A principios de este siglo Océano sacó una serie de breviarios titulados "Brevísima introducción a..." sobre diversos temas. Había leído algunos de ellos, y este año me dieron ganas de repasarlos, empezando por el número 05, escrito por Julia Annas y que se centra en la Filosofía de la antigua Grecia.
Como todos los de esta serie, se trata de un manualito muy sencillo, de unas 150 páginas. Eso no es impedimento para que aporte algunas ideas muy valiosas que me pusieron a reflexionar. Soy profesor de Filosofía, y he leído varias introducciones e historias a la materia. A veces, cuando conocemos lo básico de un tema, pensamos que con eso es suficiente, y que un texto iniciático y sencillo no tiene nada nuevo qué enseñarnos, pero ése es un error. Cada libro puede proporcionarnos alguna nueva perspectiva que nos genere una sacudida mental. Y lo mismo va para releer: puedes volver a aprender algo que ya habías olvidado, o entender de una nueva manera algo que la primera vez no te llamó la atención.
Annas tiene el acierto de no hacer una reseña histórica del pensamiento griego, pasando por los presocráticos hasta llegar a las corrientes del periodo helenístico. En cambio, avanza tema por tema, explorando lo que cada pensador opinaba al respecto. Estos temas son intemporales, y cualquier persona de cualquier época puede plantearse cuestiones como qué es lo que guía nuestras acciones, cómo podemos alcanzar la felicidad, cuál es la forma de razonar con claridad, o en qué consiste la sabiduría.
Annas no sólo explica las principales posturas filosóficas griegas, sino que nos habla de su legado, y cómo han sido interpretadas (y mal interpretadas) a lo largo de la historia, y cómo tales interpretaciones influyeron en el pensamiento posterior hasta nuestros días. Así, la autora subraya la relevancia y actualidad del pensamiento antiguo, que no desapareció simplemente con el fin de la época clásica, sino que sigue muy vivo hasta el presente.
Como pilón, me gustó una nota casi al final, en la que Annas desmiente el tópico de que el pensamiento occidental es racional y el oriental es místico. Este cliché se ha repetido tanto para declarar la superioridad de Occidente (por fachos), como para denunciar su malignidad (por hippies). Tradiciones racionalistas o místicas pueden encontrarse en ambas mitades del mundo, y los griegos siempre reconocieron su deuda intelectual con los egipcios, babilonios y otros pueblos de antigüedad.
Es un buen punto de partida para este re-recorrido por las pequeñas introducciones. Nos leemos en la próxima parada...