Naiguatá es un paraíso tropical en Venezuela que tuvo que sobrevivir a las pruebas más desde su colonización hasta el chavismo, desde su trágico deslave hasta sus milagros. Un pescador atormentado, un saqueador con suerte, una maestra rencorosa, un niño que busca nuevos dioses y un coro de diablos danzantes son solo algunos de los personajes que habitan esta obra. Este pueblo esconde una historia apasionante y cura sus tragedias con la única medicina que la fe; como lo hicieron cuando eran una tribu y los abandonó su cacique, cuando fueron los esclavos de la Hacienda Longa y España. En estas páginas se dan la mano el duelo y el humor, la desesperación y la esperanza. Es una lupa sobre personajes que, ante las adversidades, decidieron mutar y adaptarse. O mutar y resistir.
Me gusto mucho esta novela, siento que fui parte del pueblo, de Venezuela y que atravesé la tragedia, la desesperación, la desesperanza, la esperanza, la angustia, la esperanza y la cotidianidad.
Esta es la novela que tienes que leer si quieres vivir a la Venezuela del siglo XXI. Con la tragedia del deslave de Vargas de 1999 como evento histórico primordial, la autora nos lleva a adentrarnos en un pueblo de la costa venezolana, que nos trae imágenes de tambores, relaciones humanas y herencias religiosas únicas, en una trama en la que parece que todo el pueblo es protagonista, y que deshoja los más enterrados secretos de la psique humana. El dolor, la pasión, el amor, el oportunismo, la corrupción y sobre todo, el empeño irremediable de aferrarse a la vida, nos hacen sentir parte del género humano, nos identifica con nuestras propias debilidades y fortalezas. En dos palabras: nos sacude. La Inocencia de las Sardinas es una bofetada en la cara que nos recuerda que la vida muchas veces no sigue las reglas de la lógica, e irremediablemente hace que nos sintamos humildes ante las circunstancias. Un país extremo como Venezuela, necesita verse retratado en una novela que no tema a las exageraciones. Ha sido un honor leerla: nada en mí quedó incólume. Lloré, reí, me desesperé y casi le grito. Si eres venezolan@ , o quieres tener alguna idea sobre uno de los países más noticiosos del planeta, no cometas el error de dejar de leerla.
La puntería de empezar a leerme un libro sobre la Tragedia de Vargas DOS DÍAS ANTES del terremoto más grande la historia reciente de Venezuela es de ser una caraja bien salada.
Dicho esto; cuánto amo mi casa. Cuánto amo La guaira. Cuánto amo mi Litoral caótico y su gente que resuelve. Cuánto amo nuestra cultura, nuestra fe, nuestra resiliencia. Cuánto amo nuestra esperanza. Cuánto amo nuestra hermandad, nuestro sabor, nuestra lucha. Cuanto amo nuestras playas, nuestra música, nuestra sazón. Cuánto odio nuestra ceguera, nuestro delirio de grandeza al coste cero. Cuánto nuestra viveza, nuestra maldad, nuestra avaricia. Cuánto odio nuestra la ignorancia. Cuánto odio nuestro miedo a admitir el error. Cuánto odio al corrupción, el matraqueo, el malandreo. Cuánto amo La Guaira y cuánto hemos sufrido.
Maldito sea el Chavismo mil y una veces. Bendita sea la Tierra del Santo Niño de San Juan. Bendita sea Venezuela y bendito sea todo el que se quedó, contra viento, mar, fuego, tierra, agua, lodo a sacar adelante al Estado Vargas. Dios los Bendiga.
Para entender a Venezuela hay que entender a su gente y para entender a su gente hay que entender nuestra historia. Todo eso está aquí, en este libro. Gracias.
Esta novela transformó la forma en la que se puede contar un país.
Etxenara, periodista, escritora y compañera de estudios en el máster en creación literaria, desarrolla una narración entrañable que no abandona. Años después y todavía pienso en el pescador, en la maestra, en el niño.
La destreza narrativa me hace pensar que así tiene que empezar a narrarse el país. Pero tiene que narrarse.
Este libro es la razón por la cual descargué esta app. Necesitaba hablar de este libro y leer las opiniones de otras personas.
Al momento de escribir esto, ha pasado un mes desde que Venezuela y, más específicamente, La Guaira, nuevamente fue azotada por una tragedia: un terremoto del que, hasta ahora, no hay cifras oficiales de desaparecidos ni de muertos. Es desolador el hecho de que este libro constantemente tenga frases que podrían estar hablando del contexto actual de La Guaira.
En un inicio, esta novela aparenta tener como principal tópico la tragedia de 1999. Luego, parece que el verdadero tema es la tragedia constante en la vida de los naiguatareños. Aunque estos tópicos son centrales en la obra, para mí, su principal función es introducir el verdadero tema de la novela: la fe.
La fe es la verdadera protagonista de esta historia, lo cual no me parece una casualidad, porque, al igual que en la vida de muchos venezolanos, la fe es aquello que aparece cada vez que ocurre una catástrofe, llámese deslave, terremoto, gobierno, mar, etc. La fe —o la falta de ella— se hace presente en cada lucha, engrandeciendo y humanizando a los personajes.
Los personajes de este libro son increíbles. Para mí, como venezolano, se sienten como si fueran reales: como un primo, un amigo, un tío, o incluso como alguien que conozco, pero cuyo nombre todavía no recuerdo.
Cada personaje representa un trauma de la sociedad venezolana, traumas que existen en la Venezuela real y actual. Este es otro elemento que hace que los personajes se sientan tan reales.
Micaela representa a la chica que perdió cualquier apoyo debido a las dificultades del país y que, por necesidad, recurre a personas y relaciones que, en condiciones normales, no mantendría.
Dámaso representa al hombre derrotado y humillado tras no poder cumplir con el rol que la sociedad espera de él —o quizá que él mismo aceptó—, al ser incapaz de proveer a su familia de lo básico debido a la pérdida de su medio de producción.
Fabián representa al chico bueno que, por seguir los ejemplos de una sociedad extremadamente corrompida, se aleja del camino correcto. También es el chico que, por presión de sus amistades, hace cosas que no quiere y que no disfruta, viviendo experiencias realmente asquerosas por ello.
Belén representa a ese personaje que muchos venezolanos conocimos en la vida real: alguien que se caracteriza por haber vivido una vida llena de fe, quizá en Dios o en otro ente, pero que, tras perder algo o a alguien que amaba profundamente y sentir un dolor insoportable, perdió la fe en que un ser benevolente que todo lo ve realmente existe. Porque, si existiera, no habría permitido algo así.
Personalmente, es uno de mis personajes favoritos.
Ángel representa una visión machista, también muy común, de idealización de una chica. Este personaje tiene, además, una de mis frases favoritas, que me parece perfecta para explicarlo:
“Ella a mis ojos parecía una imagen de la virgen, la cual todos debían respetar, pero yo quería profanar”.
Creo que se entiende mejor leyendo el libro.
Por esto y por muchas otras razones, este libro ocupa un sitio tan especial para mí. Lo recomiendo a cualquier venezolano con ganas de sentirse cerca de nuestra forma de afrontar la constante tragedia, con fe.
Para los extranjeros, también lo recomiendo. Solamente deben saber que utiliza muchas palabras y expresiones que seguramente tendrán que buscar para entender. Aparte de eso, no tiene desperdicio. Las historias no son exageradas en lo absoluto: cualquier cosa que lean acá, alguien la vivió en 1999, e incluso hubo quienes vivieron cosas peores.
Pero no solo no es exagerado, sino que tampoco es pasado, ya que, tras el reciente terremoto, muchas cosas de este libro volvieron a ser el presente.
Espero que esta reseña convenza a alguien de leer este libro y acercarse a nuestra personalidad e idiosincrasia.
Espero que los haga enamorarse, o reenamorarse, de cualidades tan nobles de una sociedad rota y que ha vivido tantas tragedias, pero que, aun así, no deja de bailar ni dejará de hacerlo.
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This book is the reason I downloaded this app. I needed to talk about this book and read other people’s opinions about it.
As I write this, it has been a month since Venezuela, and more specifically La Guaira, was once again struck by a tragedy: an earthquake for which, as of now, there are still no official figures for the number of missing or dead. It is heartbreaking that this book constantly contains phrases that could easily be talking about the current situation in La Guaira.
At first, the novel seems to have the tragedy of 1999 as its main topic. Then, it seems to be about the constant tragedy in the lives of the people of Naiguatá. Although these topics are central to the novel, I believe their main purpose is to introduce the true subject of the story: faith.
Faith is the true protagonist of this story, which I don’t think is a coincidence. Just like in the lives of many Venezuelans, faith is something that appears whenever a catastrophe occurs, whether it is a landslide, an earthquake, a government, the sea, or anything else. Faith — or the lack of it — is present in every struggle, making the characters greater and more human.
The characters in this book are incredible. As a Venezuelan, they feel real to me: like a cousin, a friend, an uncle, or even someone I know but whose name I can’t quite remember.
Each character represents a trauma within Venezuelan society, traumas that still exist in real, present-day Venezuela. This is another element that makes the characters feel so real.
Micaela represents the girl who has lost any kind of support because of the country’s hardships and who, out of necessity, turns to people and relationships that, under normal circumstances, she would never maintain.
Dámaso represents the defeated and humiliated man who is unable to fulfill the role society expects of him — or perhaps the role he himself accepted — because he can no longer provide even the basics for his family after losing his means of production.
Fabián represents the good kid who, by following the examples set by an extremely corrupt society, strays from the right path. He is also the kind of kid who, because of pressure from his friends, does things he doesn’t want to do and doesn’t enjoy, going through truly disgusting experiences because of it.
Belén represents a character that many Venezuelans have met in real life: someone who has lived a life filled with faith, perhaps in God or in some other higher power, but who, after losing something or someone they deeply loved and experiencing unbearable pain, lost their faith that a benevolent being who sees everything could possibly exist. Because if such a being existed, they would never have allowed something like that to happen.
Personally, she is one of my favorite characters.
Ángel represents a very common, deeply rooted misogynistic view: the idealization of a girl. He also has one of my favorite lines in the book, which I think perfectly explains him:
“She seemed to me, in my eyes, like an image of the Virgin, whom everyone had to respect, but I wanted to profane.”
I think it makes much more sense when you read the book.
For this and many other reasons, this book holds such a special place in my heart. I would recommend it to any Venezuelan who wants to feel close to, or remember, our way of facing constant tragedy: with faith.
I also recommend it to foreigners. You should just know that it uses many words and expressions that you will probably have to look up in order to understand. Other than that, it is absolutely worth reading. The stories are not exaggerated in the slightest. Anything you read here was something someone experienced in 1999, and some people even went through worse.
But not only is it not exaggerated — it isn’t entirely in the past either. After the recent earthquake, many things in this book became the present once again.
I hope this review convinces someone to read this book and get closer to our personality and cultural identity.
I hope it makes you fall in love, or fall in love all over again, with such noble qualities of a broken society that has lived through so many tragedies, but that, even so, never stops dancing — and never will.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Me gustó mucho, y la historia toca de una manera muy buena un episodio bien traumático para los venezolanos y los caraqueños. La narración me atrapó de entrada y luego fue difícil soltarlo. Es muy agradable leer sobre esos sitios por los que uno tanto pasó alguna vez. ¡Recomendado! Me gustó mucho leerlo, Etxenara.
Que manera de narrar tan maravillosa!!! Quiero una novela como esta acerca de cada pueblito trágico de Venezuela. O quizás ya no es necesario y esta novela cuenta la historia de todos los pueblos.
Lo mejor del libro es la forma como muestra el arraigo cultural de los pueblos costeros de Venezuela. Disfruté mucho leer la historia de Naiguatá, aunque también vi muchos paralelismos con otros pueblos del país. En definitiva cada línea refleja el alma de Venezuela.