Madrid, 1941: Carlos Lombardi, expolicía criminalista y ahora preso político por lealtad a la República, cumple redención de pena en Cuelgamuros trabajando en las obras para el mausoleo del Valle de los Caídos. Pocos días antes de Navidad Lombardi es liberado inesperadamente y trasladado a las dependencias de la Policía, donde le recibe su antiguo jefe Balbino Ulloa, a quien años atrás ayudó a no ser expulsado del cuerpo facilitándole un improvisado carné del Frente Popular. La policía del Nuevo Régimen le necesita para resolver un caso que a pesar de lo escandaloso no se ha filtrado a la el asesinato de un sacerdote que ha sido degollado, torturado y castrado. El horrendo crimen parece haber sido cometido por el mismo asesino al que Lombardi pisaba los talones en 1936, antes de la Guerra. Ulloa le insta a hacerse cargo de la investigación como una "comisión de servicio" y la promesa de un posible indulto en el futuro...
Guillermo Galván Olalla nació en el Grao-Valencia (1950), aunque su vida se ha desarrollado en Madrid desde niño, donde, tras el bachillerato, ingresó en la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos, proyecto que abandonó para dedicarse al periodismo. Licenciado en las últimas promociones de la Escuela Oficial, ha ejercido esta profesión durante treinta y cinco años desde que, en 1969, comenzó sus colaboraciones en Radio Juventud. Ha sido subdirector de la revista En Punta y de la emisora autonómica Onda Madrid, y director del departamento de radio de la Agencia Efe, empresa donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en muy diversas actividades como el reporterismo o las jefaturas de edición, política y sociolaboral. Desde 2005 se dedica en exclusiva a la narrativa. Comenzó su tardía actividad literaria en 1998, y con la primera de sus novelas, “La Mirada de Saturno”, obtuvo el premio Tiflos un año después. Tras ella, ha publicado “El aire no deja huellas” (finalista del Rodrigo Rubio 2001), “Aislinn-Sinfonía de fantasmas” (premio Río Manzanares 2002), “De las cenizas” (premio Felipe Trigo 2003), “Llámame Judas” (premio Alfonso VIII de la Diputación de Cuenca), “Antes de decirte adiós“ (2009) y “Sombras de mariposa“ (2010).
1941, Madrid Un inspector condenado por lealtad a la República debe resolver un sangriento asesinato. Si lo consigue puede que vuelva a ser libre. Carlos Lombardi, expolicía criminalista y ahora preso político por lealtad a la República, cumple redención de pena en Cuelgamuros trabajando en las obras para el mausoleo del Valle de los Caídos. Pocos días antes de Navidad, Lombardi es liberado inesperadamente y trasladado a las dependencias de la Policía, donde le recibe su antiguo jefe Balbino Ulloa, a quien años atrás ayudó a no ser expulsado del cuerpo facilitándole un improvisado carné del Frente Popular. La policía del nuevo régimen le necesita para resolver un caso que a pesar de lo escandaloso no se ha filtrado a la prensa: el asesinato de un sacerdote que ha sido degollado, torturado y castrado. El horrendo crimen parece haber sido cometido por el mismo asesino al que Lombardi pisaba los talones en 1936, antes de la Guerra. Ulloa le insta a hacerse cargo de la investigación como una «comisión de servicio» y la promesa de un posible indulto en el futuro...
Reseña:
Primera novela que leo del autor valenciano Guillermo Galván, que con este llega a su décimo libro publicado e inicia lo que parece ser una trilogía protagonizada por el policía excarcelado Carlos Lombardi.
La novela se puede encuadrar dentro del género del thriller policíaco ambientado dentro de un momento histórico del pasado con una clara dominación dictatorial o de dificultades políticas y sociales, en este caso durante los primeros años de la Guerra Civil y el levantamiento del dictador Franco, en este sentido sigue la estela de obras tan sugerentes como la trilogía de "1793" de Niklas Natt Och Dag o la serie de Bernie Gunther, policía y detective privado creado por el escritor escocés (ya fallecido) Philip Kerr.
La trama se puede intuir muy por encima con la lectura de la sinopsis y en ella un policía de los llamados "rojos" y que cumple pena de cárcel -a la vez que trabaja como esclavo en esa vergüenza hispana llamada "Valle de los Caídos"- es excarcelado para investigar una serie de asesinatos que tienen lugar durante el año 1941 pero que parecen guardar relación con otros investigados en el pasado (1936) por él mismo, por lo que lo ponen al frente de la investigación en la que contará con la ayuda de 2 policías muy peculiares.
Con un lenguaje sencillo pero incisivo y un estilo muy clásico en el que la investigación policial/criminal lo encumbra todo, el autor nos sumerge en un relato de la España oscura de los perdedores, en el Madrid de la Guerra Civil, unos años muy complicados, vergonzosos y en el que el falangismo persigue a los rojos (o a todos los que no comulguen con sus ideales), a la vez que crece el germen del nacional-sindicalismo y del nacionalsocialismo de la mano de los espías nazis que circulaban por Madrid a sus anchas, con la condescendencia de los altos mandos del régimen español.
Me ha gustado mucho el rigor histórico en cuanto a personajes y acontecimientos de la época, como fueron las primeras empresas de miniaturas bélicas que se crearon en la época en diversas ciudades españolas, o el acercamiento a los primeros asesinos seriales españoles como fueron Romasanta o Juan Díaz de Garayo. Además de esto, el escritor nos sumerge en el complicado mundo policial de la época, con una policía totalmente dividida, además de tocar temas tan interesantes (y a la vez recurrentes en infinidad de libros del género) como las desavenencias dentro de la propia Falange; el periodismo de investigación y sus dificultades; los nuevos valores de la época y que la gente como Lombardi no reconoce como suyos; las redes ilegales de fuga que pasaban por el salón de té Embassy (situado en el Paseo de la Castellana); o los abusos de poder y la pedofilia de la época en manos de los grandes empresarios o personajes del mundo eclesiástico, que desde siempre han estado involucrados en estos actos tan repugnantes.
El autor jugará con nosotros en todo momento convirtiendo la lectura en adictiva y los giros se sucederán, haciéndonos dudar de si los crímenes están relacionados con el espionaje, con la prostitución o con el tráfico de obras de arte por parte de los nazis, pero será al final cuando todas las piezas del puzzle encajen en un desenlace cerrado y muy sugerente.
En resumen, libro muy recomendable para los amantes de la novela negra con tintes históricos ambientados en la Guerra Civil española y en esos años de convulsión política y social en toda Europa.
Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una novela negra. Además del estilo del autor, del personaje protagonista, de los secundarios y del rigor histórico y la ambientación, la trama te mantiene en vilo con sus buenas dosis de misterio. Me ha recordado mucho a las historias de Philip Kerr protagonizadas por Bernie Gunther. Todo un descubrimiento esta saga de Guillermo Galván que seguiré leyendo.
Bien trenzada la trama que se sigue con interés, personajes muy bien dibujados y estupendamente retratado el ambiente y el paisaje desolado de Madrid después de la guerra civil. Y la Iglesia en casos como estos, desgraciadamente en su línea.
Ambientada en el Madrid de la posguerra , una trama fuerte , una narrativa descriptiva dura en muchos momentos. Lombardi un expolicia criminalista ,preso político por su apoyo a la República y puesto el libertad para esclarecer un crimen, que tiene similitud con otros no resueltos e investigados por él , en el pasado. Iglesia ,Estado , reflejo de una sociedad en esa época, dan lugar a una historia que te va atrapando hasta llegar al desenlace ,nada previsible . Suspense garantizado.
‘Tiempo de siega’ lleva en la estantería desde hace muchísimo tiempo. Siempre encontraba excusa para no ponerme con él y escoger otro. Error. Me he encontrado una historia brutal, un protagonista muy bien dibujado, con sus luces y sombras, y unos secundarios a los que quiero conocer más.
Voy a ponerle una pega, aunque no desmerece el libro y tiene sus 5* ganadas. El comienzo se me ha hecho lento, esas primeras 50 cincuenta páginas en las que se escarba en presentarnos a Lombardi. A partir de ese punto todo va sobre ruedas.
Yo, como fiel descreído, me limito a preguntarme si existe algún rincón en el alma humana donde puedan convivir el dolor y la esperanza, la ansiedad y la alegría; si tengo derecho a creer en la vida cuando mis vecinos visten de luto y aquello que consideraba mi país ha sido asesinado. Quiero responderme que sí, que aunque nos hayan robado todo, si renunciamos también a la dicha de estar vivos, a la confianza, por pobre que sea, en una futura libertad, la derrota será definitiva.
Tiempo de siega o cómo compaginar misterio con minuciosa divulgación histórica sin perder el ritmo. Es un libro trepidante porque los personajes están en continuo movimiento, indagando aquí y allá, y, en consecuencia, mi cabeza no ha dejado de trabajar y elucubrar en ningún momento. Y, además, está muy bien escrito: ágil, conciso, elegante, con las palabras exactas y las expresiones adecuadas.
He disfrutado mucho al ser testigo de cómo al tirar del hilo de un caso se ha desplegado toda una red de casos y personajes, con mayor, menor o ninguna conexión entre ellos, pero resultando todo coherente.
En primer lugar, tenemos la religión y sus religiosos con sus seminarios y sus seminaristas; en segundo lugar, el expolio (material e inmaterial) de un país al que le han «robado todo» en la Guerra Civil y en la posguerra; en tercer lugar, los politiqueos y contubernios de embajadores, cónsules y demás individuos de "alta cuna" (nazis, británicos, franquistas); por último, tenemos los modos en que el pueblo raso sobrevive, precarios, inhumanos, de abuso (Fátima y las mujeres de la limpieza).
Ha sido una inyección de Historia que no me era familiar porque, como bien dan a entender Lombardi y Guillermo Galván, hay hechos que están mejor mantenidos en la oscuridad y sobre los que mejor guardar silencio (gran fórmula para que los repitamos sin pensarlo dos veces). La nota del autor, Oscuros retratos de oscuros personajes, ha ahondando en cuatro personajes que aparecen a lo largo de la novela y ha terminado de rematar la parte histórica de la novela.
Los personajes están muy logrados, incluso los muy secundarios tienen una personalidad definida (Andrés Torralba, Balbino Ulloa, Ignacio Mora). Queda por ver hacía dónde, o cómo, evoluciona Alicia Quirós. Carlos Lombardi es un personaje estupendo: es generoso, desprendido y empático; una mezcla de policía pragmático, astuto y cínico y filósofo desesperanzado; es vital y triste, enérgico y melancólico. Con él descubrimos el "nuevo" Madrid y el "nuevo" Estado. Desde los cambios en los términos (como le indica Quirós: en público se dice Alzamiento, no sublevación, y Avenida de José Antonio, no Gran Vía, que te mandan de vuelta a Cuelgamuros) hasta los cambios sociales, políticos y legales. Están muy presentes la fuerza para luchar y el sentido del humor, ácido, negro, irónico, casi como últimos exponentes de humanidad.
Creo que una vez acabada la novela es necesario dejarla reposar para ser completamente consciente del trabajo que ha debido suponer, de la forma tan fluida e intensiva en que inserta nuestra Historia en un caso policial.
Rara vez doy 5 estrellas a un libro del que no sabía casi nada antes de empezarlo, pero este Tiempo de siega me ha llegado muy hondo. Ha sido una bocanada de aire fresco como hacía tiempo que no respiraba. Trátase de un hard boil a la americana usanza, heredero de Chandler y otros escritores de esos tiempos negros en que la novela detectivesca llegó a altas cotas. Se inspira muy libremente en esa tradición, lo que le va muy bien a la historia, pues el escenario es negro, negrísimo, como en el de las novelas citadas, no, más negro, pues por algo la acción se desarrolla en la primerísima posguerra española.
El prota es un policía porque no puede ser otra cosa, quiero decir que la lógica histórica impide que sea un investigador privado, pero, ¿qué más cerca de este último que un inspector de policía leal y legal, que da con sus huesos en el valle de Cuelgamuros (bonito premio a la honestidad) y es rescatado por un excompañero chaquetero que se ha hecho un hueco en el Nuevo Estado? Lombardi es un individualista que no colabora, porque no se fía ni de su sombra y porque él es así. Cual un Marlowe más, mantiene diálogos tendidos con todos los que le rodean, es sarcástico, caústico, defensor de una causa perdida (no porque no pueda ganar, sino porque perdió la guerra), batallador, aunque no mártir. Todo un personaje.
A la historia le pasa como a las de muchos autores del género: es complicada, no muy fácil dde seguir, y está plagada de casualidades que el ojo despierto de Lombardi y de sus acompañantes de fortuna sabe ver y aprovechar. Pero lo de menos es la historia, sino el retrato que hace de la sociedad española del 42. Es un retrato despiadado, cuidado, detallista. El lenguaje es muy depurado, da gusto leer las páginas, que se devoran con placer. A mi entender, capta a la perfección el sociolecto del Madrid de esos tiempos.
No deja de maravillarme, para ir concluyendo, que algunas críticas que han caído ante mis ojos acuden al autor de ser muy tendencioso. Está claro que el autor no es neutral, no es equidistante, toma partido claramente por la legalidad y contra la barbarie. Los alegatos que hace a través de sus personajes no son panfletarios, recuerdan constantemente que el lado legalista no estuvo compuesto por monaguillos, ni todos los facciosos fueron asesinos sedientos de sangre. Pero no se le puede pedir equidistancia, porque eso significa aceptar que la rebelión era igual de legal que la legalidad republicana. El detective republicano utiliza la terminología que en lado perdedor se usó siempre y que el Nuevo Estado sustituyó por términos pensados para dominar a una población dócil, como el propio término Nuevo Estado, o Alzamiento Nacional o tantos otros.
Comienza la saga de del criminalista Carlos Lombardi y es para mí una gran y agradable sorpresa. El caso, la historia del policía, el contexto histórico de la España post guerra civil, la ciudad de Madrid, la sociedad, la iglesia, la guerra europea (y muchas más cosas) entremezcladas de forma magistral, sin hacer mella en la historia sino que la integra sabiamente, hacen una lectura continuada y de mucho placer. No se nota (y que bueno que ocurra eso, por lo menos para mí) pero la forma como fue tratado el tema es muy original, en el género policial. Recomendable.
Però que bo "Tiempo de siega" de Guillermo Galván i HarperCollins Ibérica
Un policia republicà condemnat pel franquisme és rescatat de Cuelgamuros per investigar un assassinat que segueix el mateix ritual que morts anteriors de quan ell estava en actiu.
A més, et trasllada al Madrid de principis dels 40, amb les intrigues nazis, el nou estat, les runes, els nous poders i un món fosc que ha acabat amb tot l'anterior.
Extraordinaria novela negra ambientada en la posguerra en Madrid,excelentes los personajes y la historia,muy bien representado el Madrid inmediato al final de la guerra civil y el drama de los represaliados y los depurados republicanos. Creo que a Carlos Lombardi lo volveremos a ver,pues da para una serie de libros fantástica.mejor incluso que el Falco de Pérez-Reverte. Muy recomendable
El libro está ambientado en el asfixiante Madrid de la posguerra. La trama se desarrolla, en mi opinión,muy lenta durante la primera parte del libro y además parece bastante claro quién puede ser el asesino. Pero la narración gana en viveza e interés en el último cuarto de la novela y el autor mejora la relación entre los personajes principales.
Un policía de la República es sacado de Cuelgamuros para colaborar con un antiguo compañero reconvertido al franquismo. En realidad lo que cuenta el libro es una investigación policial bastante interesante.
Una novela negra muy bien construida.Me ha gustado su personaje principal dan ganas de seguir leyendo los siguientes por ver cómo le va.El momento histórico en el que se desarrolla y como el autor lo describe la hace diferente a lo que he leído últimamente de este género.La recomiendo.