Las brujas de la isla del viento narra la historia de un grupo de mujeres ingresadas en un centro psiquiátrico de una isla constantemente azotada por el viento. Las protagonistas de la novela están aquejadas de diferentes males pero con un síntoma comú el viento les ha provocado delirios y trastornos que los médicos tratan de investigar. El descubrimiento de cuál es la influencia que el viento ejerce sobre ellas, será el hallazgo que Roberto Gobea llegue a hacer. Un crimen desata la mayor de las tormentas y el desvelamiento de la verdad. Rebeca Piñeiro, Encarnación Miralles, Gabina Izquierdo, Asunción Cabrera y Natalia Bermúdez son las protagonistas de unas historias en las que la miseria, las supersticiones y el miedo convierten en brujas a mujeres maltratadas y perseguidas por la sociedad. Ellas lo creyeron así. Sólo la isla sabe la verdad.
Una lectura que te enfrenta a prejuicios, supersticiones, machismo, violencia de género... Y no sólo en una sociedad cerrada y provinciana como es (era) la de La Palma, con curanderas en cada esquina casi, sino por parte de la Iglesia (representada en esta novela en las monjas del manicomio donde se encuentran las brujas del título) y -más grave aún- la ciencia, representada por los psiquiatras que estudian y analizan a estas pobres locas que dicen ser brujas.
Una novela en la que se mezcla realidad con fantasía y leyendas canarias (la de esa bruja cuyo marido se fue a Cuba hace años y ella vuela una noche a La Habana para acostarse con él y tener un hijo, y le roba el pañuelo como prueba de que estuvo con ella y el niño es suyo), en la que te va presentando a todas las locas que han terminado en el manicomio por creerse brujas, por serlo, o porque hartas de los golpes y el maltrato, acaban trastornadas.
Un retrato de la violencia machista consentida y naturalizada (no hay ubicación temporal clara de la novela, puede ser de los años iniciales de la postguerra a los 70, pero sólo algún retazo de la historia, alguna frase te permite ubicar alguna época) y cómo las mujeres -estas brujas- intentan escapar de ella con los medios que tienen a su alcance.
¿Y son brujas? Bueno, se dice que se quitan el pellejo (de anciana) por la noche y vuelven a ser bellas y se van a bailar a las fiestas y a divertirse con los campesinos, los pescadores, los pastores. Y alguien las ha visto volar alrededor de la luna, riendo felices.
Toca decidir si esta es la historia de unas mujeres que, por una u otra razón, se vuelven locas y -en su locura- se creen brujas, o es la historia de unas brujas que -por su comportamiento poco convencional y comprendido por la sociedad- son tomadas por locas.