Desde la Gran Pirámide, los continentes sumergidos, los misterios del Nuevo Mundo,acontecimientos apocalípticos, monumentos inquietantes... hasta las civilizaciones perdidas quesiguen despertando el interés de investigadores alrededor del mundo..Existen indicios de que el pasado de la humanidad es mucho más rico y recóndito de lo que hastaahora sabemos. Por eso vale la pena indagar si puede defenderse razonablemente la posibilidad decivilizaciones anteriores a la historia conocida. Esas que podríamos denominar civilizacionesproémicas. Partiendo de la visión de la historia de la humanidad aceptada hoy en día por laarqueología, la antropología o la etnografía, analizaremos si existen discordancias, anomalíasindicativas de que semejante versión pueda estar equivocada en algunos de sus presupuestos.¿Cuáles son las evidencias que se nos presentan en ese brumoso dintel que media entre la realidad yla ficción? Desandemos el camino desde nuestros días hasta el verdadero principio de la civilización.
A veces para determinados autores, en exceso tremendistas todo sobre las antiguas civilizaciones se achaca a la famosa Atlántida o a conocidas civilizaciones que ejercieron su "influencia " para no reconocer que no saben cómo esa civilizacion pudo alcanzar esas cuotas de conocimiento. Aquí el autor pone el foco en desmontar ciertas ideas preestablecidas y tratando en ocasiones de darle un enfoque más creíble.
Excelente. El autor va examinando las hipótesis y conjeturas de muchos autores que creen en una civilización madre: la Atlántida, el continente Mu o similar. Nos muestra los edificios supuestamente imposibles de edificar con los medios de nuestros antepasados y revela cómo lo hicieron: no mediante tecnologías avanzadas o de extraterrestres, sino con ingenio y tozudez humana. A pesar de lo científico, el libro resulta fácil y agradable de leer. Reseña más larga en mi blog: https://nouw.com/cwidmann/donde-estab...
Está lleno de datos precisos que arrojan un poco de luz a los grandes enigmas de las civilizaciones del pasado. Pero claro, eso igual mata el gusanillo de la curiosidad, la magia y la ilusión por pensar que tuvimos antepasados que se parecían a los de la famosa versión de la Atlántida de Disney. De cualquier modo, lo recomiendo.