Una de las cosas más interesantes del futuro es que no se puede prever. De ahí la importancia de dejarse sorprender y de estar dispuesto a surfear las olas que se te presenten. El día que empecé a escribir estas líneas jamás pensé que acabarían publicadas en un libro. Fue el discurrir de los días y de los acontecimientos lo que me animó. Cada día procuraba preparar el texto como una homilía que iba a predicar durante la Novena a la Inmaculada de 2017 en el campus de la Universidad de Navarra. En su momento las homilías fueron grabadas y colgadas en la web; y conforme pasaban los días algunas personas me iban pidiendo también los textos. Así que me animé y aproveché un fin de semana para retocar lo escrito y lanzarme a la aventura. Este es el resultado. De cómo salga dependerá un futuro… que no está escrito.