"La herida es el lugar por donde entra la luz", decía el poeta persa Rumi para hablar de la cicatriz, aquello donde la poesía cumple la función anatómica de recubrir, cauterizar. La belleza es la higiene de la herida pero el culto a la fealdad de la cicatriz, su forma, es cirugía. En los versos de Ecografías se puede ver la brutalidad con que Priscila Palomares ahonda en la voz poética, hurgando en lo más profundo de la cicatriz. Cada poema se puede leer como un resumen clínico de la sociedad actual, y de la violencia de género ejercida hacía las mujeres desde la infancia. Nada escapa al ojo escalpelo de las voces que habitan en este libro. Claman, se cuestionan, interpelan al propio lector sobre su vida y su visión ante las cosas, esas cosas menores llamadas "cosas de mujeres": ser madre, gestar, cumplir la norma de lo socialmente aceptable por ser mujer. También nos habla de feminismo y de cómo hombres y mujeres interactúan ante ese proceso social que ha tomado y transformado el siglo XXI. Este libro y su lenguaje quirúrgico, son el resultado de su tiempo y espacio: el cambio que se aproxima y la necesidad de fortalecer las voces que, como la de Priscila Palomares, vienen con él. "
Priscila escribe con precisión sobre temas dolorosos que afectan la vida de las mujeres, comparte entre metáforas dolores propios y ajenos. Fue un poquito difícil leerla porque duele pero creo que es parte de hacer notar las realidades que forman a muchas mujeres en este país.
En la escritura de Priscila, me parece muy interesante la manera en que aborda la sexualidad y la violencia (sus dos grandes temas), la naturalidad con que pasa de uno a otro o la forma en que los mezcla. Temas que caracterizan su novela anterior y que continúa explorando ahora en estos poemas de corte feminista. Una lectura breve para reflexionar sobre la violencia en el mundo femenino.
Priscila aborda el feminismo en todo el camino del libro, la idea de la mujer ante la sociedad y la alegría que debemos sentir al ser madres. Y querer serlo aún y con todo lo que nos hacen cargar.
Es doloroso, es fuerte y cada página se vuelve nuestra historia. Porque nosotras somos las mismas chicas que recorren un mundo juntas. Nos escupen y moldean como se les viene en gana... Y cada poema me levantó (las levantará) poco a poco... Para no repetir la misma historia sino la que queramos hacer y deshacer.
Gracias, Priscila. Recomiendo enormemente tu obra. :')