Colombia asoma a 1989 en medio de una crisis profunda de legitimidad de las instituciones y de alteración del orden público. Una conjunción de fenómenos violentos - narcoterrorismo, paramilitarismo y guerra sucia, guerra entre los carteles de Medellín y Cali, guerra entre esmeralderos, violencia guerrillera-, tienen al gobierno contra las cuerdas, y la estabilidad política y social amenazadas.
1989 de María Elvira Samper llegó a mi en una de las tantas conversaciones que tenemos los colombianos sobre la época de la violencia del narcotráfico. Siempre hay alguien que conoce a alguien al que le mataron su familia, siempre hay alguien que estaba ahí el día que pusieron una bomba. Incluso para los que no lo vivimos directamente, esta época -marcada por el terror- es un denominador común de nuestro país.
Fue en una de esas conversaciones cuando mencionaron que María Elvira Samper había publicado un libro sobre el año más violento de Colombia. ¿Acaso existe un año más violento que todos? ¿No estamos cada vez peor?
Este texto está divido en tres partes, la primera de ellas es una contextualización de las condiciones dadas para que sucediera todo lo que pasó en 1989 -imposible no pensar en Orwell-. En la seguna parte, la autora emprende la tarea de describir mes por mes cada una de las atrocidades que se presentaron y del papel del expresidente Virgilio Barco para sobrellevarlas.
¿Y qué pasó?
Exterminio sistemático de la Unión Patriótica -partido que surgió de uno de los procesos de desmovilización de las FARC-EP y simpatizantes-, fortalecimiento de las autodefensas y movimientos paramilitares, amenazas y atentados contra periodistas y medios de comunicación que denunciaban las actividades del Cartel de Medellín, la guerra de los carteles, equipos de fútbol envueltos en escándalos de narcotráfico y corrupción, aviones secuestrados, aviones que explotan en medio del aire y candidatos presidenciales asesinados.
La descripción de estos hechos, y muchos más que quedan en el aire, el recuento de las víctimas mortales y el ambiente de un Estado que estaba fuera de control y contra las cuerdas, es el panorama desolador que nos muestra María Elvira Samper. Utilizando recursos y publicaciones de los períodicos de la época para contarnos lo sucedido.
La tercera parte, y final del texto, es una recopilación de entrevistas hechas a algunos de los protagonistas de la historia como lo son el expresidente Julio Cesar Turbay, Aída Avella, Oscar Naranjo y Rafael Pardo. Esta es tal vez la parte más interesante del texto, en tanto nos muestra una perspectiva más crítica de lo sucedido con 30 años de diferencia y todas las consecuencias que esta época tuvo para nuestro país. Desde una nueva constitución en 1991, pasando por los procesos de Paz con el M-19 y las FARC y terminando con la pregunta de si efectivamente todo pasado fue mejor.
Un libro con relevancia histórica, no sólo para no olvidar uno de los años más violentos de la historia reciente de Colombia, sino para entender la debilidad del Estado y las instituciones ante el poder corruptor que alcanzaron el narcotráfico, las guerrillas, grupos paramilitares y otros grupos al margen de la ley. Hace un recuento interesante, más no apasionante, de los hechos ocurridos en este periodo.
1989 marcó uno de los capítulos más dolorosos y sangrientos de la historia colombiana. En este libro Maria Elvira Samper narra desde la objetividad periodística cada uno de los sucesos violentos que ocurrieron y marcaron los siguientes años en el país. El libro es casi terapéutico, pone en evidencia los antecedentes de los hechos y su desenlace (que en muchos casos ha sido y sigue siendo la impunidad absoluta). Para los colombianos que vivimos semejante violencia y sevicia, es una manera de poner en perspectiva histórica todo lo que pasó y para las nuevas generaciones, es un llamado de alerta para evitar que la historia se repita. Un libro que aunque doloroso, debe ser leído por todos los colombianos.
Un excelente libro para entender un poco más de esa sangrienta época que no recordamos porque éramos niños. Fue sin duda un gran desafío para un estado débil sin experiencia para contener la sanguinaria forma de actuar de los narcotraficantes. Fue la gran labor de muchos: políticos, militares, periodistas entre otros lo que nos ayudó a salir de es dura época. Que se terminen las series, las camisas y los homenajes al asesino de Pablo Escobar que no nos representa.
Un libro muy dramático pero necesario. Bien escrito en una prosa continua y consistente y además con la suficiente documentación y referencias que refrescan la memoria para quienes lo vivimos y evitan poner en duda los acontecimientos citados, para quienes no lo vivieron.
Podría haber sido catalogado como una novela de ficción, violencia y horror. Desafortunadamente, es un testimonio del durísimo año de 1989 que vivió Colombia y que estuvo a punto de convertirla en “un país no viable”, tal como lo expresaron varios organismos internacionales. Debe ser un texto de referencia para compartir y mantener vivos los recuerdos y los grandes riesgos; todos los colombianos, independiente de la ideología que apoyemos tenemos la responsabilidad de evitar una repetición de los horrores de esa época.
El narcotráfico que venía desde la década de los 70, creciendo y corrompiendo con el “dinero fácil” a muchas instituciones y personas, se sintió invencible y con la suficiente capacidad de tomarse con violencia extrema y miedo el país y así dominar a la sociedad colombiana. A la guerrilla que décadas atrás se había iniciado como movimiento político le llegó la contaminación del negocio de la droga y se transformó en un grupo con ansias de poder y convicción de tomarse el gobierno. No siendo esto suficiente surgieron grupos privados de paramilitares que se salieron de control, arrasaron sin freno a la UP el partido de izquierda cercano a las FAR, generaron alianzas inconcebibles con el ejército para combatir los movimientos guerrilleros y aportaron una significativa cantidad de muertes a un país agobiado.
Finaliza con una serie de entrevistas valiosas y valientes con protagonistas de esa época que lucharon con valor y entrega por no entregar el país a los movimientos ilegales y sembraron las bases para que a pesar de todo, Colombia en las siguientes dos décadas pudiera avanzar.
1989 fue definitivamente el año mas violento en Colombia. El libro lo encontré sorpresivamente fácil de leer a pesar que consigna todos los detalles de los multiples asesinatos y crímenes de lesa humanidad planeados por el cartel de Medellin en manos de Gonzalo Rodriguez Gacha y Pablo Escobar para evitar a toda costa la implementación de la extradición en Colombia. La topografía nacional supuso un reto para el Estado colombiano para ejercer control sobre su territorio y su incapacidad para hacerle frente a las guerrillas origino las llamadas autodefensas, grupos de civiles armados legítimamente por el gobierno para defenderse. Estos grupos terminaron por convertirse en paramilitares, que con el apoyo del narcotrafico persiguieron a las guerrillas tanto en el monte como en las calles, matando varios de sus lideres politicos y acribillando la Union Patriótica (UP), partido politico comunista.
Me encontré en este libro una pequeña biografía de Virgilio Barco, Presidente de Colombia (1986 - 1990), sucesor de Belisario Betancur quién fue el primer presidente que busco una desmovilización de las FARC y su retorno pacifico a la sociedad, sus acuerdos dieron origen a la UP. El narcotrafico y los capos de la droga se convirtieron en el principal objetivo del Estado durante el gobierno de Barco. Estados Unidos, principal consumidor de droga, presionaba a Colombia para controlar la producción cuando en el norte no sé hacia nada para controlar la demanda. En términos generales, el fin de la década de los 80 fue un periodo sangriento como el resto del siglo XX, esta vez no a manos de bipartidismos y guerras políticas, sino a manos de civiles alzados en armas y financiados con dineros ilegales que lograron tener en jaque al gobierno por varios años, la época más oscura que ha vivido Colombia desde su independencia.
Me lo terminé de leer hace días, aunque apenas ahora lo añado. Creo que es un buen libro, se nota que la autora realizó un buen trabajo periodístico antes de escribirlo, contiene muchos sucesos que yo en serio no conocía (y eso que me encanta leer y ver documentales que tengan que ver con la historia de mi país) y me ayudó a ahondar y entender otros más que sí conocía, pero con el contexto en general fue más entendible aún.
Algo que no me gustó es que considero que la autora fue muy repetitiva con algunos sucesos y todo el tiempo hablaba de Virgilio Barco jajaja obviamente es un personaje muy importante para este año 1989 por ser el presidente de aquella época, pero creo que fue excesiva la cantidad de veces que lo nombró.
Me gustó mucho el orden cronológico con el que narró todos los acontecimientos de este año y las entrevistas que incluyó después de terminar dicho orden.
Por último, es triste saber que en realidad muchas de las problemáticas que se describen en este libro siguen ocurriendo en la actualidad colombiana, ojalá Colombia se pudiera librar de todo este legado de horror y daño que no solo ha estado presente en la década de los 80s, sino desde mucho más atrás.
Me gustaría que las personas se empararan más de todo esto desde el lado de las victimas y todas las consecuencias que esta época trajo no solo para las personas que perdieron a sus seres queridos o tuvieron pérdidas materiales, sino para la sociedad colombiana como tal. Eso implicaría dejar a un lado la glorificación de la violencia y del dinero fácil y entender que ese realmente no es el camino. Quien no conoce su historia está condenado a repetirla.
Hace poco me vi una entrevista del hijo de Pablo Escobar y estuve de acuerdo con cada una de las palabras que dijo. Qué triste que las series que están en plataformas de streaming se encarguen de camuflar todo este mundo tan horroroso y hacerles creer a los jóvenes que está bien seguir el mismo camino.
Un libro obligatorio para entender la Colombia de los años 80. Esta pieza periodística es un ejemplo de trabajo riguroso y bien pensado. La autora recopila, basada en distintas fuentes, los eventos históricos más importantes del final de la década de los 80 en Colombia. En especial del año 89 el más violento en la historia reciente de este país. En aquel entonces, con un Estado débil y anacrónico, el narcotráfico en su auge, las guerrillas, el nacimiento del paramilitarismo, hubo un baño de sangre que costó el genocidio de un partido político entero, el asesinato de jueces, periodistas, políticos, ministros, defensores de derechos humanos, ciudadanos inocentes. No se imagina, nadie en ninguna parte del mundo lo sanguinaria que ha sido la historia de Colombia, un país violento desde su fundación, que alberga las historias más horripilantes que se pueden encontrar en las Américas y que gracias a su historia plagada de desigualdades y atrasos, nos permite entender el por qué de las cosas que ha sucedido ahí. Lastimosamente la narrativa moderna de ficción ha convertido historias de degradación en hazañas dignas de ser contadas en series de TV. No, los narcos no son cool. Un libro obligatorio para preservar la memoria.
El libro se divide en dos partes. La primera es una cronología donde se detallan los hechos violentos ocurridos durante todo el año y la segunda son entrevistas a algunos analistas y protagonistas políticos de aquella época para tratar de esclarecer un poco las razones que desencadenaron esa espiral de violencia. Creo que es una lectura que cualquier colombiano debería hacer, ya que parte de la situación actual tiene muchas similitudes con aquella época, y que, a pesar de la constitución del 91, todavía hay actores que creen que están por encima de la ley, lugares donde el estado no hace verdadera presencia, y que hace falta superar la intolerancia y la desigualdad social. Un aspecto notable es descubrir el importante papel del presidente Virgilio Barco, un presidente del que no se habla mucho, pero, de acuerdo a lo que deja ver el libro, tuvo una gran influencia en la construcción del cambio político posterior al 91.
Doloroso, pero necesario. Un recuento de uno de los momentos más críticos de nuestra historia. Quienes vivimos esa época aún no podemos desterrar de nuestra memoria tantas imágenes tan dantescas como la bomba contra el DAS. Muchas víctimas inocentes, todos tuvimos alguien cerca que se afectó de una u otra manera.
Excelente documento histórico y muy bien documentado.
Homenaje a miles de inocentes desaparecidos, asesinados como efecto colateral de una guerra irracional, como casi todas; también homenaje a Lara Bonilla, Galán, Antequera, Pizarrón y miles más que creían en sus justas causas y/o realizaban su trabajo de manera honesta y valiente.
Que no vuelva a ocurrir, que no, que no, que no.............
Leerlo justo después del ensayo de Malcolm Deas sobre Virgilio Barco fue una suerte de esa que los lectores desordenados solo tenemos una vez en la vida. Samper logró un libro sencillo sobre un momento complejo, con un maravilloso prólogo de Francisco Gutiérrez Sanín que ayuda a abrir un debate muy interesante sobre una coyuntura fundamental, a mí juicio bisagra entre la Colombia del siglo XX y la del siglo XXI. Este libro es u a excelente introducción a ella.
This is one of the worst years in Colombian history. However, it is easy to get distracted for how unorganized the book is, the many spelling mistakes you find, the repetition of entire paragraphs around the book. It is unfortunately since it’s an important topic and time in history.
Un año aciago para los colombianos terror, bombas y merte por todo llado. Un año que fue los mas parecudi a una guerra gracias a los carteles que tenian tomado y estigmatizado todo y a todos los grandes dirigentes.
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Es un buen libro, me aproxime a el durante el encierro en la pandemia. Desafortunadamente algunas entrevistas de la parte final me parecen en extremo largas, detalladas, y perdidas del punto del libro.
Un libro muy interesante, bueno y fácil de leer. Pero también es de esos libros que te dejan con ese mal sabor por todo lo que vivió el país en esos tiempos.
Aunque me pareció algo dispendiosa su lectura por la enumeración exhaustiva de los hechos casi que día por día de 1989, este libro revive muchos traumas colectivos que vivió la sociedad colombiana en ese horrible año. Entre todos ellos, la herida gigante de la muerte de Galán todavía duele.
A pesar de liderar un estado casi fallido, sale bien librado el presidente Virgilio Barco cuando se evalúa su gestión en retrospectiva.
Definitivamente un buen retrato de una violencia incomparable en nuestro país. Una época de la cual, la solución fue igual o peor de sangrienta, con muertos que a nadie le importaron durante años.
Otro de esos libros indispensables para entender la historia de Colombia, pero tambien para entender que algunos de los hechos de aquella epoca se siguen presentando.
Un libro muy bien documentado que deja muy claro el estado del pais en aquella y epoca, pero que ademas sorprende saber como ha logrado levantarse de semejante barbarie.
Lo unico que no me gustó es que se repiten muchos parrafos, a veces incluso al pie de la letra, lo que hace que la lectura sea repetitiva. Pero no deja de ser un libro valioso y con mucha información importante.
Leer este libro es como devolverse al pasado y ver las noticias en Colombia en las que no había un día de sosiego y uno se preguntaba cómo sería vivir en otro país y de qué hablarían los noticieros en esos países en los que la guerra no los estaba desangrando.
A pesar de la tristeza que genera leer todo por lo que pasamos en uno de los años más cruentos de nuestra historia, es importante conocer todos los echos que detalla María Elvira Samper para tener una mejor visión de nuestro país y tener presente siempre que a ese pasado no podemos volver.
Muy bueno trabajo de recopilación. Una mirada a la historia que todos los colombianos debemos dar a uno de los peores años de nuestra historia. Año que marca un hito en el devenir del país.