Reseñar una autobiografia (o en este caso un extenso reportaje de casi 900 paginas) no es tarea sencilla. La biografia es directa, sin vericuetos ni artificios narrativos. Es un hombre enfrentado a su memoria y a los hechos segun ésta recuerde. En el ambito del genero biografico, el libro -digamoslo claro, definitivo- sobre la vida de Carlos Solari, es un triunfo que da al lector exactamente lo que este espera.
Quien escribe esta reseña no es un Ricotero de alma, ni tampoco fue parte del pogo mas grande del mundo, ni jamas asistio a una misa. La atraccion que produce en mi el Indio Solari es puramente artistica, no comercial. Nunca compre ninguno de sus discos ni utilize "sus" remeras. Nunca tome como algo discursivo algunas de sus frases y, para admitirlo, me encuentro en la vereda de enfrente de sus opiniones politicas; no una vereda separada por una calle demasiado ancha, no por la 9 de Julio, sino mas bien por un pasaje o una callecita de Parque Chas, pero en definitiva en la vereda opuesta. Y sin embargo, hay que ser necio o estar muy distraido, para no asumir que El Indio es antes que todo un Artista, y probablemente de los mas trascendentes de mitad del siglo 20 a esta parte del 2019.
Por supuesto, uno conoce sus canciones, y alguna vez, especialmente siendo joven, escucho su musica y penso en sus letras. Uno leyo tambien los libros de Enrique Symns, los libros sobre el rock nuestro y sobre esa cultura que para aquellos que nacimos en democracia nos llego mas como un legado historico que como algo que realmente se pueda experimentar. Para cuando estabamos en la edad en la que necesitabamos una revolucion cultural, el rock ya estaba como huesped de la MTV y sus secuaces. Y sin embargo, con el paso de los años, El Indio siempre estuvo ahi, recluido en Parque Leloir, pero siempre iconoclasta y jugando a ser un francotirador lucido desde su trinchera, y aguantando los embates del periodismo mainstream bobo de estos tiempos.
En Argentina no hay tantos artistas que logren tal permanencia y generen un sentido de pertenencia tan grande como es el caso de Solari. Él dice que no sabe por que, aunque seguramente lo sospeche, pero uno que lo vive de afuera, uno que "no-es-Solari", puede intuir que aquello se debe a una mistica que lo trasciende a él, y ésta mistica tiene que ver con que el Indio es un viejo chaman que nos viene a hablar de otra cosa, de otra cultura, que existio varias décadas atras (tampoco tantas) y que, como aquel que va al infierno y vuelve para contarlo, la transmite por osmosis en sus canciones y letras por muy cripticas que estas sean. Las letras del Indio recuerdan a las peliculas de Scorsese, o al Apocalypse Now de Coppola, o al tan mentado Herzog de Fitzcarraldo. Tambien, a la literatura de Burroughs o Bukowski. Es decir; sus letras están impregnadas en el propio jugo donde se cocinó su vida. No importa cuantos años vayas a una universidad. Alli no te pueden enseñar a escribir letras como El Indio o a filmar como Coppola. Eso es algo que viene con vos, que viene de tu experiencia, de tus perdidas y de tus anhelos. Cuando ambos mundos se juntan (curiosidad intelectual + existencia rica) entonces tenes un artista con mayúsculas. Tenes a alguien que quiere decirte cosas y sabe como hacerlo, y el exito continuo del Indio es la prueba definitiva de lo mucho que la sociedad necesita expresarse a través del arte. ¿O alguien puede pensar que después de 35 años de convocar multitudes se debe a mero marketing?, ¿o a la suerte?, ¿o a que todos sus seguidores son unos monos descerebrados?.
¡Que facil es criticar al Indio!, especialmente por incomprensión, en diferentes usos de la palabra. Se lo critica porque es un mal nacido capaz de quitar brillo tanto a los demás artistas como a los medios hegemónicos (perdonaran todo menos tu silencio, dice Nietzsche). Cuando todo el mundo busca la facilidad (desde la prosa al marketing, desde el acorde a los flashes), El Indio hace una carrera a su antojo, de manera independiente, escribiendo una lirica que "no se entiende", y encima tiene el descaro de triunfar sin necesitar de la prensa. Tiene el descaro de soplar 70 velitas llenando estadios, entonces hay que salir a hablar de su fortuna sea un millon o cien, de que se le murieron dos o veinte pibes (da igual) en un recital, o de que le gusta ir a sacarse fotos a New York o Honolulu. Por todo eso, es facil atacarlo. Mas aun, ningunearlo diciendo "es un burgués que canta yo voy en trenes" y luego hablar de traicion, o de que amasó fortunas con el sudor de los pobres tontos/pobres diablos que lo iban a ver. Lo que nos da, de manera inversa, la medida perfecta de la verdadera capacidad del Indio como artista. Me pregunto quienes son capaces de hacer y generar lo mismo.
Es por eso que el libro me gusto tanto. No es simplemente versar sobre la figura del Indio Solari como un totem para sus seguidores, y luego narrar todo lo que genera y lo mucho que venden sus discos y el fanatismo de sus demonizados fanáticos. Es un libro sobre un artista argentino, un hombre, sobre una época, un pais, sobre el inicio de un viaje que va desde la infancia en los años 50s hasta prácticamente ayer, en Parque Leloir, repasando no solo sus vivencias sino sus influencias. El artista que va apareciendo por detras del joven adulto y que se va formando, manteniendo una actitud casi radical acerca de "no venderse" en ningún aspecto que ponga en peligro la libertad; no solo la creativa, sino también la personal.
En definitiva; indispensable para los seguidores del Indio y de Los Redondos, y decididamente recomendable para todos aquellos que estén interesados en la vida de los artistas.