Descubrí a Carranza por una sugerencia de lectura. Esta poeta me logró atrapar con unos poemas puntuales a los que les dediqué más de tres lecturas, pero otros los sentía completamente desconectados. Sin embargo, leer a Carranza se siente como un juego reflexivo, en un poema puedes estar riéndote con su cierre y en el otro con la mirada perdida por toda la carga emocional.