Siempre me e identificado con Ana, la madre del profeta Samuel. Muchas veces pasamos por la incomprensión de los más cercanos y la burla del enemigo. Ana nos enseña a vivir en el Espíritu y solo ir al altar. Ir al altar y allí rendirlo todo a Él y El hará. Mantener esa comunión, esa relación hermosa con Dios, donde solo serán Él y tu...