El relato personal, lleno de emoción y amor, de dos artistas contemporáneos de primer nivel, los pintores Lucio Muñoz y Amalia Avia, vistos a través de la mirada de su hijo.
Rodrigo Muñoz Avia nació en Madrid en 1967. Estudió Filosofía en la Universidad Complutense y se formó durante tres años en la Escuela de Letras de Madrid.
Su última obra, publicada en 2021, es "La tienda de la felicidad", una novela epistolar que narra la vida de un personaje entrañable y disparatado que se relaciona con el mundo a través del correo electrónico. En palabras de Rosa Montero: "Humor, amor, un protagonista inolvidable y un poso de irremediable melancolía en esta reinvención de la novela epistolar que, bajo las risas, hace un agudo retrato de la fragilidad humana y del absurdo de la vida".
En 2019 publica "La casa de los pintores", un libro en el que narra la vida con sus padres, los pintores Lucio Muñoz y Amalia Avia, un testimonio privilegiado de la vida familiar y profesional de estos dos artistas de primer nivel.
Entre sus primeras novelas, la de mayor éxito es Psiquiatras, psicólogos y otros enfermos (2005), con múltiples ediciones y traduciones. En 2007 publicó se segunda novela, Vidas terrestres, y en 2015 la tercera, Cactus, con el humor de nuevo como principal seña de identidad.
En el campo de la literatura infantil destacan las novelas Los perfectos, Mi hermano el genio y El signo prohibido, con las que obtuvo el Premio Edebé en los años 2007, 2010 y 2015. Ha publicado novelas juveniles, como Lo que no sabemos (Premio Jaén, 1996) o la última, La jaula de los gorilas, 2011, sobre el tema de la corrupción política.
Ha obtenido el Premio SGAE 2014 de Teatro Infantil, con la obra Un monstruo en mi país, fábula moral sobre el tema de la desigualdad, el racismo y la exclusión social.
Asimismo ha trabajado como guionista de cine, colaborando con su hermano Nicolás Muñoz en los guiones, por ejemplo, de los largometrajes Rewind (1998) y Animales de compañía (2008), dirigidos por el propio Nicolás Muñoz.
Fuera de la ficción destacan los múltiples escritos sobre la obra de sus padres, los pintores Lucio Muñoz y Amalia Avia, pero también de otros artistas. Realizó igualmente la labor de compilación e introducción de dos libros especialmente queridos por él, uno sobre su mejor amigo, un alpinista fallecido en el Himalaya (Alfonso Vizán, un pirata en la montaña, 2004) y otro sobre los escritos que dejó su padre (Lucio Muñoz, el conejo en la chistera, 2006).
Rodrigo Muñoz Avia vive en Madrid, está casado y tiene dos hijos.
En realidad es un 4, 5. Este libro me ha gustado mucho, sobre todo cómo el autor describe la relación con sus padres, en la que se observa mucha, mucha admiración. Es un homenaje a sus padres, Amalia Avia y Lucio Muñoz, en su faceta de pintores y también en su papel de padres.
Un libro ameno y fácil de leer, que permite entender cómo fue la vida íntima de una familia enfocada en la pintura en la segunda mitad del siglo XX. Su lectura permite responder preguntas sobre que, porque, como, cuando y para que pintaban desde la perspectiva del hijo menor, involucrado en la obra de sus padres.
Precioso libro! Rodrigo de manera excelente nos narra visión de su familia, sus padres, ambos pitores, con un cariño especia a la figura de su madre, siempre manteniendose en un segundo plano, siendo una pintora exceente.
No me pudo gustar más este libro. Fue una maravilla sumergirme en el universo de los Muñoz Avia y ver el respeto, la admiración y el profundo amor con el que Rodrigo habla de sus padres y de su infancia. "No hay más patria que la infancia", dicen.
Me leí el libro en tres días. Demasiadas coincidencias. Un padre de cabeza de familia artista, una época como la de la serie Cuéntame, una casa donde la madre solo estaba rodeada de hombres... Lo cierto es que me ha revuelto mucho, no me lo esperaba pero ha sido como ver un álbum de fotos de la familia de otro pero en la que a la vez reconocidas mucho la tuya, en lo bueno y en lo malo. De fácil lectura... Mis cuatro estrellas son cuatro y media. Lo recomiendo, y si es en verano entonces lo recomiendo más.