Eugenio Díaz Castro abordó en Manuela temas colombianos, desde una óptica nacional y con la intención clara de resaltar los valores de la algunos críticos la consideran la primera novela costumbrista de América Latina. Manuela es una novela con personajes de carne y hueso, retratos de seres que viven y mueren, que tienen anhelos, sufren y gozan, bailan, construyen, aman, odian… al punto de que en las páginas de la novela se cometen crímenes, se tejen confabulaciones políticas y económicas, se siente y ejerce la solidaridad, se tiene miedo y se siente alegría. La novela cautiva la atención del lector por la historia, que es también la historia de Colombia en la mitad del siglo XIX. Esta edición incluye prefacio con contexto histórico y literario de la obra, ilustraciones de la Comisión Corográfica y biografía del autor, además de corrección ortográfica de acuerdo con las normas actuales.
Manuela, una novela costumbrista colombiana del siglo XIX con la que tuve muchos prejuicios y me sorprendió gratamente.
Quizás lo que más me ha gustado ha sido ver a las mujeres en un papel activo, no se les ve pasivas, calladas o como objetos, hablan, exigen, protestan, cuentan sus experiencias y luchan cada una por sus propios objetivos e ideales. No solo Manuela que es una gran representación metafórica de los perseguidos, sino que también Rosa, Cecilia, Pía, Matea y un largo etcétera de otras mujeres más brillan con sus intervenciones. Dentro de lo que cabe en un subtexto masculino evidente.
Ahora, la importancia está en las descripciones y diálogos de sus personajes en los que conocemos el mundo campesino y sus costumbres por medio de los ojos de ellos, que va desde sus tradiciones hasta sus fiestas y ceremonias culturales. Y la clara contraposición del mundo de los campesinos enfrentados con el de los hombres y mujeres de ciudad que son ricos, bien educados y con bagaje cultural. Una confrontación de aristócratas y el sector humilde y trabajador. Así como de peones y capataces abusadores, de hombres feudales con tierras que por medio de la opresión y la desigualdad hacen y deshacen a su antojo con la gente pobre.
Además, la novela tiene un gran valor sociocultural ya que se hacen referencias a hechos históricos, porque precisamente es una novela ambientada luego de la independencia y la conformación de los primeros años de la república y el inicio de una fundación nacional en la muy conocida Nueva Granada. También da referencias a la revolución de 1854; que fue la guerra civil entre liberales y conservadores. Añadiendo a ello un tono bastante religioso.
Manuela, además de ser una novela que está ambientada en un contexto específico de la historia colombiana en el que fue notable la gran diferencia sociocultural existente entre la clase alta explotadora y la clase baja oprimida y legada al papel de subalternos (en este caso el campesinado y el conjunto de habitantes multiraciales de negros, mulatos, indígenas, mestizos, etc.) también nos habla de un valor cultural en torno a las prácticas y oficios varios del campesinado, describiendo paisajes y vestuarios acordes a la época que permiten identificar el contexto en el que se desarrolla y pasando por bailes, danzas y el lenguaje común de los habitantes de la zona geográfica en la que está instalada la historia y que hace referencia directa a regiones de la Nueva Granada nutriéndolo con grandes descripciones de los paisajes.
Todas estas características son esenciales porque son narradas dentro del hilo argumental de la novela y porque al ser una obra literaria enfrascada en el costumbrismo permite reconocer, identificar y comprender una época en específico y además, para valorar las huellas que dejaron las comunidades campesinas neogranadinas en aquel tiempo, sin olvidar todo el contexto sociopolítico.
Narra de una manera muy bella la idiosincrasia de esta época post-independencia, abarcando la política, la sociedad y la cultura del momento. Aunque el título del libro y la personaje "principal" es una mujer (aunque Don Demóstenes tiene más protagonismo que Manuela), lastimosamente el machismo es parte del lenguaje de esta historia. No obstante eso, si se comprende este triste aspecto como una enfermedad notoria pero aún no diagnosticada o ignorada, la historia aún logra ser enternecedora, llamativa y te hace sentir como un personaje más. En el prólogo leí que Eugenio Díaz Castro con su novela Manuela, hace lo que León Tolstoi hace con Ana Karenina, y aunque hay que tener mucho valor para hacer esta comparación, veo claramente como esto puede ser así.
Aunque es una novela costumbrista, me sorprendió gratamente la actualidad de muchos de los temas que cubrió: las relaciones de poder entre ricos y pobres, el papel de la Iglesia Católica en la conformación de una sociedad como la colombiana y la belleza deslumbrante de una naturaleza omnipresente. Super recomendado para aquellos que quieran conocer la Colombia post independencia.
En su obra maestra, Eugenio Díaz Castro exploró a través de la vida cotidiana de una parroquia temas diversos que hoy siguen resonando, tanto en Colombia como en el resto de los países latinos: la idiosincrasia política, la educación como herramienta de avance social, el papel de la mujer en la época post-independencia.
Me extraña un poco que la novela lleve el nombre de Manuela, cuando Don Demóstenes tiene más protagonismo por su intelecto e interés por ayudar a la parroquia. Yo interpreto que, para Eugenio Díaz Castro, el personaje de Manuela era la pieza central por la cual transcurren los acontecimientos de la novela.
Fuera del detalle del título, considero que "Manuela" es una novela que recomiendo sin ninguna duda. Es un retrato fidedigno de la vida rural en Colombia, con sus luces y sombras.
Si bien es una obra que maneja un lenguaje muy propio de su época, y que puede convertirse en una lectura pesada y lenta, el valor literario de esta obra en la historia de las letras colombianas compensa estas dificultades. Enmarcada en el costumbrismo colombiano la obra nos representa un contexto histórico y social en sus minimos detalles, en medio de esto, la historia de la protagonista Manuela guarda intéres por la autonomía que demuestra el personaje y por como se defiende de las imposiciones que quieren avasallarla.
Excelente novela costumbrista colombiana. La historia es encantadora y en los capítulos finales se pone mil veces mejor, por más que siento que faltó algo al final. Últimamente mis reseñas han sido muy cortas, pero esto es todo lo que puedo decir sobre la novela, al menos por ahora. Recomiendo leerla, que es fácil de seguir y su lenguaje no es tan complicado para ser del siglo 19, lo que es muy agradable