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Una historia que me ha encantado y me ha dejado mucho poso. Por cierto, la película tiene muy poco que ver con la novela, el final es completamente diferente.
La historia me ha parecido algo más floja en comparación con La Barraca o Cañas y barro, sin embargo, en estos tiempos que corren me parece que los tema recurrentes en la obra son algo actuales: la ostentación del dinero, a veces falsamente, y los riesgos que surgen del afán de amasar mayores fortunas, en ocasiones de forma egoísta llevándote, si se fracasa, con esas fortunas las de personas cercanas y su futuro.
Más allá de eso, hay grandísimas y muy detalladas descripciones a lo largo de toda la obra de Valencia y sus fiestas, lo que nos permite asomarnos a una ventanita temporal por la que ver el pasado de nuestra ciudad. Es seguramente lo que más he disfrutado de toda la obra
Donya Manuela, dos cops viuda, com a cap de la família, simula una posició econòmica que no té i porta un tren de vida insostenible. Quan tardarà en arribar la desgràcia?
Blasco Ibáñez ens presenta el xoc entre una visió tradicional del comerç i la vida -amb un concepte gremial del treball, l’esforç i els valors morals- i les noves famílies petit-burgeses que arrisquen el capital en l’especulació borsària, aparentant el que no són per a escalar socialment.
Però el més interessant de la novela és el retrat fresc, vívid i interessantíssim de la València de finals del segle XIX, dels seus carrers i mercats, de les seues gents i costums; l’acció s’estructura cronològicament en les festivitats més importants del Cap i Casal: Nadal, Falles, Carnaval i Quaresma, Pasqua, la Mare de Déu dels Desemparats, el Corpus, la Fira de Juliol... com una crònica de l’any festiu de la ciutat; genial! Tot això, a més, sense faltar la crítica social i la denúncia de la misèria i desigualtats socials.
“Esa fanfarronería, ese afán de aparentar con cuatro cuartos lo que la gente llama “arroz y tartana”, es ridículo…”
"...y la galerita indígena, transformación elegante de la tartana y símbolo de la pequeña burguesía, que, detenida en mitad de su metamorfosis social, tiene un pie en el pueblo, de donde procede, y otro en la aristocracia, hacia donde va"
Buenos dos primeros capítulos y buen último capítulo, lo del medio…. bueno. Siento que en todo momento trata al lector como si fuese imbecil intentando decir muy explícitamente con quien empatizar en cada momento, lo que hace que parezca un poco ridículo y que se debería conseguir con la construccion de los personajes. Ademas es muy dificil empatizar en una visón tan maniquea de los personajes y cuando literalmente hay personajes cuyo cometido es ser el cordero de Dios. A nivel ideologico es divertido, el mensaje bueno y una vez mas una novela del sXIX podría perfectamente hablar de dolores en 2026.
Novela valenciana contextualizada exclusivamente en un entorno urbano, el de Valencia capital (a diferencia de sus "compañeras" de serie, "Cañas y barro" o "La barraca", ambientadas en el rural). Trama que engancha desde un primer momento, con maravillosas descripciones de Valencia y de los diferentes escenarios donde transcurre la trama, y, sobre todo, magnífico el retrato psicológico de los personajes (la obsesión por aparentar de doña Manuela, la pérdida de sentido común ante el progreso económico que experimenta Antonio Cuadros, la honradez de Juanito, que tantos tormentos le ocasionan, o la nobleza del tío Juan, siempre con los pies en la tierra).
"Los que en tropel salieron de todas las tiendas aún pudieron presenciar la agonía del último veterano del Mercado" Una novela que no puedo tratar de valorar objetivamente. Su retrato y cartografía de Valencia, de una esencia aún latente 130 años después en algunas partes, transformada en muchas otras, son siempre magistrales, especialmente a la hora de diagnosticar la languideciente vida burguesa de esa sociedad que él habitó. Mi primer acercamiento a Blasco es más que grato.
La prosa de Blasco es, de nuevo, inconmensurable. ¡Qué bien escribía!
De las cuatro novelas que he leído de Blasco esta es la que menos me ha gustado. La escritura se despliega inmensa; el diálogo, sugerente; y toda la descripción que me dijeron que sería fatigante me resulta, por el contrario, prácticamente necesaria y perfecta.
Sin embargo, la trama no me ha parecido bien desarrollada. Pero, en fin, Blasco buscaba lo que buscaba y lo consiguió con noble entereza. Es notable que el autor quería mostrar al resto de España la ponzoña, el bochorno y la derruida intelectualidad de una parte de la burguesía valenciana, decadente entre aromas, gestos y desdenes exóticos y vanidosos.
Muy de la mano de Cañas y barro en la medida en que muestra la decrepitud de las generaciones valencianas que, asfixiados en una tradición burguesa, premian innovaciones económicas con tal de superar la esperanza espiritual —Dios— y ampararse en el vano anhelo del capital.
Una radiografía de la Valencia del siglo XIX donde la apariencia es el factor más importante. Blasco Ibáñez se quedaría sorprendido si levantara la cabeza en pleno siglo XXI para comprobar que mucha gente sigue igual que Doña Manuel, es decir, preocupada solo por el qué dirán.
La trama, sencilla al estilo de un folletín. El libro merece mucho la pena por la descripción de una sociedad y una ciudad, Valencia, que mucho han cambiado. Pero no tanto: su descripción de la llegada de los "bolsistas" y los riesgos de los atajos para llegar arriba (el vil dinero) podrían ser temas de cualquier obra actual.
Me ha parecido un buen libro a pesar de que me costo un poco entrar en la trama y a consecuencia de esto no le he dado mejor valoración, algunos de los personajes están bastante bien conseguidos y define hasta donde es capaz de llegar el ser humano para conseguir sus objetivos y ambiciones.
Doña Manuela de Fora, viuda de Pajares, es la matriarca de una familia burguesa valenciana, en tiempos rica, pero que ahora vive prácticamente de prestado. Sin embargo, sus ansias de aparentar que aún pertenece a una clase social alta les lleva a vivir una vida más allá de sus posibilidades. Manuela vive con la obsesión de casar bien a sus dos hijas, Concha y Amparo, y mima con esmero a su hijo menor, Rafaelito, un auténtico "viva la virgen" que derrocha el dinero que no tienen. Un aprecio que no siente por su hijo mayor, Juanito, hijo de un matrimonio de conveniencia que preferiría olvidar, y que es, sin embargo, el único que intenta tirar adelante de la familia. El ascenso en la riqueza de antiguos amigos de su primer marido, llevará a Manuela a hacer cosas que jamás hubiera pensado, mientras su hermano Juan, hombre rico de costumbres austeras, ve como su familia se desmorona, e intenta encauzar a su hermana por el camino que él considera más correcto. Escrita por Vicente Blasco Ibáñez en 1894, inicia el ciclo de novelas costumbristas valencianas del que también forman parte "Cañas y Barro", "Flor de mayo", "Entre naranjos" y "La barraca". Una magnífica novela que nos muestra la vida en la Valencia de principios del siglo XX, publicada originalmente como folletín del diario republicano El Pueblo, periódico fundado por el propio Blasco Ibáñez.
Resulta interesante por su critica al mundo de apariencias en el que vive una familia burguesa frívola y superficial. Presenta, además, una serie de cuadros costumbristas valencianos muy bien descritos, desde el carnaval a la fiestas de San Vicente o las fallas, con su característico olor a pólvora, y también algunas leyendas inquietantes como el abandono de menores bajo el Pardalot. Los personajes son otro punto fuerte, bien caracterizados y mezquinos, exceptuando a Melchor, Juanito y, tal vez, don Eugenio, pero el autor los retrata a todos con un punto caricaturesco y grotesco que llega a angustiar. Todo es egoísmo, frivolidad, estupidez, maldad y, en definitiva, pesimismo. Nada parece tener solución y, por supuesto, la novela acaba mal. Me ha saturado ese punto de sarcasmo airado con el que Blasco Ibáñez relata la historia y las descripciones tan prolijas que aparcaban durante bastante tiempo la historia, por otra parte tan sencilla de contar. Aunque también tengo que decir que me he reído mucho con el enamorado Andresito, dudoso entre arrojarse al aceite hirviendo de los buñuelos o el duelo romántico que descarta, eso sí, cuando calibra bien a su rival 😂.
Un cuadro de Valencia hecha novela. Le gustará especialmente a aquellos que viven en Valencia, ya que, incluso después de más de 100 años hay muchos sitios que siguen siendo iguales y puedes ver cómo ha cambiado la ciudad. Es una novela casi atemporal pues, a pesar del tiempo que nos separa, el mensaje de la novela sigue estando muy vigente hoy en día. Lo malo es que sus descripciones son larguísimas y, al igual que muchas obras de esta época, no son del gusto de muchos, incluso para aquellos que estamos acostumbrados a leer obras más clásicas. Además, los personajes son muy básicos y casi no evolucionan. Lo recomiendo sobre todo a aquella gente que le gustaría hacerse una idea cómo es la vida en Valencia en el siglo XIX.
Me encanta cómo describe la vida de la ciudad de Valencia y sus habitantes. Preciso en las descripciones tanto de lo que muestra la ciudad como de lo que esconden los sentimientos de los protagonistas.
Me ha decepcionado. En una novela naturalista, nos vamos a encontrar descripciones minuciosas y un recorrido detallado por la realidad cotidiana; aceptando esta premisa, lo cierto es que se puede hacer ese recorrido con finura o con torpeza, y mi sensación es que la novela tiene una prosa pesada, con una adjetivación torpe. Resulta interesante el retrato de las fiestas y escenarios -especialmente entrañable para un valenciano, que reconocerá los principales lugares y costumbres-, pero no recomendaría el libro. Las comparaciones son odiosas, pero nada que ver, por ejemplo, con la obra de Galdós.
No sé. Mola que sea un alegato contra la codicia, el postureo y la economía financiera en 1894. Pero por otro lado, demasiadas descripciones de las fiestas, enumeraciones y regionalismo obvio, personajes redundantes, maniqueos... No me digas que alguien tiene «ojos valencianos», por favor. No me enumeres los componentes de la procesión del Corpus. No me pongas un personaje que es calcado a otro que ya está en la trama. No me digas que este personaje está en lo correcto y aquel no. Le daré otra oportunidad a Vicente porque una persona con una biografía así en Wikipedia se la merece y porque esta obra es primeriza.
La tragedia se premoniza ya desde el principio en los labios de el tío Juan, y la tensión va creciendo a lo largo del libro porque ya se prevé que aquello no va a acabar bien. Libro con moraleja aún vigente. Interesante para retratar la Valencia de esos años, así como su sociedad, sus fiestas y sus paisajes. A veces las descripciones se hacen algo tediosas y enlentecen la narración, que por lo demás transcurre en 6 meses. Un clásico
Le iba a poner menos porque me ha costado la vida centrarme para leerlo (aunque puede que de eso vaya el naturalismo) pero en retrospectiva......not so bad. El plot twist de la Doña Manuela..... wow. Y que sea en Valencia ❤️❤️❤️❤️. La focalización tope guapa. Y yasta, a ver, en verdad ha sido un 2'5 pero voy a ser profe buena.
Blasco Ibáñez construye una Valencia reconocible pero despiadada, donde el retrato social bordea la caricatura, y en su afán por denunciar la hipocresía burguesa corre el riesgo de reducir una cultura viva a sus peores rasgos. La novela obliga al lector a preguntarse si la crítica social justifica la erosión del imaginario colectivo.
Es una crítica dura, pero exquisitamente escrita, sobre el afán de guardar las apariencias, de pretender ser lo que no se es, de hacer malabares e incluso incurrir en locuras con tal de estar, o pretenderlo, en el escalón social soñado.
Siglo y medio después de escrito, el tema de fondo sigue siendo actualidad. Increíble el ser humano 🙄
As I have been living in Valencia since 2016, I was curious to read something of Blasco Ibáñez, one of the most famous sons of this city. Not impressed too much by this novel, which was an easy reading
Buena aproximación a Blasco Ibáñez, quizás demasiado descriptivo y con una anécdota argumental pobre y lenta en su desarrollo. De todos modos, la viveza con la que se describe Valencia es para quitarse el sombrero.
Primera novela que leo de Blasco Ibáñez y me ha encantado. Alrededor de las relaciones del mercado convierte Valencia en un escenario universal. Una novela sobre la ambición, la corrupción y las falsas apariencias a la vez que describe las relaciones sociales de finales del XIX.
Una novela excepcional que retrata un denso, clasista y abigarrado mundo en el que Manuela Pajares sobrelleva una vida de apariencias a la realidad que podría vivir.
Muy realista e irónico, Blasco Ibáñez tiene algo muy español y reconocible que lo hace maravilloso. Me ha recordado un poquito a Madame Bovary + la crisis del 29. Muy recomendable.