Me da mucha pena tener que decir esto, pero he decidido abandonar Días sin ti en la página 143, así que habiendo leído ya la mitad de la novela. Elvira Sastre me encanta, he leído varios de sus poemarios y me han gustado muchísimo, hace mágia con las palabras. Sin embargo, no es lo mismo escribir un poema que escribir una novela, ni es lo mismo leer un poema que leer una novel; desde luego, yo no espero lo mismo de ambos textos.
He de decir, y me parece muy importante esto, que creo que mi percepción de este libro es meramente una cuestión de gustos personales. Aunque yo disfruto con una historia bien escrita y me encanta cuando en ellas se usa un lenguaje bonito; nada de esto es, realmente, lo más importante para mi cuando leo una novela, sino que yo busco una historia que me atrape, me interese y me haga sentir cosas. Y justamente ahí es donde flojea Días Sin Ti. Lo que pasa es que se usan muchas palabras para contar poca trama, prefiero una trama bien contada que muchas florituras sin sustancia porque me aburro, y yo leo por placer, así que el aburrimiento no puede tener lugar.
Por otra parte, no me ha gustado especialemente cómo estában entremezcladas las historias de Dora y Gael (supongo que luego tendría sentido, pero hasta donde yo he llegado la de Dora aparecía al final de cada capítulo un poco de pegote). Sin embargo, sí que me ha gustado bastante más la historia de Dora, incluso he valorado leer solo sus partes y dejar a Gael por imposible, pero no me ha parecido justo hacerlo.
Dora me ha gustado como personaje, y también su historia. Como maestra siempre es agradable ver (o leer) gente tan apasionada por la educación y que le den tanto peso. Lo único que no me ha gustado mucho, o que me parecía un poco "cringy" es la relación amorosa profe-alumno; y de nuevo creo que hablo más como maestra que como lectora, y sabiendo que yo doy clase a niños y niñas más pequeñas que lxs alumnxs de Dora, pero es que es una relación que no tiene lugar, es que como maestra te pones en una posición de autoridad que no permite esa cercanía (o no debería, y mira que yo con mis niñxs intento ser cercana, pero siempre manteniendo las distancias).
En fin, no sé. Quizá no es el libro para mi, quizá no era el momento para el libro, quizá en un tiempo le doy otra oportunidad y me enamoro. No sé, pero ahora mismo este libro no es lo que busco.
Lo que sí sé es que seguiré leyendo la poesía de Elvira.