¿Y si los poetas fueran capaces de transmitir el sentimiento de un periodo histórico mejor que nadie?
Esta pregunta atraviesa Documental, libro escrito en base a hechos donde cualquier experiencia está cruzada por el pasado trágico de nuestro país, por su presente. Aquí no hay contemplación bucólica, sino hectáreas de bosques ardiendo por arte del capital que lo reforesta. Aquí el poeta es un ciudadano más cuyo corazón es una cámara para documentar el horror, desgastar las palabras hasta encontrar el tono de lo real: La poesía como un camino. Aprender a escribir en el ahora. Ni las quejas de la víctima, ni la rabia del vengador. Escribir las palabras del desastre, con el lenguaje sobrio y sereno del testigo.
Si en los poemas de Criminal podíamos leer la violencia que la economía instaurada por la dictadura ejercía contra los infantes, y en Almanaque cómo esa violencia arrasaba todo el entorno social, en Documental se escribe sobre el dinero, ese virus que penetra la célula huésped y convierte nuestro paisaje en una sucesión de estallidos. Y se sitúa contra las obras que confunden política y fetichismo. Aquí la subjetividad del poeta narrando su educación sentimental bajo una sangrienta dictadura, se difumina los mil quinientos nombres de los funcionarios de la DINA; un poema que retrata el diálogo entre un padre y una hija sobre el amor por las palabras, es interrumpido por el itinerario del 11/73 de Mario López, oficial encargado de bombardear La Moneda. Si Enrique Lihn escribía en 1987 que la película del horror se seguía filmando en los recintos secretos, este libro documenta el detrás de cámaras. Lo que nos cuesta ver, pero que necesitamos mirar.
Pero las cosas parecen estar cambiando Ahora que las muchedumbres regresan a las calles Ahora que el fondo del aire parece teñirse de rojo Ahora que el país parece despertar de su resaca y tal vez se vivan los albores de otra época ahora hay que andarse con cuidado Mantener los pies bien puestos sobre la realidad La esperanza es la gran falsificadora Una maniobra de diversión del enemigo Un señuelo que sólo podrán burlar quienes aprendan los trucos del cazador Quienes aprendan a soñar el Sueño sin dejar de sospechar la Pesadilla
Me dejó llorando lo último. Qué contradictorio puede ser escribir poemas sobre la dictadura, quizás tanto como escribir después de ella. Tengo sentimientos encontrados. La escritura es preciosa, hay tanto dolor, pero también tantos destellos de esperanza, memorias de identidades desvanecidas, imágenes, relatos. No sé qué más decir pero quiero seguir hablando de este libro. Pesa. La memoria es una cosa pesada que los hombros tienen que soportar.
3.5 Me gustó mucho la idea de non fiction poetry, de una poesía de no ficción. En general los textos en torno a la dictadura fueron los que más me movieron. No me gustaron tanto eso sí sus reflexiones sobre la poesía. Los poemas sobre Víctor Lidio Jara Martínez y el de Arturo Barría Araneda son poderosos.