Siempre quise saber las historias de las animitas que van apareciendo en la carretera y este libro recoge sus voces y lo que hacían justo antes de morir. Son poemas muy hermosos y emotivos. Mi única queja es que es muy cortito, con gusto me habría leído trescientas páginas.
”Los perros duermen con sus barrigas al sol mientras nosotros ansiamos un poco de calor en estas veredas de este pueblo oscuro en estas veredas por donde no pasa el tiempo en estas veredas de matorrales zarzas basurales rosales y ratones y nosotras las animitas”.
No me gustó. Ningún verso de las 90 páginas me tocó. La idea de la animita es buena, la concepción de la muerte y de cómo irrumpe. Pero no se trabajó bien, las voces las sentí vagas. Lo más penetrante eran los relatos de muertes ficticias a excepción de las de Violeta Parra y Victor Jara. No recomendaría este libro.