Ficción dentro de la ficción, Volver de noche es un intenso ejercicio metaliterario tendido entre cuerdas de exactitud y levedad. La atmósfera de uno de los más tristes y hermosos tangos de Gardel y Le Pera (“Volvió una noche”, 1935) envuelve la historia noir de José (un delincuente de poca monta que aspira a las grandes ligas) y de su joven novia Loly; y la de la escritora de esa historia, una innominada Ella que busca la salvación por la escritura mientras su esposo hace la gran Wakefield del abandono cada vez que puede. Cecilia Ríos, ganadora con esta novela del Primer Premio Lussich 2017, alterna con precisión las dos líneas del relato mostrando los azares, desventuras y esperanzas del vivir y el escribir, instancias siempre cruzadas tanto de puentes como de barreras. “Callé mi amargura y tuve piedad” escribió Alfredo Le Pera en aquel tango, y Ríos lleva esa máxima al corazón de sus personajes y a su literatura sellando con una distancia emocional impecable esta historia de retornos imposibles, felonías y crueldades.
Una historia sobre un delincuente de poca monta y, a la vez, una historia sobre cómo escribir una historia, a la uruguaya. José es un joven delincuente que cree que gracias a su "habilidad" puede salir de pobre, "Ella" entre los capítulos de la historia de José intercala su modo de corrección de la novela y, como al pasar, nos va contando su forma de concebir la vida y la traición que es el gran tema de la novela.
Me gustaron más los cuentos de "No fumes ni vayas a la guerra", esto no quiere decir que no me gustó la novela, al contrario, soy feliz por haber leído a otra autora uruguaya contemporánea que escribe bien y vale la pena leer
Es un libro que, cómo primera experiencia de leer a esta autora, estuvo bien. Con una prosa qué te atrapa y te lleva, Cecilia logra atraer al lector a entrar en este juego de saltar de la novela criminal a la autora que va llevando está historia, haciendo correcciones y revisando todo.
Me gustó más la segunda parte que la primera, fue un acercamiento a diferentes personajes y creo que eso fue lo que me hizo sentir más cercanas algunas reflexiones o comentarios. En general, creo que es un buen libro para pasar el rato.
Qué emoción que las escenas se den en barrios que conozco desde siempre: Paso de la Arena, Paso molino, Prado. Me atrapó. El final fue raro, me quedé esperando más pero valió la pena.
“De noche quedaríamos enfrentados a quienes verdaderamente somos, y nada de lo mundano lo disimularía” man i love cecilia.
me encantó que la novela sea un policial con un giro de tuerca que no suele tener, hay un autor que dice que es un género fácil de escribir y que por eso lo hace, y tiene razón, suele ser un género fácil de leer también, sin mucho para pensar más que en la resolución del crimen en sí. pero yo discrepo con este libro, que te muestra más caras que simplemente el contenido puro de la historia, la autora la intercala con su proceso de escritura acompañado de sus vivencias personales que enriquecen la historia de una manera poco común, siendo casi como ver una película en la que se intercalan las escenas con el detrás de cámaras.
en lo personal lo disfruté mucho, no me gustó que la autora haya querido agregarle constantemente profundidad con sus dramas de vida y me hubiese gustado que el lector defina por su cuenta si es un libro que carece o no de profundidad (que en lo personal no lo defino así). no solamente se logra que una obra sea profunda desde el dolor, muchas veces las experiencias e historias cotidianas la presentan de forma inherente y me hubiese gustado que si la autora deseaba eso en su obra la hubiese trabajado desde otro lado.
Novela negra que sorprende. Es más la historia de la novela de la novela, que el argumento oscuro. Cecilia Ríos tiene la cualidad de plantearnos dos novelas en una, que no es poco.