Esta es la descarnada y conmovedora historia del escuadrón de la un grupo de homeless que sobreviven en las calles del Centro Histórico de esta nueva Ciudad de México.
El Tonaya no perdona es una pieza de violentísima textura y lenguaje crudo que pone la mirada en la herida supurante de aquellos grupos que viven en el margen de lo social, lo familiar, lo sentimental, lo humano.
«Así, ñero, vivir en las calles de esta ciudad es romperse la madre, pelarle los dientes al destino, saber que ésta es tu última pinches oportunidad de ser algo, pese a que este #ser algo# signifique pasar hambre, entrar en delirios, tirarse de cabeza, hacerse daño, morirse a deshacerse. la calle es del escuadrón y el escuadrón somos el salva, el chaparro, el ojitos, la güera y yo».
Edson Lechuga es un escritor y poeta mexicano nacido en 1970 en Pahuatlán de Valle, Puebla.
Su formación académica incluye estudios en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una licenciatura en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona y otra en Periodismo por la Universidad de San Martín en Lima. Además, realizó un posgrado en Escritura Narrativa en la Universidad de Barcelona y participó en seminarios de cine documental impartidos por Patricio Guzmán y Mercedes Álvarez en el CCCB de Barcelona. Lechuga ha residido más de once años en España, donde ha desarrollado gran parte de su carrera literaria y artística.
A lo largo de su trayectoria, Lechuga ha publicado más de diez libros en México y España. Entre sus obras más destacadas se encuentran las novelas Luz de luciérnagas, Gotas.de.mercurio y El Tonaya no perdona, esta última reconocida con una mención honorífica en el Premio Internacional de Literatura LIPP 2018 .
También ha incursionado en la literatura infantil con Elefantes y papalotes y en la poesía con *El canto de los búhos. Su libro de relatos soledad.piedra fue seleccionado como uno de los diez ganadores del premio Cosecha Eñe de 2012
Además de su labor como escritor, Lechuga ha colaborado en diversas revistas y periódicos, como Letras Libres, El País, La Jornada y El Universal. Ha impartido talleres de creación literaria en instituciones de México y España, incluyendo la Escuela de Escritores de México y la Universidad del Claustro de Sor Juana. También ha trabajado en proyectos de poesía sonora, como nueve.de.espadas, y fue voz líder en el ensamble Poética Shakti.
Actualmente, mantiene el blog "Yo no soy Edson Lechuga", donde comparte reflexiones y textos literarios.
7 días y 208 páginas después. El primer libro que leo del autor, y que tenía en la lista de pendientes.
Un gran acierto de este libro fue suceder en el centro, describir las calles que uno conoce, revivir los olores, las experiencias, y por qué no, introducirnos a un escuadrón de la muerte que bien podría ser real. ¿Por qué no podría ser real? Hay personas en situación de calle, básicamente en todos lados.
Es duro, es real, y es algo que esta a la vuelta de al esquina. Todos los conocemos, pero la mayoría los ignoramos.
Es un libro fiel, pero con el que me costó conectar. No creo que agregué mucho a los que los que crecimos en el centro, conocemos.
No habrá reseña, pero me apuntaría algo más del autor.
El lenguaje es una chingonería, asombra, envilece, gargajea y abrillanta el olor a meados, a costras, a mugre.
Me cae que la voz narrativa se pasó de puritita verga... chéquense el inicio de novela que, para mí, es uno de los más cabrones con los que me he topado
ábranse a la verga, tercermundistas, que ya llegó su gotita∙de∙miel, dice el lauro y todo el escuadrón se pandea. se tuerce. se dobla. saben ellos quién es el padre y el hijo y el espíritu santo en la puta calle. además el lauro viene cargado de calor: caliente. algo le relumbra debajo del chaleco y le hierve en el aliento y en la mirada.
tonaya:
la puritita sangre de dios,
caldito levanta∙muertos,
besito de mamá,
aliento de tonatiuh: tonaya.
Así hay un chingo de escenas, escenitas, escenotas bien cabronas: la cojida del la güera que no es güero con el chaparro, la calle, la esquina, la espalda de la ciudad; el chaparo contemplando las hormigas en su casa...
ahí les baila otra:
"y el queso∙de∙puerco es para los puercos, carnal. pero todo depende de las ganas que tengas de vender lástima, ñero. si te levantas de veras jodido y tristeando, seguro te cae comida y varo; pero si te levantas contento y con ánimo, con ganas de salir adelante, entonces la vida se te adelanta y pura de árabe: para que se eduque, lulú; para que aprenda que no hay que andar poniéndose contento. para que escarmiente y entienda que la mera felicidad es estar bien triste."
Tan chido y gosozo y culero está el lenguaje que me quedo ahí, en la poesía concentrada de cada sílaba y no puedo traspasar, conectar del todo con el dolor de los personajes: el lenguaje los embellece, los realza, los glorifica... el lenguaje me maravilla y emociona...
tengo todo el libro subrayado con estos bloquecitos que leidos así, al azhar, me maravillan. El pex ( si es que hay pex) es que la trama no existe, que es sólo un recuento de cómo llegó a la calle el escuadrón de la muerte... y, al final un, siento, poco forzado final que intenta amarrar las cosas... y el vértigo que le podría haber dando la acción de pegarsele a uno de ellos y seguirlo seguirlo hasta el final, no existe.
Además, las imágenes, las fotitos impresas, más que aportar, le restan... palidecen antes las imagenes que si brillan, creadas con el puro lenguaje, y les quietan, les chupan luz... ¿Por qué estarán ahí? a lo mejor estoy muy güey y no le agarré la onda.
De todos modos estoy muy impresionado con lo que hizo el Edson y quiero seguir abriendo mi todo subrayado libraco para arremeter con mi hocico y succionarle el tonaya incrustado en cada oración.
Esta trama late y vibra en el submundo de México DF con unos personajes complejos que luchan contra sus propios demonios mostrando pequeñas pinceladas de humor negro junto a una crudeza gris y real, abrumadora. Una absoluta exploración de la condición humana. Esta versión en audio y narrada por el autor ha resultado ser una maravilla.
El autor retrata muy bien el ambiente callejero de la Ciudad de México. Toda la cultura de los “despreciados” por la sociedad está muy bien marcada. Sexo, drogas, homosexualidad, sueños, esperanza y realidad son los tópicos de esta novela. ¡Me encantó!
Me gustó, y creí que el principio de echo es divertido, pero conforme avanza la historia se vuelve crudo y tan real que recuerdas a todos los vagabundos que ves por las calles. Cada uno tiene su historia pero aveces hasta ellos mismos no la recuerdan