucho.
• "Pareciera que caminamos en el aire. Somos etéreos. Podemos ver la redondez de la tierra. Flotamos. Nos expandimos en el espacio. ¿Cómo sería ver la humanidad desde el cielo? ¿Qué se sentiría ser testigo del acontecer y desancontecer humano? ¿Cómo sería subir por un árbol hasta allá y luego descender para convertirnos, de nuevo, en parte de la tribu, para convertirnos de nuevo en nada, en nadie nuevamente, en una luz diminuta que titila en medio de millones de luces que se apagarán apenas amanezca? Para una estrella distante, el destello de un nacimiento es tan leve como el que deja una vida que se va."
Un libro totalmente tierno. Tierno en su ritmo y en sus reflexiones. Como una brisa. Es el relato sincero de una madre. Me hizo pensar en un verso propio "¿Cómo se limpia un ombligo suavemente sin herirte?" Porque ¿Hasta donde se es madre? ¿Hasta que lenguaje y vida se es aún madre? Últimamente me persiguen muchos libros sobre maternidad, directa o indirectamente. Los persigo. Tengo un raye evidentemente. Sin embargo han sido gratos. Son una obsesión gratificante. Salen más preguntas que certezas, pero creo fielmente que cada uno de ellos me han acercado a lo poético. En este libro, Ponsowi nos abre la puerta de una situación totalmente real, obvia, esperable. Una narración transparente. Creo que lo valioso del libro reside 1. en las imágenes poéticas que logra soltar desde su estomago de madre y 2. en la manera que tiene tan tranquila de hilar la anecdota. Ahora bien no es la gran obra del siglo. Es un libro bonito, tierno, suavecito. De aquí me llevo el sonido de una madre en otro idioma, el nombrar el mundo desde otros ojos y volver a interpretar un amor que se creía tan univoco.
Encontrarme con este libro fue un regalo que llegó en el momento perfecto. Hace unos meses hice un viaje a Japón, y algunos pasajes de esta obra me transportaron a una experiencia que, sin duda, jamás olvidaré. Okasan cuenta la historia de una madre que viaja a Japón para reencontrarse con un hijo que ya no es el mismo del que se despidió en Buenos Aires. Ella tampoco es la misma, y en cada lugar que visita descubre una parte nueva de sí misma.
Me atrevería a decir que la nostalgia es un elemento que destaca en muchos de los pasajes del libro. No soy madre, pero imagino que muchas mamás de hijos adultos podrían sentirse representadas en varias de las historias narradas. Además, hay una importante cuota de asombro por una cultura que, definitivamente, es diferente a la de la narradora. Lo interesante es ese juego de experiencias, en el que la narradora se encuentra con un lugar nuevo mientras despide partes de la relación con su hijo que ya no volverán.
Mori Ponsowy utiliza estas páginas para reflexionar sobre su relación con su hijo, a la vez que indaga sus sentimientos más profundos al verlo crecer. La autora intercala la narrativa de sus días de visita con experiencias y sensaciones pasadas, de una manera sutil y bien lograda.
No esperen un diario de viajes en Japón porque no lo es, es mucho más profundo y personal. El final del viaje es especialmente emotivo.
No tengo más para decir, es una lectura que entretiene y se disfruta. Recomiendo, y espero de corazón que la autora haya encontrado las respuestas a las preguntas que estaba buscando.