La empresa cultural se define por sus formas de organización y gestión, los sectores sociales en que participa, las políticas de vinculación con su comunidad y sus orientaciones generales. En el caso de la edición, estos factores se estructuran a partir de la construcción de un catálogo y un uso estratégico de determinadas metodologías de producción. En este sentido, resulta fundamental conocer las posibilidades y herramientas con que se puede contar para gestionar la información, las tecnologías, los recursos y los procesos que se vinculan al diseño y desarrollo de estas iniciativas culturales.