"Asesinato en primera clase" es una clara (y admitida) reinterpretación del clásico “Asesinato en el Orient Express” de Agatha Christie, que, casualmente, es mi obra favorita de la autora. La premisa es prometedora: dos jóvenes detectives, Daisy Wells y Hazel Wong, se enfrentan a un misterio de cuarto cerrado a bordo del mítico Orient Express. Además, se suma el elemento de un espía entre los pasajeros, lo que podría haber sido un giro interesante, pero al final me resultó más bien innecesario y algo confuso.
La historia tiene un ritmo ágil y es entretenida, perfecta para lectores más jóvenes o aquellos que buscan un misterio ligero. Sin embargo, para mí, el desarrollo de los personajes fue algo decepcionante. Daisy, con su aire de Sherlock, a menudo menosprecia a Hazel, y esta dinámica llega a ser un tanto incómoda de leer. Aunque entiendo que intenta reflejar la relación entre Holmes y Watson, en este caso no terminó de convencerme.
Por otro lado, no puedo dejar de mencionar que el libro se siente algo limitado en originalidad. Si bien el homenaje a Christie es evidente, esperaba que la autora aportara algo más novedoso al género o que explotara mejor las posibilidades del escenario. En cambio, varias partes del libro me dieron la sensación de estar leyendo un refrito juvenil del clásico, pero sin alcanzar la misma profundidad ni tensión narrativa.
Es cierto que no todos los libros juveniles envejecen bien para lectores más mayores, y este, en particular, me pilló en una etapa en la que no terminé de disfrutarlo. Seguramente lo habría valorado de otra manera si lo hubiera leído hace 15 años. Eso sí, reconozco que para el público objetivo esta historia puede resultar bastante atractiva. La ambientación del Orient Express tiene su encanto, y el final, aunque algo predecible, está bien resuelto. Por eso, creo que es un libro que podría recomendar a lectores más jóvenes o como una introducción ligera al mundo de los misterios clásicos.