"Todos los días que Gonzalo iba a subir a comer o a cenar a casa, Isidoro planeaba conversaciones interesantísimas sobre su vida, sobre alguna historia del barrio, sobre un libro que había leído. Y luego todas esas expectativas se desinflaban mientras Gonzalo devoraba lo que Isidoro había cocinado y este se limitaba a mirar cómo lo hacía. Verle disfrutando mientras comía era, probablemente, lo más cercano a darle placer real que iba a estar nunca."
"Vivan los hombres cabales" es un melodrama comprimido protagonizado por el monitor sustituto de un gimnasio vallecano, una anciana con alzheimer y una de aquellas travestís que no hacían canción moderna ni servían para animar cumpleaños infantiles.
Vivan los hombres cabales es la historia de Isidoro, un hombre que cuida de su anciana madre por el día y actúa en un tugurio de travestis por la noche. La vida siempre le ha negado a Isidoro el placer de sentirse amado o deseado, pero una noche sale al escenario y descubre entre el público a su vecino del tercero, un magnífico ejemplar de hombre como los que salen en los vídeos porno de internet. La vida concede por fin un disparo a Isidoro y él no piensa desperdiciarlo. A veces la gente normal se cruza por la calle con extrañas familias y se da la vuelta para mirarlas con la nariz arrugada. Vivan los hombres cabales es una historia acerca de las carambolas que sirven de Big Bang a estas extrañas familias. Una historia sobre la eclosión del deseo enquistado, la precariedad emocional y los momentos clave que sentencian la vida de las personas.
“Vivan los hombres cabales” es un brillante melodrama queer castizo con una importante dosis de oscuridad que le da aún más verosimilitud.
Las andanzas de un transformista cincuentón de barrio obrero (que por el día cuida a su anciana e impedida madre y por la noche se transforma en una estrella clásica de cabaret) están impregnadas de una mezcla entre ternura, egoísmo y pathos tan real como la vida misma. La irrupción en el bloque de un joven y misterioso adonis trastoca la vida del protagonista y también la del lector.
Guillermo Alonso es capaz de crear un mundo reconocible, en el que los olores de la cotidianidad de cualquiera son el mapa en el que todo transcurre. Brilla cuando describe sentimientos y acciones, y es capaz de poner a sus lectores en tesituras morales ordinarias de lo más oscuras.
Con su segunda obra la editorial niñosgratis* se confirma como la gran revelación en el mundo de las letras de nuestro país. Leer esta obra después de “Salvemos La Jarapa” nos muestra que estos editores han encontrado un hueco en el que dar espacio a obras que difícilmente encontrarían su lugar en otros sellos. niñosgratis* se ha convertido en poco tiempo en la casa del costumbrismo queer nacional.
El único problema del libro es que sabe a poco, es que se bebe demasiado rápido. Diva Gioconda merece un tocho de 700 páginas, una trilogía en tapa dura, una serie de detectives de Netflix de cinco temporadas.
VLHC es un melodrama como aquellos en los que una señora harta de perder el tiempo formaba una extraña familia, pero en lugar de una señora aquí el prota es un travesti vallecano con el que la vida ha sido un poco rácana en cuanto a darle oportunidades de sentirse querido y deseado. Estas son las historias que a mí me interesan ahora. No quiero historias de gente rica que sólo tiene problemas de melancolía. Quiero historias de gente que no se puede ir a Roma a que un chapero les dé paseos en vespa porque no tiene un duro. Quiero historias de familias que no fueron capaces de hacer hijos funcionales.
Tremenda bizarrada. Era uno de los dos asteriscos que me faltaban por leer y mientras lo hacía me preguntaba dónde estaba ese algo que lo hacía encajar. La representación estaba clara, y luego está la vergüenza de clase que dibuja siempre un ellos y un nosotros. Alonso transmite muy bien esa aura decadente construida a base de frustraciones y rencores, pero me seguía faltando algo. Entonces la trama revienta y mi cabeza se pone a revisar todas las señales que pasé por alto.
El cuidado a nuestros mayores, la obsesión tóxica de los amores platónicos, la atracción de lo prohibido que desdibuja los límites de lo correcto. ¿Cuánto somos capaces de no ver porque en realidad no queremos?
Una historia muy bien hilada. Y, como casi siempre con esta editorial, tengo que aprender a gestionarme los finales abiertos.
Si no tiene más nota es porque he echado mucho en falta ese tono literario en la narración que tal malacostumbrada me tiene la editorial.
Lo que está claro es que estos libros no te dejan indiferente.
Qué divertido y qué genial. Lo empecé por interés, lo seguí por cómo está escrito y lo terminé de una sentada. Adoro a los protagonistas y con el final me he hasta reído,, ya conocía a Guillermo Alonso por Arsénico caviar y mientras lo leía me lo narraba él. En fin qué bien qué guay a estas alturas del año ponerle a un libro 5 estrellas.
Una historia que Almodóvar robará cualquier día de estos. Señores mariquitas que viven realidades paralelas, lozanos jóvenes que huyen de su pasado y cargas octogenarias.
“Vivan los hombres cabales” forma parte de la Colección Asterisco de @niniosgratis, una serie de libros con temática queer en formato bolsillo (literal) que son una auténtica maravilla, tanto por la edición como por las historias que encierran en sus páginas (al menos los dos que he leído hasta ahora).
Isidoro es un hombre cuya vida está dedicada a cuidar de forma abnegada de su madre con Alzheimer. Por las noches se convierte en Diva Gioconda, actuando en un local de travestis donde encuentra ese reconocimiento y admiración que la vida le ha negado. Cuando una noche reconoce entre el público a Gonzalo, su joven vecino, Isidoro verá una oportunidad que dará un giro a su anodina existencia.
“Vivan los hombre cabales” es una historia acerca de la soledad, esa soledad que a veces va con nosotros incluso cuando estamos acompañados, y de esa sensación de invisibilidad ante el mundo y de todo aquello que estamos dispuestos a hacer con tal de ser vistos por los demás.
En el cuidado de su madre y el sacrificio que ello conlleva, Isidoro ve una cárcel de la que solo puede escapar cuando se convierte en Gioconda, encontrando en ella esa vía de escape que le permita dejar su vida a un lado por unas horas para hallar esa libertad que siente que le falta cuando es Isidoro. Es inevitable sentir una mezcla de ternura, pena y compasión al ver el contraste entre los aplausos y reconocimientos que recibe cuando está encima del escenario, y esa persona insignificante, a la que no mirarías dos veces, en que se convierte cuando se baja de él.
Con un estilo fresco y un ritmo perfecto, “Vivan los hombres cabales” ofrece una trama potente con un final brillante, en el que las últimas páginas se sienten como un derechazo que te deja noqueado, haciendo que, a pesar de parecer una lectura ligera, quede ese poso que te hace seguir reflexionando sobre la historia una vez terminada. ¡Y todo ello en apenas cien páginas!
Melodrama costumbrista, historia queer en la que la ternura, la risa o la pena están envueltas por un punto de oscuridad y sordidez que hace de “Vivan los hombres cabales” una lectura fascinante.
Se refleja en el relato la soledad intrínseca en nosotras mismas. Y, también, la sacrificada labor de cuidar de una persona dependiente y lo cruelmente que puede llegar a tratarnos la vida. Isidoro es casi un ente que vive para cuidar de su madre. La Gioconda le permite libertad. Y Gonzalo llega a su presente para regalarle una familia. Pero… ¿quién es Gonzalo?
Vivan los hombres cabales cuenta con una trama potente y un desarrollo delicioso. No puedo decir nada más, pero con esto os lo digo todo. Corred, corred a por ella.
Leída de un tirón. Como casi todas las cosas hermosas, es tan bonita como breve. Maravilloso protagonista que deja con ganas de más y narración ágil y astuta. Bravo por esta novela tan cabal.
Creo que Almodóvar haría una película maravillosa de este pequeño libro. Impresionante como Guillermo Alonso en tan pocas páginas es capaz de despertar sentimientos tan poderosos.
TAN ALMODÓVAR q bo q bo é un turbomelodrama sobre como as persoas queer constrúen mundos de fantasía para tolerar realidades q moitas veces son solo soidade e desprecio... e sobre a persoa fea na que podes convertirte cdo vives esas realidades, por moita purpurina que lle botes. e o final é loco loco loco. recoméndoo dubitativamente pq 14 euros por un relato q se le nun momento é un pouco inalcanzable pero siqueréis os lo dejo juju
Es un libro muy en la línea de la editorial Niños Gratis, aunque quizá con un tono un poquito más serio que el resto.
La historia está bien, aunque me da la sensación (sin conocer al autor) de que se ha inspirado en Tengo miedo torero de Pedro Lemebel, ya que el protagonista me recuerda mucho y hay una escena prácticamente igual en el libro. No se si será copia o tributo. El giro final, eso sí, no lo ves venir ni de lejos, y eso me ha gustado.
Como puntos fuertes, destaco que es una lectura ligera, se lee fácil y está bastante bien escrito. Refleja muchas temáticas distintas, aunque quizá no se desarrollan en tanta profundidad.
Para mí el mayor fallo sería el hecho de que no se acaba de empatizar con el protagonista. No se ofrece una historia, unos sentimientos que no sean obsesivos, no se ve a la persona que hay detrás que su comportamiento irritante. La verdad es que me ha caído un poco mal y creo que el libro ganaría mucho más si consiguiese que se desarrollase cariño por el personaje (como hace por ejemplo Pedro Lemebel).
Novelita en tamaño y extensión que cuenta muchas cosas, y casi todas muy bien: lo cotidiano, lo extraordinario, lo verosímil, la sorpresa, lo tierno y lo siniestro, todo mezclado en una prosa sencilla pero poética. Mención aparte para la editorial y el diseño de la colección, una maravilla. Más, más.
Me encanta de este libro que no presente al personaje LGTB como una víctima de la sociedad sino que tenga sus claroscuros (y mi puta madre qué oscuros). El personaje de Isidoro me parece fascinante, una persona que lleva esperando a la vida 49 años, atado a una madre demente a la que odia y ama a la vez, y decide aprovechar la oportunidad que se le presenta a TODA costa.
Su comportamiento lunático me ha hecho pensar mucho, me ha provocado ternura y rechazo a partes iguales. Si no se le da acceso al mercado social del deseo, lo atraca.
Isidoro no es objeto de deseo porque es un maricón cincuentón escuálido y feo, y eso no cotiza alto. Pero Diva Gioconda, su alter ego drag, es mucho mas atractiva. Isidoro lo sabe y no duda en transformarse siempre que intenta seducir a Gonzalo a través de una ternura radical, la única manera que le permite la diferencia de edad y el claro desinterés de él, que solo quiere comida de madre.
Este otro personaje, Gonzalo, es como un planeta de mayor masa que hace orbitar a Isidoro. Un chaval tan guapo, tan fortachón, tan normativo... y bueno, porque a lo guapo se lo presume bueno.
Se me quedan muchas cosas en el tintero seguro. Sobre todo me ha gustado mucho porque es cortísimo, pero le es suficiente para definir a un personaje muy complejo de una manera chulísima y dejarte con las bragas COLGANDO cuando llegas a ese final. chapó!!!
Se refleja en el relato la soledad intrínseca en nosotras mismas. Y, también, la sacrificada labor de cuidar de una persona dependiente y lo cruelmente que puede llegar a tratarnos la vida. Isidoro es casi un ente que vive para cuidar de su madre. La Gioconda le permite libertad. Y Gonzalo llega a su presente para regalarle una familia. Pero… ¿quién es Gonzalo?
Vivan los hombres cabales cuenta con una trama potente y un desarrollo delicioso. No puedo decir nada más, pero con esto os lo digo todo. Corred, corred a por ella.
Dije, a ver de qué va. Me quedé atrapada al instante, me lo he leído en dos tumbadas, cuando ambos días debería haberme dormido ya, pero no podía parar. Un placer leer sobre un protagonista tan diferente y asomarme a su mundo. No diré nada más, solo que no voy a poder olvidarlo.
"Durante el trayecto se siguieron encontrando a gente a la que Isidoro no conocía y, sin embargo, saludaba sonriente. Se preguntaba adónde irían, si alguien les esperaría, si serían felices."
"La Navidad es solo animales muertos. La gente corta árboles, mata animales y brinda."
No sé muy bien qué pensar. Es una lectura agil y rápida, pero no por ello sencilla. Giros enrevesados y, digamos, originales que no sé si terminan de convencerme acompañados de algunos clichés que tal vez no terminan de quedar bien en la historia.
Diría un poco que tengo sentimientos encontrados, pero, Dios, qué oscuro, qué triste e incluso qué desagradable por partes. Tiene demasiadas cosas como para pasarlas por alto, extremadamente condensadas para considerarlas como cotidianas en la historia.
La historia en sí es extreña, podría contarse de otra manera, llevarse a otro destino. Puedo entender la intención, en parte, pero queda difusa y lejana entre el argumento. Esperaba algo distinto, oscuro, pero de otra manera.
Cuando ví que era tan corto bajé mis expectativas, pero conforme iba avanzando despertaba interés poco a poco, hasta que la trama explota y debes procurar que te pille con tiempo para terminarlo ya que no podrás parar hasta acabarlo. Tampoco necesitarás mucho, se asemeja más a un relato largo que a una novela, con una hora de tiempo de lectura aproximado.
Cabe señalar que en ocasiones los diálogos y algunas expresiones empleadas se percibían poco naturales y un poco ridículos, pero el adrenalínico e impactante final hace que sea un mal menor.
Una lectura más que interesante para un largo trayecto de transporte urbano.
Me ha sabido a poco. Sé que mi fallo está en compararla con sus hermanas «El power ranger rosa» y «A mordiscos la orquídea», pero he sentido que se queda a medio gas, que las otras dos aprovecharon más su brevedad. Tal vez esperaba más de Isidoro y de Gonzalo, pobres diablos. No quiero dármelas de listo, pero la revelación sobre Gonzalo me la esperaba. Esta serie de desventuras que acaban en “nada”, precisamente por eso, hacen a la novela más humana, más llana. Intentaré quedarme con eso.