Esperaba encontrarme, básicamente, un libro sobre viajes en bicicleta y me encontré, inesperadamente, con mucho más. Aparte de narrar el viaje con toda su idiosincrasia habitual, tiene un halo de filosofía que no esperaba. Se deja entrever entre líneas cierta melancolía o tristeza, que se acentúa según se acerca el final y sabes que el viaje (el real y el de la pareja), se acaba.