Por fin me digno a retomar algo de lectura, y me alegra que haya sido con este penúltimo tomo espectacular. Este vuelve a traer su humor cómico característico con cosas cotidianas, pero ahora la nostalgia y el anhelo están grabadas en sus páginas. Está repleto de personajes entrañables, pero destaco al encargado quien, con 45 años sigue teniendo un corazón que anhela el haber podido seguir su sueño. Nos plantea a lo largo de la obra, ¿la edad es un impedimento para soñar? Desde mi perspectiva no lo es, esto es el motivo de vivir, el añorar algo es la razón de encontrarle sentido a la vida.
La nostalgia y el miedo desde el punto de vista de Tachibana también es fuerte y la metáfora del pájaro es clave, ¿qué le sucede a ese pájaro que no puede volar? Será feliz de alguna u otra forma, pero si no lo hace por miedo, no habrá día en el que no mire hacia el cielo por el resto de la eternidad, con arrepentimiento que lo comerá por dentro.
La vida es corta, haz lo que creas mejor y aunque tengas miedo, busca lo que deseas con todas tus fuerzas.
Sin quitarle importancia, ¿Tachibana le entregará la bufanda que tejió al encargado? Se ve en las últimas páginas, me da miedo, pero estoy feliz de estar llegando al final de esta historia. Es un abrazo al alma. <3
Sé que mucha gente encuentra cuestionable la edad de 17 y 45, pero no es el punto fuerte de la obra. Si hubieran sido tiempos distintos y coincidieran en edad, quizás las cosas serían diferentes. Son las personas correctas, pero no el tiempo y edad.
En fin, agrego por último que la historia de la amiga de Tachibana con su enamoramiento a pesar de ser algo superficial o quizás mínimo para el resto, es fuerte. Una chica experimentando su primer amor y corazón roto es impactante, es… sentimental.