Decidí leer este libro porque me apareció su anuncio en Youtube y me dejó: loca.
A mí si me hablas de cualquier cosa que tenga relación con dioses, mitologías y mundos alternos al que conocemos me conquistas, y eso me ha ocurrido con La leyenda del bosque. Fue un endemoniado flechazo, tan fuerte que no pude dejarlo escapar cuando lo vi en las estanterías de la librería.
Además, por Dios, ¡vi esa sexy tapa dura que tanto tiempo llegaba sin disfrutar! La tapa blanda me estaba matando y necesitaba volver a mis orígenes, donde mis libros eran todos duritos y sonaban cuando los golpeabas ligeramente con los nudillos. No pude resistirme.
Finalicé mi lectura anterior (que me dejó muy tocada), y corrí hacia este libro, dudosa de si sería capaz de llegar a su nivel, pero aún así muy emocionada.
El prólogo me dejó como el anuncio; loca. Y mi primer pensamiento fue "Jara Santamaría, tú y yo nos vamos a llevar muy bien".
Continué la lectura, y el primer capítulo me gustó bastante, pero luego empecé a sentirme cada vez más decepcionada, pues encontraba a los protagonistas vacíos, simples y con la típica forma de hablar tan españolita (gozando con expresiones como "alucinante", que es que me cargan) que hace años no escucho. No lograba conectar tampoco con la trama, pues no entendía muy bien por dónde irían los tiros.
Supuse que Gaueko sería el malo malísimo, Ada la más especial de todos, salvadora del mundo y wow amazing, el cliché del elegido solo que, ¡sorpresa! es una niña de ocho años; pero no encontraba nada interesante. Por no hablar de que empezaba a ver cosas típicas hasta en la pared y que la forma de ser de Teo me revolvía las tripas.
Me mantuvo leyendo el hecho de que era el primer libro, y dije "está empezando, Inés, dale tiempo", y la mitología en sí me gustaba, así como el mundo mágico, pues lo encontraba original y debía reconocer que se le da un giro de tuerca al tema de los brujos (cosa que necesitaba leer, pues estoy cansada de los brujos de siempre, a lo Harry Potter). ¿Darle tiempo al final mereció la pena?
Oh, si, por supuesto que la mereció.
Empecé a empatizar con el personaje de Emma, pues me he visto algo reflejada en ella y no podía evitar compadecerla al ver su fastidio con todo lo que le ocurría, que de verdad que tenía narices, anda que la pobre no tuvo mala suerte, madre mía.
Luego estuvo Unax y esa escena que tiene con ella (what a OTP), que aunque fue demasiado rápido, me dejó brutalmente enganchada. Y en sí el propio Unax me había gustado desde el inicio.
Ya habían dos personajes que me agradaban, así que eso me ató al libro. Luego, la trama se empezó a poner interesante, y ya no pude soltar el libro. Al fin los protagonistas se metían en problemas, el grupo de villanos aparecía y empezaban a descubrirse cosas.
Al fin comencé a tener ataques de «fangirleo», y luego la revelación final que, aunque la adiviné un par de páginas antes, me dejó chillando en el sofá super rallada con la vida y mi existencia, pues es que ni siquiera se me había pasado por la cabeza hasta ese momento y había dado por hecho que iba a ocurrir algo totalmente diferente.
Y ya la escena de los lobos, bueno, bueno, bueno, no digo nada para no hacer «spoiler», pero yo me morí y me enterré ahí mismo.
No lo considero un libro increíble (pues le noto que ha tenido, sobre todo, una función introductoria), pero tengo mis esperanzas puestas en los siguientes de la saga. Siento que el mundo de Gaua todavía tiene mucho que enseñar, y como comienzo ha sido muy bueno.
Creí que me decepcionaría, pero al final he acabado con muy buen sabor de boca y compraré el siguiente en cuanto salga.
Como pensé, tú y yo nos hemos llevado muy bien, Jara Santamaría. Buen trabajo.