Tras volver a ver todos los capítulos de ese sensacional anime que fue y sigue siendo Cinturó negre, que fueron 124 capítulos, emitidos por la televisión catalana, más dos películas, siendo la segunda un especial imprescindible, ambientado en los Juegos Olímpicos de Atlanta, y que cierra definitivamente el trío amoroso que no quedaba claro al final de la serie, me he decidido a leer los mangas, en catalán. Pero no podré leer completa la serie, ya que la Editorial Glénat dejó la dejó inconclusa en el número 19, de un total de 29, debido a la baja recepción de la obra. ¡Olé por ellos, y por todas esas editoriales que nos dejan tirados! (Inciso: por ejemplo, Minotauro y El Sol Largo, de Gene Wolfe, que se quedó en tres de cuatro libros; otra vez Minotauro, que no publicó el tercer y último libro de la serie de Jeffrey Ford compuesta por La fisiognomía y Memoranda; qué más, ¡ah, sí!, la carísima Impedimenta, que ha dejado de publicar los libros de Edmund Crispin y su profesor/detective Gervase Fen; etc.)
Así que aquí estoy, leyendo al bueno de Naoki Urasawa, el prestigioso autor japonés, autor de Monster, que por fin me decidí a ver el anime y me dejó un tanto frío. En cuanto a ‘Cinturó negre 1’, me ha gustado, y es muy fiel al anime, pero es difícil sacarte la animación al color de la cabeza y adaptarte al dibujo en blanco y negro. En cuanto a la historia, tenemos a la joven Ginger Inokuma, una chica de 16 años que estudia en el instituto y que quiere ser una chica normal. Pero está su abuelo Jigoro, que la ha entrenado en el judo desde muy pequeña, con el fin de ganar la medalla de oro en los Juegos de Barcelona 1992 y el Premio de Honor del Pueblo. Este primer número es la presentación de personajes, contando también el periodista Matsuda, la señorita Sayaka y el inefable Kazamatsuri. Buen número, divertido, aunque todavía no le he cogido el tranquillo al manga. ¡Paciencia!