Eça de Queirós me desconcierta. 'El crimen del padre Amaro' y 'El primo Basilio' son dos de mis obras favoritas, pero nunca he podido terminar 'La Relíquia'. ¿Seguro que no sufría de una esquizofrenia aguda? Lo digo porque te da una de cal y una de arena. A veces tiene detalles que te hacen pensar que fue un tipo avanzado a su tiempo, que su obra no está por las tonterías del romanticismo y que incluso va mucho más allá del realismo, que era alguien muy lúcido y muy crítico, que hablaba de sexo y no de amor. Pero luego tienen detalles que te hacen pensar que era un carcamal moralista, cobarde y conservador, que tiraba de deus ex machina y otros trucos peripatéticos y rancios.
En esta colección de relatos pasa lo mismo, hay algunos terriblemente anacrónicos y con olor de naftalina. El de 'Excentricidades de una chica rubia' no está mal, es punzante y ácido, aunque el final no deja de ser algo decepcionante, porque la gran revelación final ahora parece poca cosa, nada por lo que rasgarse las vestiduras. 'Jose Matías' está aún mejor: habla del amor platónico y tiene muy mala leche.
Pero luego hay las castañas: 'Civilización' es un relato anacrónico y simplista sobre lo maravillosa que es la vida senzilla en el campo, opuesta a la vida en la civilización. Pero la cosa aún puede empeorar más: 'El tesoro' es una recreación de aquella historia de los tres hermanos que encuentran un tesoro y se matan entre ellos porque no quieren repartírselo, una historia moralista que ya había leído en alguna parte pero que en el contexto del siglo XIX me parece totalmente ridícula. Pero lo peor es 'Fray Ginebro', sobre un fraile muy bueno y tal que se va al infierno porque un día mató un cerdito o yo qué sé. En serio. Cuando lo estaba leyendo no me lo podía creer: con tanto moralismo casi vomito. Porque yo no me creo que todo esto sea en plan irónico, sino que es totalmente en serio. Me faltan un par de cuentos para terminar el libro. En realidad no son más de 50 páginas, pero no tengo estómago, porque por lo que he visto uno es una recreación de un episodio de la vida de Ulises y otro se ambienta en la Castilla del siglo XV. Y como que paso, porque no quiero vomitar por exceso de moralismo.
Pero, como soy buena, he dejado lo mejor por el final. El cuento 'En el molino' es perfecto. Desde ya mismo uno de mis cuentos favoritos. Es todo un mundo, toda una novela, concentrada en 14 páginas, con un crescendo insostenible y un final que es como un puñetazo en el estómago. Supongo que podría decir que es tan bueno que me compensa. El cuento es sobre Maria da Piedade, una mujer joven y guapa, que siempre ha tenido una vida triste y que se casó con un viejo enfermo sólo para salir de casa. Se pasa la vida encerrada en casa, cuidando de su marido y sus hijos enfermos, hasta que un día se presenta en casa un pariente lleno de salud y encantador, que es un famoso escritor. Lo típico. Sólo que Eça de Queirós no se queda en lo típico, va más allá. No hay historia de amor, entre otras cosas porque el escritor es un descreído que como máximo sólo querría un revolcón. Pero la cosa continúa y Maria da Piedade empieza a leer, porque el hombre que le ha hecho ver que había una vida más allá de su rutina miserable era escritor. Y lee y lee. Y se convierte en una Emma Bovary de segunda regional. Y una vez más Eça de Queirós vuelve a hablar de sexo y no de amor, a decirnos que todo idealismo choca contra la realidad. Y es magnífico. A este cuento no le sobra nada. Es una sobrecogedora concentración de la frustración que siente Maria da Piedade. Y todo el rato que lo lees tienes un nudo en el estómago. Pocos fragmentos literarios he encontrado que sean tan intensos. Para que veáis que Eça de Queirós también es capaz de lo mejor.