Este libro, traducido a más de veinte idiomas, recoge el testimonio de la sanación de Emiliano Tardif (1928-1999). En 1973, siendo provincial de la congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón en la República Dominicana, cayó enfermo de tuberculosis. Trasladado a Canadá para ser tratado, experimentó la sanación de su enfermedad mediante la imposición de manos de varios miembros de la Renovación Carismática. A partir de ese momento, se sintió llamado al ministerio de la predicación del Evangelio, proclamando a un Cristo vivo, lleno de compasión y misericordia, especialmente hacia los enfermos y los pecadores. Su ministerio ha estado acompañado de signos, milagros y curaciones.
En este libro el P. Emiliano Tardif nos cuenta como se unió a la Renovación Carismática tras la sanación de su enfermedad, su trayectoria y los milagros de los que ha sido testigo a lo largo del mundo. El objetivo del autor es mostrar lo dicho en el título, que Jesús está vivo y sigue curando enfermos, sanando heridas interiores y expulsando demonios, tal como se cuenta en los Evangelios. Es una buena introducción a este movimiento -la Renovación Carismática- de la Iglesia Católica.
Emiliano Tardif es un sacerdote que se dedicó a la evangelización, vinculado a nuevos carismas. Es siervo de Dios, y ahora tiene iniciado el proceso de beatificación, pero está complicado por su vinculación con Vassula.
“¿Qué de extraño tiene que nuestro Dios haga maravillas, si Él es un Dios maravilloso?”
Un libro lleno de poder y sabiduria. Pareciera imposible que alguien pueda dudar de la Fé católica y del Amor de Dios después de leerlo.
La cantidad de testimonios de sanación y de milagros que menciona el padre Tardif es impactante, y la manera tan clara y, a la vez, humilde y empática en la que explica todo me parece admirable.
Si pudiera, le daría 10 estrellas del cielo. Definitivamente un libro delicioso que cambio mi vida para siempre y la de mi papá. No esperaba que fuera un libro de amor y precisamente de eso trata, del amor más hermoso de todos, el de Dios a sus hijos, ya no tengo dolor, y sonrio mas...ya no falta nada, lo tengo todo. te tengo a Ti.