En Kitarô Nishida tenemos representada emblemáticamente la filosofía japonesa de la primera mitad del siglo XX. Nishida vive y piensa en la encrucijada: entre Oriente y Occidente, entre filosofía y religión, entre budismo y cristianismo, entre zen y amidismo.
El primero de los tres ensayos que componen este libro sintetiza su concepción de la experiencia estética. El segundo refleja su esfuerzo por buscar un nuevo modo de pensar, una lógica distinta de la habitual. El tercero resume su filosofía de la religión, tal como la concibe en el último año de su vida, cuando trata de conjugar la lógica del «Lugar de la Nada» y la «Cosmovisión religiosa».
La idea central que sirve de hilo conductor a estos escritos es la invitación a salir de la estrechez del propio ego y abrirse a la amplitud y profundidad sugeridas por conceptos orientales tan ricos de contenido como son la Nada y el Vacío. No se trata, ni mucho menos, de nihilismos; todo lo contrario: Nada y Vacío son las nociones más cercanas a las manejadas por el pensamiento occidental cuando habla de Ser, Realidad y Absoluto.
Nishida trataba de escapar de los dualismos propios de la filosofía europea (cuerpo vs. mente, inmanencia vs. trascendencia, etc.) superando la dialéctica hegeliana y sumando la intuición —tan apreciada por los fenomenólogos—. Para ello, incorporó en su quehacer filosófico algunos elementos del budismo mahayana (que significa “gran vehículo” y que asegura que todos los seres pueden alcanzar la iluminación), mucha hermenéutica y no pocos “juegos del lenguaje” con la finalidad de subvertir las contradicciones —a la luz de la lógica tradicional o, como el la llama, “objetiva”— en que lo sumirían algunas de sus afirmaciones, v. gr., “identidad de opuestos”, “inmanencia trascendente”, etc. Los resultados conseguidos por Nishida siguen siendo problemáticos y debatibles, pero por lo mismo, objetos de estudio.
El principal problema filosófico contenido en esta antología es el de la experiencia religiosa y qué tan cercana (o no) está del misticismo y la escatología. Así que si no te interesa la filosofía de la religión, te molesta la hermenéutica o buscas una exposición de la filosofía oriental “clásica” o del budismo japonés, en definitiva, este NO es el libro donde buscar.
Mucho menos te lo recomendaría si es tu primera aproximación a Nishida o al ensayo filosófico escrito en el s. XX.
Una lectura que realmente impactará a los creyentes. Hay, desde mi punto de vista, una idea interesante que es la del Dios contradictorio. Parte de la premisa de la existencia de un dios y de la necesidad de una religión para el bienestar humano. Aunque comprensible su postura, dada la temporalidad de la obra, resulta anacrónica respecto a los pensadores occidentales del siglo XIX, e inclusive algunos anteriores.
¿Vale la pena la lectura? Yo creo que es omitible. Solo vale la pena su pequeño ensayo sobre la belleza.