3.5/5 Estrellas
Es verdaderamente notable como, la leyenda militar de Esparta y su papel en las decisivas victorias que alejaron el miedo a la invasión persa de Europa en el siglo V a.c., ha ocultado o ha invisibilizado en el imaginario occidental, la brutalidad que el estado Lacedemonio aplicaba en todos y cada unos de los estratos y clases de su sociedad.
El siglo V a.c. supone la cúspide del éxito espartano en el mundo griego, tras las victorias en la guerras médicas y su agónica victoria en la guerra del Peloponeso.
Sin embargo, en este siglo de victorias y éxitos, también se fue gestando la no tan lejana debacle que acechaba a los espartanos en el siglo IV a.c.
El libro empieza con una de estas semillas del desastre, el terremoto que asoló el Peloponeso y que tuvo su epicentro en Esparta en el 464 a.c, que destruyo las aldeas que conformaban esta ciudad-estado y alentó la rebelión de ilotas mesenios y laconios que se atrincheraron en el monte Itome, así como la muerte de miles de personas de todas las clases sociales.
La rígida estructura social espartana y las tremebundas condiciones requeridas para alcanzar la condición de espartiata (ciudadano), de pleno derecho, junto con la continua sangría de muertes en las múltiples guerras que la ciudad mantuvo a lo largo del siglo V por todo el mundo griego, constituyeron la segunda semilla que llevaba a su destrucción: en sus mejores momentos la ciudad contó con 8000 ciudadanos-soldado. La élite militar, los mejores, pero muy pocos. Este número fue disminuyendo drásticamente a lo largo del siglo.
El halo de invencibilidad y su jactancia de no rendirse jamás, ayudaba a los espartanos a vencer muchas batallas, antes incluso de empezarlas. Todos los soldados de la Hélade les tenían pánico.
Hubo un episodio clave en el transcurso de la guerra del Peloponeso, que contribuyó a acabar con este mito y que hizo mucho daño a los espartanos. En el 425 a.c.. en el curso de una acción ateniense en Mesenia, cerca de la antigua Pilos, un importante contingente espartano, se vio aislado y bloqueado en la inhóspita isla de Esfacteria. Entre los soldados espartanos bloqueados, se encontraban varios centenares de ciudadanos espartiatas, los que nunca se rendían. Tras varios meses de bloqueo, negociaciones infructuosas (los espartanos se resistían a perder un número tan importante de su insustituible élite militar), los demagogos atenienses y los inflexibles espartanos no pudieron llegar a un acuerdo.
Finalmente los atenienses, que dominaban el mar y bloqueaban el aprovisionamiento en la isla y la posible ayuda espartana desde tierra, pero que temían las tormentas al acercarse el invierno, se decidieron a atacar, pese al temor que les inspiraba un enfrentamiento en tierra con los locos lacedemonios.....y lo que nunca había ocurrido pasó: casi doscientos espartanos, espartiatas, se rindieron. Nadie se lo creía, ni los atenienses, ni los propios espartanos, que se apresuraron a privar de la ciudadanía a estos hombres, que fueron llevados a Atenas como un tesoro nunca visto.
El libro se entra en este episodio de Esfacteria, presentándonos los distintos aspectos de esta sociedad tan peculiar y tan brutal. Nos cuenta algunos aspectos de la vida de los niños y de las mujeres que son muy interesantes. Desarrolla personajes que participan en estos episodios históricos y nos permiten descubrir esta sociedad desde dentro y que no me han parecido especialmente brillantes. Si tengo que escoger, me quedo con las mujeres: Damatria y Andreia. El papel dicotómico de la mujer en esta sociedad, como víctima y como parte fundamental en la transmisión y mantenimiento de la estructura social y la ideología es muy importante.
Lo que menos me ha gustado es la narrativa, creo que es bastante mejorable y no te acaba de enganchar. La descripción de los distintos episodios de los sucesos de Esfacteria son confusos por momentos, faltan mapas, esquemas que es algo sencillo de incluir y que facilitan la comprensión de los hechos. Me fastidia bastante estar continuamente acudiendo a internet para recabar información.
La parte que hace referencia a la guerra naval y a la vida, combate y maniobras de las trirremes, muy bien. Aunque tiene poca cabida en esta obra.
Creo que una nota de 3.5 estrellas es justa. No es una novela histórica brillante, pero cumple. Eso si, si la comparas con El Espartano, que tiene una estructura similar, no le llega a la suela del zapato.