O Mi inocente duque, también.
¿ Qué tendrán las novelas de espías que nos apasionan tanto?
¿ Y si está ambientada en la eterna lucha de poder entre Inglaterra y Francia durante el reinado de Jorge III? ¿ Y, además, con una portada tan pero taan misteriosa?
Nicholas ha tenido elección para ser espia de su país. Tiene una familia que le adora y él también les adora. Es un amor. Impetuoso. Pero para el es muy importante la confianza.
Olive no ha tenido elección y eso ha marcado su personalidad, su carácter y a quién abrir las puertas de su corazón.
Ninguno de los dos se buscan pero cuando se encuentran no hay marcha atrás y resultan ser una grandísima sorpresa el uno para el otro aunque haya trabas y piedras por el camino. Alguien que se cree con derecho a decidir por Olive, el tío Cox, un malo de los de siempre, malísimo, pero no es el único.
Los secundarios son todos maravillosos, Olive tiene que ganárselos después de hacer que la odien.
Hay tiempo para sufrir, para amar, para odiar, para reír y también para llorar.
Y, también, hay tiempo para una pareja que si Miranda quiere, y esperemos que si, dará mucho que hablar porque ella no tiene pelos en la lengua.