"People would say that I'm comic writer, at most, and that will be true. I don't care too much how people will define me as a writer. I don't want to be a Nobel laureate. It will be enough for me if anyone tells me 'I laughed my ass off with your book.'"
Fontanarrosa began his career writing and drawing comic strips and later branched out into writing narrative with short stories, especially about football (soccer). His better known strips are Inodoro Pereyra, featuring a gaucho and his talking dog Mendieta, and the hitman Boogie el Aceitoso (which came to life as a Dirty Harry parody).
Fontanarrosa went on to write three novels (Best Seller, El área 18 and La Gansada), and seven books of short comic stories (Los trenes matan a los autos, El mundo ha vivido equivocado, No sé si he sido claro, Nada del otro mundo, El mayor de mis defectos, Uno nunca sabe and La mesa de los galanes). There are also a number of book compilations of his newspapers' strips.
His work has been seen in different Latin American newspapers including Argentine Clarín, Colombian El tiempo, Uruguayan La República, and Mexican magazine Proceso. In 1977 he was approached by Les Luthiers (the famous Argentine humour/music group), who wanted him to collaborate on a script they were writing for a film starring the six group members; the film never bore fruit, but he instead became a creative partner, often writing jokes and situations for them, and most of their shows from 1979 onwards feature his input alongside Les Luthiers'.
In November, 2007 a posthumous work of Fontanarrosa was made public. The script of the animated film Fierro was co-written by Fontanarrosa and the characters designs came also from him. [edit] Illness
In 2003 he was diagnosed with amyotrophic lateral sclerosis and was bound to a wheelchair. He continued to work, and participated in the meetings of the Third International Congress of the Spanish Language, in 2004, where he gave a humorous lecture about taboo words and the final speech. On 26 April 2006 the Senate awarded him the Domingo Faustino Sarmiento Mention of Honour for his career and his contribution to Argentine culture.
In January 18, 2007 he announced that he would be no longer drawing his own strips because he had lost full control of his hand, but stated that he would go on writing the scripts for his characters.
On 19 July 2007, Fontanarrosa suffered a respiratory failure, and was taken to a hospital. He died there about one hour later. His funeral service and the funeral procession on the next day were attended by thousands of common citizens, writers, actors, and political authorities. The procession stopped beside the Gigante de Arroyito stadium (home of Rosario Central, a team of which Fontanarrosa was possibly its most notable fan) and then continued north to the neighbouring city of Granadero Baigorria, where Fontanarrosa was buried at the Parque de la Eternidad cemetery.
The main national news services and printed media of Argentina devoted special segments to Fontanarrosa's legacy and to the funeral service. The national government declared a Mourning Day for National Culture, and the municipal government of Rosario ordered flags to be flown at half mast.
Fontanarrosa nos invita a una gran y suculenta novela que combina casi a la perfección todos sus elementos característicos. En ‘La Gansada’, el autor rosarino nos pasea con su narrativa dinámica, irónica, divertida, ácida y descriptiva al detalle, por una sucesión de hechos desopilantes que le hacen honor al título. Sin dudas, una de sus mejores novelas (y si no es la mejor pega en el palo, muy por arriba de ‘Best Seller’); como alguno de sus cuentos, solo que éste se extiende en una carcajada de más de 300 páginas.
Como ya hice mención ‘La Gansada’ es una gansada. Pero no una cosa mal hecha, o una torpeza, como reza el lunfardo. O sí, pero Fontanarrosa la transforma en una exquisita novela humorística que se lee tan rápido como lo que tarda en hacerte reír. Piensen que todo sucede en La Gansada, la mansión de la acaudalada familia Vanderhoeven. Ya ven, el toque irónico empieza desde antes de comenzar a leer la historia. A eso se le suma, más allá de la trama en sí misma que es un delirio magníficamente guionado, los nombres de los personajes, las situaciones insospechadas, y los diálogos, que son troncales en la novela.
Amapola Vanderhoeven, Esteban de Montepío, el capitán Lemonade (el insistente jefe de bomberos), el padre McAvennie, Zina Eastern… todos personajes que parecen haber salidos de una vieja telenovela romántica. Creados pura y exclusivamente en un tono de parodia que trae la memoria los relatos de Les Luthiers, siendo, a mí parecer, una irónica crítica a los usos y costumbres de la clase alta argentina. Obviamente, exagerados hasta el extremo de lo inverosímil, aunque sin perder jamás el hilo conductor y sin perder tampoco el nivel de comedia que maneja.
Entre lo poco que le cuestionaría, por el solo afán de hacerlo, es la superficialidad de la trama. No obstante, eso va de la mano con el tono paródico de la narración, es algo propio del estilo humorístico. En lo que sí pienso que, quizás, cometió cierto abuso de un mismo recurso fue en los giros argumentales que existen en la novela. Hay un par que funcionan bien, pero hacia el final se torna ya todo demasiado disparatado.
En definitiva, en las páginas de ‘La Gansada’ reina el absurdo de lo desopilante, todo magistralmente orquestado por el talento de Fontanarrosa quien consigue generar risas ya desde el primer capítulo. Es solo cuestión de dejarse llevar, sobre todo si se gusta de este tipo de humor ácido y si se está atento a captar el sinfín de ironías. Es una novela que no tiene desperdicio y en la que es imposible saber con exactitud con qué te vas a encontrar en el renglón siguiente. Fontanarrosa vive en sus cuentos, pero su casa de verano es, por supuesto, ‘La Gansada’.
Mi calificación para el libro: 4 estrellas.
*Este libro se lo regalé a un amigo antes de poder leerlo. Y como siempre me pasa en esas situaciones, casi indefectiblemente me surgen unas ganas de leerlo yo también.
“La gansada” es una novela humorística de 1999, escrita por el escritor y humorista argentino Roberto Fontanarrosa. La trama, que pasa a ser poco menos que una excusa para la proliferación de gags cómicos que tenemos en la obra, cuenta una especie de triángulo amoroso entre la rica y malvada Amapola Vanderhoeven (a quien le guste que la llamen por la abreviatura de su nombre, “Ama”), su amante Esteban y la joven María, obrera en la curtiembre propiedad de la primera. Honestamente, la obra me resultó decepcionante. Fontarrosa, fallecido en 2007, cuenta con una gran reputación como humorista en mi país, y yo había tenido ocasión de leer varios de sus cuentos, que me gustaron bastante. No ocurrió lo mismo con esta novela. La obra se cimenta casi exclusivamente sobre la proliferación del absurdo y los gags humorísticos al mejor estilo de “sit com” norteamericana, que seguramente hubieran logrado su propósito en la pantalla, pero pierden casi por completo su efecto al manifestarse por escrito. Por lo tanto, el resultado termina siendo una obra que, a fuerza de querer sorprendernos a cada instante, se termina volviendo repetitiva y aburrida.
Se lee rápido. Por momentos parece que estamos inmersos en una peli al estilo "La pistola desnuda". Fluye con esa mezcla de humor, sátira y ridículo propias de Les Luthiers (recordemos que RF colaboraba con sus guiones). Quien se entregue al juego cosechará sonrisas.
Leido hace mucho tiempo, no puedo precisar una reseña justa dado el tiempo que ha pasado, pero las risas sin tregua no se me olvidan más, junto con imágenes disparatadas que se quedaron conmigo hasta el día de hoy. Si eso no justifica su lectura...
Yo me partí de la risa, peor porque tengo un humor muy absurdo y roto. No es para todo el mundo, pero si dejas los chistes negros y ofensivos de lado, es un buen libro.
Siempre a su estilo, La Gansada es una de las tres novelas que publicó Fontanarrosa. Se basa en lo absurdo y los diálogos son realmente entretenidos. Buena obra.
Mi amigo Daniel Zavo me compró este libro en un kiosko porteño. Lleva muchos términos callejeros de Argentina; no obstante, algún lector que domina el castellano puede entenderlo bien (aunque un diccionario de lunfardo resultaría útil). Más importante, este texto contiene una historia fabulosa con un sentido de humor que no había visto antes. ¡Gracias Daniel!